Dúo de padre e hijo ponen el sabor boricua en Universal Orlando Por Raisa Rivas Español el

Todo padre está acostumbrado a dar consejos, a guiar a sus hijos y ¿por qué no? a darle órdenes que se con el tiempo se convierten en lecciones de vida.

Pero no muchos padres están acostumbrados a lo contrario, a que sean los hijos que les digan cómo hacer las cosas y que le den las instrucciones que hay seguir. Sin duda, tanto para quienes las reciben como para quienes las dan, la situación puede ser retante o incómoda, pero no en el caso de los Martínez, una pareja de padre e hijo chefs, donde el jefe es el “junior”.

Son la pareja de chefs Roberto Martinez, un padre y su hijo, que se distinguen como “Chef Martínez Sr. Y Chef Martínez Jr”. Si bien son de ascendencia puertorriqueña, porque nacieron en Nueva York, se consideran y se sienten como boricuas de pura cepa. Provenientes de una familia de Hormigueros, Martínez padre vino a la isla desde bebé y estudió varios años aquí, antes de volverse a mudar a Nueva York. No obstante ese tiempo alejado físicamente de la Isla no le ha hecho olvidar ni las costumbres ni su idioma español; mantiene un hablar cálido y pausado, pero cuando habla de su pasión, la cocina, se le ilumina el rostro, le cambia el tono de voz y lo invade la euforia.

“Cuando me mudé a Orlando tenía que trabajar en lo que fuera y asistí a una feria de empleo, logrando entrar como cocinero en Universal Orlando Resort. No lo dudé dos veces, aunque no tenía educación culinaria”, dice quien ahora es Sous Chef Ejecutivo, con un entusiasmo que no denota cansancio, tras los más de 28 años que tiene trabajando. “Cuando mi hijo Robert, de mi primer matrimonio, tenía 18 años, me dijo que quería mudarse de Nueva York, le dije fantástico, pero hay que conseguirte trabajo y cuando lo dije aquí en la empresa, pudo empezar también en cocina, pero con la buena suerte que entró no como principiante, sino como segundo cocinero” dice orgulloso el padre. “Ese camino le resultó un poco más fácil y siempre pienso con alegría que tuvo que ver que me conocieran y supieran lo responsable que yo era y eso ayudó a darle la oportunidad, pero el resto se lo ganó él con mucho trabajo, talento y esfuerzo”.

Con el tiempo el Chef Martínez Jr. se desarrolló profesionalmente en la empresa, y ahora ocupa la posición de Chef de Investigaciones y Desarrollo, un trabajo que le permite investigar, aportar ideas y crear platos nuevos. “Tengo que viajar por el mundo conociendo sabores, ingredientes y la gastronomía de muchos lugares para ambientarlas en los temas de los restaurantes de los parques. Como nuestras atracciones, nuestra comida también tiene que contar una historia, tener un sentido para el visitante y transportarlo al lugar donde está desarrollada la atracción. Por ejemplo, se tiene que sentir que está comiendo en Inglaterra si visita The Wizarding World of Harry Potter o en las islas del Pacífico, si están en Volcano Bay”, dijo Martínez, de 36 años, quien está casado con una dominicana y tiene dos niñas.

Sin duda el dúo adora la cocina, y han tenido éxitos de manera independientes dentro de la empresa, pero lo que más disfrutan es precisamente trabajar juntos. “Cuando a mi hijo le han encargado uno de sus proyectos, y tiene que buscar gente para que lo ayude a desarrollarlo, ha dicho que quiere trabajar con su papá”, dijo el veterano chef con los ojos aguados. “Disculpe pero me da tanta emoción que él quiera trabajar siempre conmigo y que la empresa nos haya permitido hacerlo”, añade sin poder contener las lágrimas. “Todavía recuerdo cuando me enteré la primera vez. Vi a los ejecutivos de Universal aplaudiendo y diciendo que me habían escogido para trabajar con un gran chef, Robert Martínez hijo. No lo podía creer”, dijo.

