Buen vistazo a París luego de un crucero Por Raisa Rivas Español el

La recomendación que siempre hacemos cuando se abordan barcos fuera de Puerto Rico es aprovechar el boleto aéreo, y en la medida de lo posible, quedarse un par de días después del crucero o llegar varios días antes al destino de embarque y desembarque. Cierto es que hay que estirar el presupuesto un poco más, pero así también se maximiza la inversión en lo aéreo.

Esa misma recomendación la pusimos en práctica algunos viajeros en un reciente viaje a Europa, luego de navegar en el Emerald Liberté, de Emerald Waterways, por el sur de Francia. El desembarque fue en Lyon, y al estar a unas dos horas de París en tren, nos dispusimos a pasar unos días en “La Ciudad Luz”, que resultó una fantástica opción entre las numerosas que habían, entre ellas ir a Niza y Mónaco, o Bélgica ¡difícil selección!

París es deslumbrante y aunque he estado en dos ocasiones anteriores casi de pasada, no ha sido suficiente, por lo que quisimos verla con los ojos del turista de primera vez. No queríamos experiencias únicas que nos quitaran todo un día a la visita, sino aprovechar cada minuto allí y ver la mayoría de atracciones, algunas de un vistazo, otras con el detenimiento que permiten estar solo tres días allí. La mejor opción fue usar un boleto de dos días que teníamos del Paris Pass y que, al cubrirnos paseo en autobuses de dos pisos con paradas en todas las principales atracciones (tipo Hop on Hop Off Tour), nos llevó por toda la ciudad, pudimos bajarnos y subirnos en los puntos de más interés para nosotros y nos incluyó boletos para el metro de París y para las principales atracciones, incluyendo los museos.

Considerado uno de los más grandes y ordenados del mundo, el metro de París también puede resultar intimidante sobre todo si se llega un sábado o domingo y las oficinas de información de las estaciones están cerradas en su mayoría. Una buena opción es descargar el App Ratp Metro y usar esta transportación complementaria a los autobuses de dos pisos, porque estos terminan a las 7:00 p.m. y el metro a la medianoche, lo que hace fácil y económico regresar a tu hotel sin tener que pagar taxis o Uber.

Aunque el metro es muy económico, al estar incluidos en el Paris Pass, minimiza los gastos de una ciudad donde el turismo es costoso si no se planifica. En cada estación de tren y en todas las calles encontrarás un café parisino o una boulangerie (panadería), donde es fácil encontrar baguettes y croissants, y variada pastelería por menos de 10 euros, (claro también abundan las crepas), pero sentarte en un restaurante turístico con una cena para dos puede costarte 100 euros. Como siempre, si vas por pocos días no es fácil identificar los mejores, pero más económicos lugares de comer cerca de zonas turísticas.

En nuestro autobús hicimos dos recorridos completos que se iniciaron en la estación de la Avenida de La Opera, muy cerca de la Casa de La Opera (una belleza), para hacer la primera parada frente al Louvre. Si teníamos algo claro es que queríamos dedicar al menos unas tres horas a ese museo, así que decidimos dar la primera vuelta completa en el autobús y aprovechar para tomar fotos, y al regresar, bajaríamos en el Louvre (el boleto también nos incluía la entrada a numerosos museos y sin tener que hacer fila).

Los monumentos se sucedían uno tras otro, la ciudad entera es monumental. El Museo Orsay, la Catedral de Notre Dame (podríamos subir a su torre, pero sabíamos que no había tiempo), pero sí subimos los 234 escalones del Arco del Triunfo, para tener uno de los mejores vistazos panorámicos de toda la ciudad. Al atardecer, nos bajamos en la parada de la Torre Eiffel, y subimos al mirador de la torre justo a tiempo para ver la impactante puesta de sol desde allí. (Boleto 25 euros para subir al tope o 16 euros para el segundo nivel). También recorrimos las calles del barrio bohemio Montmartre, donde está la Basílica del Sagrado Corazón y el famoso cabaré Moulin Rouge y al atardecer el crucero por el Sena, también otro imperdible, que estaba incluido en nuestro boleto. ¿Valió la pena el post tour? Un sí definitivo, agotador pero abarcador y repetible. Para el próximo viaje, solo deseamos poder estar más días y hacer otro tipo de experiencias completas, como tours de un día a Versalles, sentarnos a comer relajadamente y tener más tiempo para los museos.