“Coffe shop” de café sembrado en Puerto Rico abre en Nueva York Por Leyra Gonzalez el

La sorpresa se la han llevado muchos. Mientras caminan por el East Village en Nueva York, un letrero con los números 7-8-7 llama la atención de cualquier puertorriqueño o persona familiarizada con el código de área telefónica de la isla. Se acercan y entran al pequeño y acogedor establecimiento para descubrir que el aroma que los recibe, sin duda, es el de café puertorriqueño.

“Los boricuas que pasan por aquí, sin saber que somos un ‘coffee shop’, se impactan al entrar. Hemos tenido tremenda acogida. Superamos nuestras expectativas, el vecindario está bien contento y nosotros también”, contó Samuel Sepúlveda, uno de los fundadores de 787 Coffee Co, sobre el local ubicado en el 131 Este, Calle 7, que abrió en octubre en la Gran Manzana.

Sin embargo, la historia de 787 Coffee Co comenzó mucho antes. Nació en el 2014 cuando Sepúlveda, junto a su socio Brandon Peña, ambos apasionados y estudiosos de este grano, compraron una finca en Maricao con el fin de producir café especial.

“Vimos la finca, conocimos a las personas que la habían trabajado y nos dimos cuenta de la necesidad que había. Fue una oportunidad, no solo para levantar nuestro producto, sino para también ayudar a la gente. También, haciendo investigación, descubrimos que, en un momento, el café que se enviaba al Vaticano, y hasta algunos reyes era el de Maricao. Teníamos que aprovecharlo. Además, siempre tuvimos una visión sustentable y eco amigable con el ambiente, y esta finca era perfecta”, recordó Sepúlveda.

Para el 2015, sembraron 30 mil árboles de café y, un año después, Peña tiene la idea de crear una marca. Fue entonces cuando surgió Coffee 787, un producto que solo vendían a través de Internet. Luego, en el 2017, abren el primer local en Maricao pero, como le sucedió a muchos emprendedores, el paso del huracán María destruyó ese primer sueño.

“A los ochos meses de abrir las puertas, vino el huracán. Perdimos el 90% de la plantación y 90% de la cosecha. De 30 mil árboles de café, solo sobrevivieron cerca de dos mil”, puntualizó.

El golpe fue duro, pero no lo suficiente como para bajar las revoluciones. Reestructuraron su proyecto y nuevamente sembraron 10 mil árboles de café. “Estamos sembrando nuestra propia semilla, utilizando un nuevo método en Puerto Rico donde las colocamos en tiestos de cartón biodegradable y no afectamos las montañas”, precisó. Esa siembra que marca un nuevo comienzo, es la que se degusta en Nueva York.

“787 comenzó con la idea de crear un producto de calidad para llevarlo al mundo, para traer dinero a Puerto Rico. Y siguiendo esa filosofía, dijimos ‘vamos a comenzar en una de las ciudades grandes del mundo, donde hay puertorriqueño y una comunidad más grande que ama el café”, destacó Sepúlveda quien recalcó además que “son el único ‘coffee shop’ en el estado de Nueva York que sirve café de su propia finca. Lo sembramos, lo secamos al sol… todo lo hacemos en la finca”.

“Definitivamente, tenemos bastantes puertorriqueños como clientes, pero la gran mayoría, son locales de allá, y de muchas partes del mundo. La mayoría ni sabe que Puerto Rico produce café y se sorprenden. Y no solo lo prueban sino que se enamoran”, finalizó.

Pronto “vienen muchas sorpresas”, entre las que se encuentran abrir dos localidades en San Juan antes de que finalice el año para después llegar a otras partes de la Isla.

El Café 787 se puede adquirir a través de 787coffee.com