Viking Sea: comodidad como prioridad Por Francisco Díaz el

Con la copa de champán en mano y la sonrisa de los miembros de la tripulación dando la bienvenida, el primer momento a bordo del Viking Sea, auguraba que una agradable experiencia estaba a punto de comenzar.

A minutos de haber llegado al Terminal 92 de Manhattan y luego de un corto recorrido por el bullicioso y siempre fascinante Nueva York, nada mejor que subir al barco relajarse.

Por un lado, el ambiente con una sensación de estar en un resort muy cómodo y moderno, pero a la vez tan acogedor como el de una casa, y por el otro, la vista tras los cristales, de los enormes edificios, hacían de la escena una impresionante. ¡No hay dudas de que Nueva York es uno de los más hermosos puertos de embarque de cruceros!

En la Gran Manzana teníamos “overnight”, lo que nos dio oportunidad de llegar al barco, almorzar, darle un rápido vistazo y salir a la ciudad hasta tarde en la noche. Al otro día temprano (zarpábamos en la tarde), escogimos una de las excursiones incluidas en el barco, algo inusual en las líneas de crucero, pero que en Viking es parte de lo que refleja que han transformado las travesías por el océano y que han sabido traer lo mejor de los ríos (ellos son líderes en esa industria), al mar.

“Levanten la mano los que han viajado antes con Viking”, preguntó Chris Shafer, el carismático director de cruceros para romper el hielo la primera noche. De los casi 900 pasajeros, casi todos eran viajeros leales, el primer indicador de cómo los pasajeros disfrutan de esta línea de cruceros que si bien es relativamente nueva en el mar (debutó en el 2015), trae tras sí un gran reconocimiento y éxito en las rutas de los ríos.

Con cinco barcos de mar recorriendo gran parte del mundo y el sexto que llegará en febrero de 2019, justo ahora el Viking Sea acaba de llegar a San Juan, quedándose con nosotros como puerto base para su temporada de invierno, en sus viajes al Caribe.

Nuestra travesía de 12 noches, el “Eastern Seaboard Explorer”, salió de la Gran Manzana, hasta Montreal, Canadá, como destino de desembarque, donde también teníamos overnight, visitando antes Boston, Halifax, Gaspé, Saguenay y Quebec, teniendo además tres días de trayecto en el mar, incluyendo dos con cruces escénicos por el río San Lorenzo. Un itinerario que nos ofreció unas vistas de hojas otoñales y numerosas atracciones culturales y naturales de Canadá.

Al abordar nuestra “Deluxe Verandah Cabin” nos esperaba una decoración de líneas danesas, moderna y minimalista, al igual que en el resto del barco. Nuestro espacio privado tenía una cama muy cómoda, clóset y muebles espaciosos (con batas y sandalia de baños, sombrilla y binoculares) y una cafetera para espresso con nuestra selección favorita de café.

Allí nos esperaban Kristian (de Filipinas) y Helena, (de Macedonia), quienes durante todo el viaje estuvieron pendientes de que no nos faltara ni un detalle. Además la cabina tenía área de sentarse, escritorio y balcón, que en este viaje no pudimos usar todo lo que nos gusta, porque la temperatura en algunos lugares rondaba los medianos 40 grados F. El baño de la cabina es uno de sus grandes hits, con una ducha amplia, un piso calientito por la mañana y buen surtido de los productos de su línea natural Freyja.

Enfoque en los destinos

Esa era la idea de Viking Cruises cuando se lanzó a construir barcos de mar, prometiendo más tiempo en puertos y más “overnights”. Con un diseño escandinavo celebrando la herencia nórdica muchos de sus rincones no solo evocan el espíritu descubridor del danés y su conexión con el mundo natural, sino que tienen el toque personal de Torstein Hagen, el noruego que es fundador y chairman de la empresa. Alrededor del barco hay hermosas obras de arte originales, muchas de ellas de artistas noruegos.

Es un barco con cristales prácticamente en todas sus áreas lo que contribuye a la sensación de amplitud y entrada de luz abundante, incluyendo en los espacios públicos. Curiosamente este barco fue estrenado en el 2016, pero la limpieza y condiciones en todas sus áreas, lo hace parecer acabado de salir del astillero.