Cuando se le pregunta si es fácil la dinámica del trabajo juntos y si no ha habido tropiezos, dice con humildad, “Yo entro al trabajo y soy uno más. Mi hijo es el jefe y yo no tengo ningún problema con eso, lo respeto, lo admiro, aprendo de él y como bono, me siento muy, muy orgulloso. Nunca me he sentido menos; tenemos una dinámica que cuando entramos a la propiedad somos profesionales, él es el jefe y yo soy el ayudante, claro yo le doy más de 100 % porque lo mío está hecho, lo que quiero es que él se eleve. De ser ese niño pequeño que siempre era el único que me miraba cuando yo hacía platos para las fiestas familiares, a verlo ahora convertido un gran profesional me llena de orgullo. ¡Lo hace mejor que yo! No pensé que esto iba a ser su carrera. Ya yo estoy hecho, pero él tiene todavía muchísimo camino por delante para seguir desarrollándose, aprendiendo y brillando. Eso me hace sentir completo”, dijo el veterano chef.

Por su parte el hijo confirma que desde pequeño quería ser como mi papa y seguir sus caminos. “De lo mejor que tengo en mi carrera es saber que cuento con mi papá, pero siempre respetándolo y también admirándolo. El es un gran profesional, pero también muy honesto. Me dice las cosas como son, si piensa que estoy mal me lo dice o si lo ve fantástico, también me lo dice”, añade Martínez Jr.

Sus logros como pareja culinaria han sido muchos. Desde la apertura del Fast Food Boulevard, en el área de Springfield en Universal Studios, hasta Leaky Cauldron, en The Wizarding World of Harry Potter-Diagon Alley en el mismo parque, entre otros proyectos. Pero el orgullo más grande fue cuando le ofrecieron desarrollar el menú para un parque completo, Volcano Bay, el nuevo parque acuático de Universal Orlando Resort, abierto en el 2017.

“De nuevo dijo que quería trabajar conmigo, y ese ha sido el más grande y retante, porque no era un restaurante sino un parque completo, ver el parque desde que era tierra, ver el menú, buscar opciones, los platos y adiestrar la gente, es un gran orgullo”, coincidieron ambos chefs. Para su hijo, con un alto sentido creativo en la cocina, fue un deleite trabajar en el proyecto porque dice que lo que más disfruta es ver un proyecto en un papel por muchos años, a veces con ideas en su mente que no piensa que se van a concretar, y ver el proceso culminado convertido ya en un restaurante, es algo que le llena el corazón.

En Volcano Bay crearon un extenso menú de más de 60 opciones de aperitivos, platos principales, bebidas y postres, incluyendo un salmón glaseado de tamarindo con arroz de coco y plátanos, inspirado en sus raíces y la comida con buen sabor, algo que dicen define nuestra gastronomía latina. “Nuestra comida latina tiene mucho sabor, y nosotros ponemos nuestro toque usando especias, frutas y los ingredientes como el ajo, que dan ese sabor único”, dijeron.

A pesar de haber trabajado en la creación de tantos platillos, algunos de ellos muy exóticos, el Chef Martínez padre no lo piensa dos veces al decir cuál es el que más le gusta hacen en casa: “el arroz con pollo puertorriqueño, que me queda muy bueno, pero no tanto como el que hacía mi madre ya fallecida. Ese es mi reto, que un día me quede tan rico como el de ella”.

Al explicar la clave del éxito para quienes comienzan o recién se mudan a Orlando, y ven en ellos una inspiración, el padre declaró: “Que trabajen fuerte, sean íntegros y siempre estén disponibles”. “El puertorriqueño trabaja duro, nos destacamos porque nos gusta hacer las cosas bien, y que no teman, que sí se puede echar para adelante”, dijo por su parte el más joven de este dúo dinámico, un ejemplo de dos generaciones que llevan en alto su idioma, costumbres y el respeto de hijos a padres, que nunca pasa de moda.