De visita a Salem, la Ciudad de las Brujas Por Raisa Rivas Español el

La historia de Salem, una pequeña ciudad cercana a Boston, Massachusetts, parece sacada de cuentos de ficción. Y aunque con el tiempo se ha forjado algo de eso, la realidad es que en “La Ciudad de las Brujas”, como se le conoce, hay una historia verdadera y trágica relacionada con este tema, que marcó una etapa en Estados Unidos.

Una excursión del Viking Sea me llevó a conocerla en autobús desde Boston. Aunque la visita fue rapidísima, y hubiese querido más tiempo para recorrer sus callecitas, al menos entramos al Museo de las Brujas, sin hacer fila, ya que esperaban a nuestro grupo.
El edificio, construido en 1845 para ser sede de la Segunda Iglesia Unitaria, está en la histórica Plaza de Washington. Sin embargo, su creación fue mucho más tarde, en 1972. El museo es simple y un excelente ejemplo de cómo el mercadeo turístico funciona cuando es bien trabajado. Allí hacen una representación de los juicios de “las brujas” y una narración de las diferentes etapas de esos juicios y la información está disponible con audífonos en español, entre otros idiomas. Los atentos visitantes, sentados en banquetas, van conociendo la historia de las brujas de Salem, que data de 1692, cuando bajo las leyes inglesas se consideraba la práctica de la brujería como una ofensa civil. Para esa fecha se conocieron más de 100 casos en el área de Nueva Inglaterra.

Con la creencia en supersticiones de los primeros pobladores de la región, muchos identificaban a los más jóvenes que tenían “conductas extrañas” como poseídos por espíritus. Cuando tanto la ciudad de Salem, como la villa de Salem estaban políticamente inestables y en etapa de transición, muchos pobladores, especialmente niñas jóvenes, vieron matanzas y se afectaron emocionalmente, lo que pudo haber traído esas conductas. Otros estudiosos del tema dicen que algunos se contaminaron con un parásito que estaba en los cereales, que tenía agentes alucinógenos que provocaba trastornos de conducta.

Las creencias y supersticiones fueron las que dieron paso al Juicio de las Brujas de Salem, en 1692, que tuvo como efecto detonante la enfermedad de la hija y sobrina de un reverendo del pueblo, diagnosticados por un médico como “embrujados”. Ese diagnóstico abrió el paso para matar en la horca a 19 hombres y mujeres de Salem. Esto último no forma parte de un cuento, sino de una realidad que se vivió en la ciudad y que se repitió en otros meses, acusándose cientos de personas de practicar la brujería. Por suerte, un tribunal canceló la acción tan pronto como en 1693, evitando así que murieran más personas.

Luego de la presentación, se pasa a una sala también pequeña para ver la exhibición “Witches: Evolving Perceptions” también muy simple, donde se analiza el significado de la palabra bruja. Al finalizar el recorrido se visita el gift shop. El museo abre diariamente, excepto en Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo.

Lecciones de tolerancia

El tour también incluyó una visita al “Salem Witch Trials Memorial”, construido en 1992 y que se dice que permanecerá en la ciudad como un recuerdo a la lección aprendida de tolerancia y compasión. Escritas en el suelo, bajo piedras de granito que representan a los que murieron en la horca, están algunas de las frases que dijeron los acusados antes de morir, así como los nombres y la fecha en que murieron. Aunque la historia se remonta al siglo 17, la ciudad sigue siendo famosa para los amantes de los temas sobrenaturales y la y se apresta para recibir a miles de personas, el 31 de octubre, Día de Halloween, cuando se llena de visitantes. En la ciudad está también la Essex Street, una calle llena de tiendas de artículos relacionados a la hechicería, incluyendo la primera tienda de brujas y varios clarividentes ofreciendo servicios.

Salem es una visita ideal para un tour de un día. Así se puede recorrer con calma sus calles, tomarse un buen café y tener tiempo para las fotos, incluyendo la de la Casa de la Aduana, que tiene registro de los primeros barcos que visitaron el puerto y que es parte del Sitio Histórico Nacional Marítimo de Salem.

Desde Boston, además del tour del barco, se puede tomar un autobús, tren o ferry de alta velocidad, siendo esta última la vía favorita de muchos, debido a que es más escénica.

El recorrido acuático, que sale durante varias horas del día desde Long Wharf (el frente marítimo al lado del Acuario de Boston), tarda menos de una hora y cuesta $45 por adultos, ida y vuelta y $35 para niños.