El Explorer’s Lounge es un salón que cuenta con dos niveles, una gran chimenea, sillones y rodeado de cristales, era perfecto además para escuchar al pianista o tener una tertulia con el profesor Derek Fraser, el historiador residente que estaba en nuestro viaje.

Con él se dieron repetidas discusiones interesantes entre los pasajeros que provenían mayormente de Estados Unidos, aunque algunos de Australia, Inglaterra y solo un par de latinos. Había desde embajadores y militares condecorados retirados, hasta abogados y comerciantes que hacían más diversas las mesas redondas con temas de política internacional principalmente.

Ese es solo un ejemplo del perfil de viajero de Viking. Uno adulto, mayor de 50 años, interesado en los destinos, en el arte, cultura y política. Esos que viajan repetidamente por Europa, Asia, Latinoamerica y Estados Unidos, buscando descubrir lugares interesantes, sino también la historia de los países visitados.

La atención de este barco es muy personalizada (tiene 550 tripulantes entre los que hay algunos latinos). Desde el personal de cabina hasta los oficiales de diversos rangos y el personal de atención en los bares y restaurantes, llegando hasta Florian Kibgilka, quien es el Hotel General Manager y Bent Ivar Gangdal, el capitán de la nave, todos están para atender e interactuar con los viajeros.

Los pequeños detalles también tienen su protagonismo. Te reciben con toallitas calientes en puerta, hacen una buena tarde de té en altamar (con una bandeja individual de canapés y una extensa variedad de esta vevuda), y cuando desembarcas no termina su servicio porque tienen personal para ayudarte hasta en el aeropuerto.

Influencia internacional en el menú

Con un extenso menú en su World Café, el restaurante de bufé donde servían las tres comidas tenía hasta tres opciones mínimas de platos para ordenar, preparados al instante. También contaban con buenas opciones en “The Restaurant”, su comedor principal, con turno abierto de almuerzos y cenas, y variedad de mesas para dos pasajeros además de las tradicionales para grupo. Otras opciones eran el “Pool Grill” con ensaladas y hamburguesas y Mamsen’s, en el Explorer’s Lounge, con quesos, entremeses, desayunos y cenas ligeros a varias horas del día. “Y todo esto además del “Room Service”, en el que servimos entre 1,400 a 1,500 comidas diarias. Es decir hay comida a toda hora“, nos dijo Pierpaolo Fadda, el chef ejecutivo, quien es italiano y nos dio un recorrido exclusivo por el galley. Fadda habla un poco de español y comentó que la operación de la cocina es de 24 horas, y se destaca la frescura de los ingredientes.

Sus dos restaurantes de especialidad, el Manfredi’s, con comida italiana y un gran favorito, así como “The Chef’s Table”, también estaban incluidos, pero requieren reservación. Este último tiene un menú diferente de degustación cada día.

Tanto en los almuerzos como en las cenas, los vinos, cervezas y refrescos estaban incluidos así como el café de especialidad. Para quienes prefieren bebidas premium o a toda hora, hay un paquete de bebidas ilimitadas por precio adicional.

En la travesía abundaban las oportunidades para aprovechar más bebidas incluidas, siendo una de ellas el brunch que hicieron uno de los días de mar y que como nos adelantó Cara Thomas, la gerente de Guest Services, era una oportunidad perfecta para retratar. Con cocteles como mimosas de cerveza, caviar, variedad de mariscos y estaciones de pasta, carnes y vegetales, y los postres que son una verdadera obra de arte, este sin duda es uno de los mejores brunch que hemos visto en altamar.

Un todo incluido del río al mar

Cuando Viking anunció que incursionaría en el mar, fueron muchos en la industria los que se preguntaron por qué. Funcionan casi como un todo incluido pues su tarifa de cruceros incluye desde los impuestos hasta el internet ilimitado durante toda la travesía (excelente conexión), vinos, cervezas y refrescos en almuerzos y cenas, shuttles gratis cuando la ciudad queda retirada del puerto, una excursión gratuita en cada puerto y el uso ilimitado de la Thermal Suite del spa. Esto en un ambiente Resort-Casual para la vestimenta incluso en las noches, así que se puede dejar el tuxedo y los trajes largos en casa.

Para información sobre este crucero, consulta a tu agente de viajes.