Aromas boricuas en Washington DC Por José A. Delgado el
Los aromas de la cocina boricua volverán a tener un espacio permanente en la capital estadounidense.
El “restaurateur” y chef boricua Manuel Iguina abrirá este mes un nuevo local, bajo el nombre “High Street Café”, en la concurrida avenida Wisconsin de Georgetown, que tendrá en su menú una oferta de platos puertorriqueños.
Iguina -quien hasta diciembre de 2016 tuvo en Washington el restaurante Mío-, describe su nuevo proyecto como un “brasserie moderno americano”, que busca integrar los gustos de los dos continentes.
“Será un restaurante americano, con influencia puertorriqueña, mexicana y estadounidense. Casual, pero elegante”, dijo, en una reciente entrevista.
El lechón que hizo famoso a Mío, el mofongo, los chuletones, las alcapurrias, bacalaítos y hasta la cerveza Medalla son parte del menú.
High Street fue, hasta 1895, el nombre de la avenida Wisconsin, que inicia en Georgetown y termina en un suburbio de Maryland.
En Puerto Rico, Iguina tuvo el restaurante Mangere, que hasta 1992 estuvo ubicado frente al conocido restaurante mexicano “Aurorita” en Puerto Nuevo.
Después de Mío, que tuvo su sede durante casi una década en la calle Vermont, trabajó de consultor.
Pero, ha vuelto a lo que verdaderamente le apasiona.
Iguina ha diseñado un café dirigido a todo gusto, con influencias de la cocina latinoamericana – boricua y mexicana en particular, y que le hará un guiño a los universitarios, diplomáticos, turistas y residentes que se pasean por la famosa zona de Georgetown.
Prevé que los precios serán moderados, para la zona. De $8 a $15 costarán los aperitivos, y entre $18 y $35 el plato principal. “Queremos ser un restaurante de vecindario. En Georgetown los lugares son muy caros o mediocres”, dijo.
Los primeros días el restaurante abrirá solo para cenas, a partir de las 5:00 p.m.. Luego, se expandirá a los ‘brunch’ de fin de semana y más adelante ofrecerá almuerzos.
A más tardar para el Día de Acción de Gracias espera tener en funcionamiento un servicio de catering que operará desde el sótano del restaurante, con “las cosas de nosotros y las estadounidenses también”.
Iguina estará a cargo de la cocina, aunque la compartirá con su amigo de hace tres décadas, el también chef Vicente Torres.
“Tenemos casi la misma mentalidad en la cocina”, dijo el salvadoreñoTorres, quien fue compañero de trabajo de Iguina a principios de la década de 1980, en Georgetown, cuando el boricua vino a Washington pensando en que lo suyo sería estudiar medicina.
Iguina prevé darle continuidad a los programas benéficos que mantuvo de “Chef invitado” y “Chef por un día”, por medio de los cuales abre la cocina a cocineros reconocidos o aficionados que hacen su propia convocatoria, respectivamente.
Por los pasados dos años, muchos de sus clientes le han preguntado a Iguina cuándo volvería a abrir un restaurante. Ha comenzado a correr la voz entre muchos de los miles de boricuas de la zona. “High Street Café” abre en cuestión de días.
“Para mí es un placer. No estamos limitados a nada, pero el restaurante- sostuvo Iguina-, no dejará de mostrar la mancha de plátano”.