Alfredo Ayala: su vida en libros Por María C. Moreno Villarreal el

“La idea original era que se repartieran entre sus pupilos, pero fui sincero y pensé que eso sería un error craso… naturalmente, yo me hubiera quedado con los mejores”, con ese desenfado y franqueza comienza nuestra conversación con el chef Mario Pagán sobre el destino que tendrían los más de 300 libros que dejó su mentor, Alfredo Ayala.

En medio de la vorágine de montar un restaurante nuevo (“Raya”), atender el servicio de catering para la obra musical “Hamilton” y cuidar de sus otros tres negocios, Mario recibe la llamada de Arnold Benus -propietario de Copamarina Beach Resort- para comentarle sobre la colección de libros que había dejado atrás Alfredo Ayala, quien es considerado el padre del nuevo modelo gastronómico de la comida puertorriqueña.

“Alfredo vivía en Guánica cuando fallece y muchas de sus cosas se quedaron allá. Arnold y él eran muy buenos amigos. Es él quien le da la mano para que siguiera su carrera en Copamarina. Un fin de semana me llego hasta allá porque Arnold me había comentado; ‘contra Mario, yo tengo 300 y pico de libros que eran de Alfredo, no sé qué hacer con ellos me gustaría que tú me ayudaras a definir qué podemos hacer. Pienso que eres la persona idónea para asumir esta responsabilidad’”.

Una vez descartó la idea original de repartirlos entre todos sus discípulos decidió comunicarse con Mildred Huertas Solá, rectora de la Universidad Ana G. Méndez, y con Juan Ernesto Ayala, director de proyectos especiales de de la Universidad Ana G. Méndez, y José A. (Tony) Santana, de la misma institución. Con ellos auscultó la posibilidad de crear una sección en la biblioteca de la universidad a nombre del reconocido chef. Mediante esta iniciativa se aseguraría de que un nutrido grupo de personas, entre ellos los jóvenes estudiantes que aspiran a convertirse en la futura generación de cocineros, podrían disfrutar y aprender a través de ellos.

Chef Mario Pagán y Terestella Gónzalez Denton, decana de la Escuela de Hospitalidad y Artes Culinarias coinciden en el incalculable valor de la colección que ahora formará parte de la Biblioteca de la Universidad Ana G. Méndez. (Luis Alcalá)

“Cuando los invité para hablarles acerca de estos libros y de que tenía la idea de donarlos a la biblioteca, se mostraron receptivos. Como parte del proyecto les sugerí crear una beca a nombre de Alfredo y que, además, se organizara un evento que no solo tuviera al propósito de celebrar la adquisición de los libros, sino que también sirviera como el primer evento de recaudación de fondos”.

Nueva casa para los ejemplares

De ahí en adelante todo engranó a la perfección. Terestella González Denton, decana de la Escuela de Hospitalidad y Artes Culinarias asumió la batuta del proyecto con entusiasmo.

“Para nosotros fue un honor que Mario nos hubiera escogido. Enseguida que lo supimos se separó un espacio para poder recibir la donación. Revisamos cada ejemplar, los acondicionamos y los fuimos calificando. Fue maravilloso porque al mirarlos podías ver en ellos los paralelismos con la carrera de Alfredo”, comenta González Denton mientras nos muestra una selección de los volúmenes.

La colección no se limita a libros de gastronomía. Nos topamos con novelas de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, libros de arquitectura, ediciones que resaltan la talla de santos, entre muchos otros títulos que evidencia el espíritu inquieto y curioso de Alfredo Ayala.

“En esa época no había Google ni nada de esas cosas, tu referencia eran los libros”, explica el chef Mario Pagán, quien gestó la iniciativa de donar la colección de libros de quien fue su maestro. (Luis Alcalá)

“Con esta donación los estudiantes tendrán la oportunidad de apreciar cómo él no sólo se ocupaba de desarrollarse en el mundo de la gastronomía sino también que tenía muchos otros intereses. Son una mirada a su realidad y pensamiento. Al acogerlos conseguiremos que nuestros estudiantes conozcan más de cerca a una figura tan trascendental para nuestra gastronomía”, asegura González Denton.

A pesar de que Mario conocía a su maestro profundamente, no dejó de maravillarlo que a través de las páginas de esta colección podía redescubrir y hasta adentrarse aún más en el espíritu de su guía. Hojear cada uno de ellos terminó por confirmarle que había tomado la decisión correcta.

“Antes de entregarlos me dediqué a repasarlos y fue emotivo. En ellos tú ves toda su carrera. En esa época no había Google ni nada de esas cosas, tu referencia eran los libros. Mientras los miraba veía la relación entre ellos y los diferentes restaurantes y las etapas de su cocina. Lo ves a él, ves su estilo. Fui un privilegiado en tenerlo a mi lado y por eso pensé que lo mejor era que todos los estudiantes interesados en desarrollarse en este campo tuvieran acceso a ellos para que pudieran conocerlo como yo”.

Beca para conocer el mundo

Otro de los intereses de Pagán era que paralelamente con la donación se creara una beca que le proveyera a los estudiantes con recursos para hacer pasantías en cocinas por todo el mundo.

“Para Alfredo una de las cosas más importantes era viajar. Siempre decía que era la mejor manera de conocer y aprender. Por eso pienso que conseguir recursos a través de esta beca para que los estudiantes puedan viajar es la mejor manera de homenajearlo”.

“Nuestra escuela tiene 20 años de fundada y es la primera escuela hotelera en Puerto Rico y el Caribe. Tradicionalmente trabajamos para ayudar al Fondo Anual de Becas de la Universidad Ana G. Méndez y a la Fundación de Becas para Hotelería y Turismo que proveen recursos para que jóvenes talentosos puedan estudiar y viajar. Esta nueva beca sirve de apoyo a las que existen. Juntas, los esfuerzos de recaudación impactarán aún más el futuro de nuestros estudiantes”, añade González Denton.