En auge el “turismo wellness” Por Sal! el

Por Kelli Kennedy
Associated Press

Que los hoteles tengan gimnasio no es ninguna novedad, pero que los gimnasios abran hoteles… El exclusivo gimnasio Equinox, por ejemplo, abrirá un hotel en el barrio de Hudson Yards de Nueva York, en una iniciativa que simboliza la evolución del turismo wellness, en el que el viajero busca servicios para mejorar su estado físico y darse otros lujos relacionados con la salud y el bienestar.

La mayoría de los hoteles ya tienen gimnasios y es posible, incluso, reservar habitaciones con bicicletas estáticas o alquilar ropa para el gimnasio. Pero el turismo wellness va más allá. Ya no se trata de hacer gimnasia en los hoteles, sino de una experiencia que es el motivo central de un viaje. Y que genera mucho dinero.

Ya sea mediante viajes a Perú para comprar hierbas medicinales, recorrer en bicicleta la costa de California o gastar varios miles de dólares para hacer ejercicios con la famosa instructora Tracy Anderson en Aspen, Colorado, el turismo enfocado en los servicios wellness generó 691 millones de viajes en el 2015, según el Instituto Mundial de Wellness.

En el pasado, este tipo de salidas implicaban morirse de hambre en campamentos de entrenamiento intensivo o fines de semanas descansando en un spa, limpiando mente y cuerpo. Dado que este tipo de cuidados son hoy parte de la vida diaria, no es de extrañar que hayan llegado a la industria turística. Se espera que para el 2020 producirán unos $808,000 millones en ganancias.

Las tendencias de la industria turística se asemejan a las de las ventas al por menor. Ya pasaron los días en que el cliente iba a un local insulso para comprar zapatos que pueden adquirir online. Ahora van a los negocios en busca de experiencias especiales.

Del mismo modo, los viajeros ya no se ven tan tentados con la idea de tirarse en la playa bajo una sombrilla, con un trago en la mano. Quieren igualmente una experiencia más sustancial, como retiros para hacer yoga y meditación, donde pueden conectarse con otras personas y llenarse de energía, según los expertos.

El ejercicio “ha dejado de ser una actividad y ha pasado a ser un destino. Es un fin”, indicó Marshal Cohen, analista de NPD, que evalúa tendencias. “Eso representa un gran cambio en la forma de gastar dinero. Ya no llenan el armario de ropa. Ahora se producen recuerdos y las fotos que mostramos en nuestros teléfonos y en las redes sociales son producto de ese esfuerzo”.

Por ejemplo, en el hotel Curtain Bluff de Antigua los huéspedes pueden reunirse con un equipo para diseñar programas de entrenamiento que incluyen desde clases de zumba hasta pilates.

La modalidad wellness llega asimismo a los cruceros, que ya no son experiencias en las que la gente se cansa de comer en bufés y no hace nada. Ahora, el objetivo de un crucero son a menudo sus programas de wellness. Holland America Line tienen programas de meditación y de una vida saludable.

Los cruceros pueden combinar servicios de wellness con visitas a los puertos donde anclan. Si bajas a la costa con Regent Seven Seas, por ejemplo, puedes terminar haciendo yoga en una plantación de cocos en Ko Samui, Tailandia, o haciendo tai chi al aire libre en Marsella, con vista al mar de un lado y a un palacio del otro.

Por otro lado, unas 100,000 personas asistieron a los populares festivales Wanderlust en todo Estados Unidos el año pasado y participaron en clases de yoga y meditación o remaron parados en tablas en lugares como Oahu, Hawai, y Squaw Valley, California.