Frappé Artesanal: obras maestras para el museo de tu paladar Por Sal! el

Ella, maestra. Él, abogado. Ella pierde su empleo en el Departamento de Educación. Y a diferencia de antaño, ser licenciado ya no garantiza una estabilidad económica. Siendo las cosas como son, decidieron reinventarse y apostar al otro amor que los unía, además del matrimonial: los frappés.

Hoy –tras seis años, sobre 200,000 seguidores en las redes sociales y más de 100 combinaciones de sabores– pueden decir que lo lograron. Visita Frappé Artesanal en cualquiera de sus localidades los miércoles y obtén un 20% de descuento al pagar con la tarjeta Visa (más restaurantes en visa.com/sal).

La ética artesanal

Frappé Artesanal inició operaciones en el 2013. Es la transformación del hobby de los esposos Josean y Lizmarie Rivera en una empresa que actualmente emplea a cerca de 30 personas y que tiene presencia en Caguas, Cataño, Cayey, Gurabo, Humacao, Naranjito y Río Grande.

La historia, como vimos, es simple: “Nuestro pasatiempo era crear recetas de frappés y visitar a amigos para que las probaran. Cuando mi esposa se quedó sin trabajo, decidimos montar el negocio”, contó Josean. “El primero lo abrimos en Caguas. Las filas eran tan grandes que tuvimos que abrir más”, dijo.

Todo éxito viene acompañado de una ética. Los Rivera se consideran “artesanos del frappé” que hacen obras de arte. “Cuando entrenamos al personal le decimos que somos, y que ellos son, artesanos”, explicó el abogado.

La ética artesanal, por definición, implica esmerarse hasta imprimir un sello distintivo del producto que se trate. De ahí que no es lo mismo el escritorio hecho por un tallador que el comprado prefabricado en cualquier megatienda. El primero es único; el segundo, común.

Así lo ve Josean. “A la gente no le gustan los frappés ‘aguaos’. Si el cliente compró un frappé de Ferrero Rocher, nos aseguramos que le sepa a ese chocolate. También tenemos uniformidad: el mismo producto que se toman en Caguas se lo van a tomar en Naranjito”, sostuvo.

Innovación y expansión

Como toda empresa, la innovación es vital para mantenerse rentable. Si bien los frappés son protagonistas, el matrimonio Rivera recientemente integró el açai, constantemente experimenta con sabores y pronto venderá paletas y helados.

Mencionó que entre los planes futuros está abrir dos locales en Florida: uno en Orlando y otro en Kissimmee.