Un universo de cristal para brindar y celebrar Por María C. Moreno Villarreal el

La experiencia de degustar un vino puede ser más rica si se hace en la copa adecuada. Cuando uno se viste para una fiesta uno a lo que aspira es a lucir algo que resalte nuestros atributos y no que nos desfavorezca. Si extrapolamos esta analogía al mundo de los vinos, escoger la copa correcta para potenciar las características de aquello que viertas en ella es prioritario.

“Una copa debe ayudar y enriquecer los diferentes aspectos de análisis de un vino”, comenta el sumiller Sandro Giulimondi nuestro guía en el tema de hoy.

“Los tres componentes para la degustación son el visual, el olfativo y el gusto. Una copa que no te permita disfrutar esto tres aspectos no es la correcta. Ella debe ser un vehículo que ayuda a exaltar las características de la etiqueta que se esté disfrutando”.

El decantador en forma de pera es el favorito del sumiller por su fácil manejo y eficacia. (Foto Ingrid Torres)

La copa perfecta 

Comencemos por estudiar las características básicas que debe tener cada cáliz para después ver cómo estas van cambiando de forma dependiendo de la variedad de uva.

Lo primero que Giulimondi señala es que la copa debe ser transparente. “Las copas de colores o con diseños son muy bonitas, pero no sirven para catar. Uno debe poder apreciar los matices de un vino”.

Otro aspecto para considerar es el grueso del cristal. Mientras más delgado mejor podrás ver el color y el cuerpo enriqueciendo la cata visual.

Desde la izquierda: las copas de borgoña, burdeos, vino blanco, champán en forma de tulipán, la flauta y la de vino de postre. (Foto Ingrid Torres)

Otras características de una copa

1. El filo debe ser limpio y parejo. Evite las que tienen el borde redondeado ya que al llevarlas a la boca hace que el vino tropiece con él y evita que el sorbo entre con mayor concentración.

2.La boca debe ser más estrecha que el cuerpo para que se concentre mejor el aroma y sabor. “La abertura hace que al llevarla a la boca uno ponga los labios de una manera particular y esto a su vez provoca que, al contacto con la lengua, se destaquen características diferentes. Por ejemplo, si tomas el champagne en una flauta la punta de la lengua es la que va a recibir el vino. No obstante, si lo bebes en una copa de boca más amplia el champagne va a entrar en contacto con otras partes de la lengua transformando completamente el gusto y la experiencia de este”.

3.El cuerpo debe ser amplio para permitir que el vino respire y se pueda circular con mayor facilidad. Los vinos que necesitan más oxígeno mandan copas más anchas para que su aroma vaya progresivamente desarrollándose.

4.El tallo debe ser estilizado y que te permita sujetar la copa por él. No es recomendable agarrar la copa por el cuerpo, pues afecta la temperatura de lo que se bebe.

5.El pie de la copa debe guardar proporción para que se mantenga estable sobre cualquier superficie.

Sandro Giulimondi. (Foto Ingrid Torres)

¿Cuánto vino servir?

“Para poder mantener la temperatura y que el vino abra mejor no se debe servir más de 3 onzas”, dice el experto.

Las copas y sus formas 

Habiendo analizado los elementos básicos la pregunta que surge es: ¿qué copa debemos entonces utilizar para potenciar el vino que vamos a servir? Aquí les presentamos seis diferentes: dos para tinto, una para blanco, dos para champán o espumosos y una para vinos dulces. Existen otros estilos, pero quisimos ser realistas y simplificar lo más posible el tema ya que es poco probable y práctico que tengas diez juegos de diversas copas en tu chinero.

Para tintos

“Para los tintos se utilizan dos tipos la de Burdeos y la de Borgoña. La copa burdeos es una copa más alargada y su boca es un poco más estrecha para poder contener los aromas y poderlo mover con facilidad para que estos vayan despertando poco a poco. Esta es la copa universal. Si tienes que optar por una esta es la ideal”.

-La copa burdeos se utiliza también para servir variedades como la garnacha, merlot y cabernet sauvignon.

-La copa borgoña es grande y más barrigona que la burdeos y su boca es un poco más abierta. “Es la ideal para los pinot noir y otros vinos que van abriendo poco a poco, vinos complejos, con mucha madera y que necesitan que se muevan bien para mejor oxigenación”.

Para blancos

-Suele ser más pequeña que las que se usan para los tintos y su tallo es más largo. “La temperatura que requieren estos vinos invita a una copa más pequeña para que el líquido se mantenga frío más tiempo. No son vinos que necesitan mucha oxigenación por eso un tamaño más pequeño es adecuado”.

Para champán y espumoso

-De la copa baja abierta, a la flauta y ahora la de forma de tulipán la copa para champanes o espumosos ha evolucionado. “El champán se debe tratar como otro vino y buscar exaltar sus atributos. Con la flauta esto era difícil porque no hay espacio para disfrutar del aroma y otras características como el viaje de la burbuja. La copa que se recomienda ahora es en forma de tulipán, exalta y engrandece la complejidad de un champán o espumoso”.

Para los vinos dulces

-Esta versión miniatura de la flauta permite que los aromas de estos vinos dulces y fortificados se concentren. Se sirve en pequeñas cantidades por su alto contenido de alcohol. Hay alrededor de seis estilos con modificaciones dependiendo de si lo que se sirve es jerez, oporto, tokaj o moscatel.

El decantador

-Sandro Giulimondi, quien además de sumiller es gerente de vinos y licores de Méndez y Co., opina que un decantador debe ser lo más sencillo posible y prefiere el que tiene forma de pera porque es más fácil de manejar. “El decantes se utiliza para dos propósitos, oxigenar y eliminar el sedimento que pueda haberse acumulado al fondo de la botella. Yo recomiendo que si se va a decantar un vino que puede tener sedimento con cuidado se coloque la botella en vertical por uno o dos días antes de abrirlo”.

Sandro Giulimondi

Recientemente Giulimondi ha incursionado en la radio con un su programa D’vino con Sandro. “Busco con el programa ayudar a que la gente entienda y conozca más sobre los vinos. Lo he dividido en tres partes una didáctica, una argumentativa y cierro con un invitado con el que dialogo del tema del día. Cada día toco un tema… la producción, las diferentes regiones, las uvas, todo lo que pueda interesar a los amantes de la gastronomía.

-D’vino con Sandro se transmite todos los sábados, a la 1:30, por WKAQ.

-Puedes seguirlo también en Facebook, Instagram y Twitter donde abunda sobre los temas tratados en el programa radial.