Fórmula de frescura y delicadeza en copa Por María C. Moreno Villarreal el

En un aparte conversamos con Geoffrey Loisel, director para América del Norte y el Caribe para Billecart-Salmon que llegó a Puerto Rico para la efeméride.

“Hay varias cosas que hacen especial a Billecart-Salmon. Una es que sigue siendo un negocio familiar por lo que el conocimiento y la maestría se pasa de generación en generación, esto nos permite consistencia en el producto. Lo segundo es que para nosotros es más importante la calidad que la cantidad. Buscamos la excelencia. Lo más importante es preservar esto y la tradición por eso nos mantenemos con una producción pequeña para poder conservar ese estándar que ha caracterizado la casa durante estos años”.

Frescura y delicadeza son algunos de los adjetivos que utiliza para describir su producto.

“Hacemos 11 cuvée, bueno 12 con la edición de los 200 años y para que cada uno de ellos sea siempre de la misma categoría hemos perfeccionado el arte de mezclar, como te comentaba antes, esa maestría que pasa de generación a generación. Somos conocidos por añejar en acero inoxidable y el motivo de esto es que no queremos que nada cambie la naturaleza de nuestro producto. Queremos mantener la pureza de la receta”.

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“No somos como las casas grandes que hacen mucha publicidad. Lo positivo de la promoción de éstas es que ha democratizado el mercado. La gente quiere saber que más hay disponible, investigan, averiguan y ahí es que nos descubren”.

Esta es la tercera visita de Loisel a Puerto Rico. La primera fue de placer, pero las últimas dos han sido para degustaciones junto a sus “amigos de Compostela”.

“En Puerto Rico hay tradición de buen comer y la verdad es que lo que se sirve aquí es de primerísima calidad”.