Pattaya: un escape a la libertad Por Francisco Díaz el

Por Eliud Saúl Echevarría
Especial para De Viaje

A dos horas con veinte minutos de Bangkok, Capital de Tailandia, se encuentra la ciudad de Pattaya, un destino turístico preferido por jóvenes y personas de todas las edades en busca de diversión y experiencias que tal vez no es posible tener en sus países de origen.

La ciudad de Pattaya, con 320,000 habitantes fue hace décadas una aldea pesquera, y hoy es un vibrante litoral costero bordeado de centros hoteleros, rascacielos, centros comerciales y vida nocturna que nunca acaba.

A pesar de Tailandia ser un país en donde el turista debe conducirse con orden y respeto a las tradiciones pues las leyes son muy rigurosas, el ambiente en la ciudad es bastante liberal. Walking Street es una vía pública en la que hay que estar para creerla. A lo largo de angostas calles, se obtiene todo tipo de mercancía, momento ideal para comprar tus recordatorios. Existen infinidad de bares y cabarets en donde mujeres y hombres, ubicados frente a los comercios ofrecen sus servicios, a veces de manera insistente. Se ofrecen espectáculos bailables donde muestran su creatividad y talentos. También abundan los masajistas dando vida a una de las tradiciones más antiguas del país asiático.
De día, la costa ofrece todo tipo de actividad acuática. El paisaje es sumamente impresionante con decenas de botes halando paracaídas y toda variedad de deportes de mar, puedes disfrutar de la experiencia por pocas monedas.

El templo de la verdad

Si te sientes culpable por haber participado de la vida de excesos que hace famoso a Pattaya en el continente asiático, de día puedes visitar una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, El Templo de la Verdad. Este santuario es un templo muy diferente a los que abundan en Tailandia. No es una obra de cientos de años. La impresionante edificación construida en madera fue un regalo de un multimillonario tailandés que quiso plasmar en una sola edificación el rico patrimonio cultural de Tailandia. El edificio empezó a construirse en 1981 y si lo visitas hoy, aun puedes ver obreros tallando nuevas figuras en las espectaculares columnas y paredes de este templo. No es un santuario que refleja una religión en particular, es una fusión de culturas hindúes y chinas.

En el edificio de 344 metros de alto y de teca tallada, puedes apreciar figuras sagradas, como budas, animales sagrados y otros motivos, que al observarlas detenidamente parecen moverse. Posee cuatro salas: origen de la vida, celebración sol y luna, el amor de padres, y la última sala enfatiza en los atributos que debe tener el humano, humildad, sacrificio y divinidad. Al no ser un templo formal, sino una representación artística, el código de vestimenta no es tan riguroso para los visitantes como en otros templos del país. En los alrededores, por una suma pequeña, se ofrecen recorridos en elefante. En la actualidad, hay campañas en donde se exhorta a los turistas a no montar elefantes pues está considerado un abuso y se dan ejemplos del modo cruel en que son domesticados para servir de diversión a los turistas. Es tu decisión, pero estás informado.

Si deseas ir a un templo original, sobre un cerro cercano, se encuentra el templo Wat Phra Yai, que tiene un Buda dorado de 18 metros de altura. El área también cuenta con campos de golf de diseñador, algunos con vistas a la bahía de Pattaya.

Transporte público y gastronomía

En las ciudades de Tailandia, nunca te quedarás a pie, pues hay diversidad de modos de transporte, desde taxis tradicionales, taxis típicos donde el chofer hala el vehículo tipo carreta, una impresionante red de trenes, todos a un módico precio. Un trayecto largo en tuk tuk, uno de los transportes más populares, puede costar $1.20. Procura tener la moneda local, el bath, para pagar estos servicios. También lograrás economizar bastante en comidas pues los precios en todo tipo de restaurante son muy bajos. Se obtiene una buena y abundante comida por menos de $5. En la ciudad, abunda la comida callejera. Entre las comidas exóticas a tu alcance encontrarás saltamontes y gusanos y lo picante domina. Un referente en la gastronomía tailandesa es el Pad Thai, un plato compuesto por fideos de arroz con huevos, salsa de pescado, salsa de tamarindo, verdura, pollo, camarones, maní y cilantro. Atrévete a la experiencia gastronómica thai.

Palacios y templos que no debes dejar de visitar

En Tailandia, hay miles de templos budistas. Hay algunos muy emblemáticos que no debes dejar de visitar.
El Gran Palacio de Bangkok es un enorme complejo de edificios que sirvió como residencia oficial de los Reyes de Tailandia entre 1782 y 1925, y que aún hoy se sigue usando para numerosos actos de la realeza.

Wat Pho alberga en su interior al gran Buda Reclinado que, con sus 150 pies de largo y 49 pies de altura, es la estatua de Buda reclinado más grande de Tailandia, ubicado muy cerca del palacio real, por lo que puedes visitar ambos lugares en la misma oportunidad. La figura gigantesca es una de las más de mil Budas que podrás ver en Wat Pho.

Wat Arun o Templo de Amanecer es uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. Este majestuoso templo, situado a orillas del río Chao Phraya, está decorado con azulejos de cerámica y piezas de porcelana china que lo hacen diferente de otros templos que se pueden visitar en la ciudad. Destaca por su torre central de 262 pies de altura, la más alta de Tailandia, un mirador que ofrece unas preciosas vistas de la ciudad custodiada por otras cuatro torres más pequeñas. En los alrededores, existen innumerables tiendas de recordatorios. Allí, puedes comprar la vestimenta típica, así como hermosos y coloridos trajes confeccionados en seda. Si vistes al momento el colorido vestuario, aprovecha como escenario los impresionantes templos y jardines.

De compras

Si cuentas con tiempo imitado para ir de compras, visita MBK, un centro comercial conocido fundamentalmente por su piso de artículos electrónicos, tanto nuevos y originales, como de segunda mano e imitaciones. El regateo está bien visto en algunas tiendas, atrévete, no tienes nada que perder. MBK tiene ocho pisos, paseas entre tienda de modas, recordatorios, cientos de restaurantes y cines.

Para información sobre este destino, consulta a tu agente de viajes.