Candela fusiona los sabores de España, Italia y el Caribe Por Ileana Delgado Castro / Por Dentro el

“Este es un bebé que originalmente tuvo tres padres y una madre”. Así describe Ani de la Rosa el nacimiento del restaurante Candela, al final de la calle Loíza, en Punta Las Marías, Isla Verde.

Un restaurante que, inicialmente, abrió en el 2015 con tres socios y, tras el paso del huracán María, resurgió con Ani de la Rosa al mando, nuevas ideas y más ganas de echar hacia adelante que nunca.

Un espacio gastronómico con olores a comida española e italiana, pero con el punto especial de la sazón criolla y caribeña que la restaurantera y su equipo culinario le dan a los guisos que allí se cocinan.

“Empezamos tres socios, pero al cabo de un año uno se fue. Después del huracán María, el otro socio, que era el chef, se me bajó del barco y ahí reestructuré el concepto porque yo no me quito”, enfatiza la empresaria, quien acepta que ha sido un proceso cuesta arriba, sobre todo los primeros meses después del huracán.

Pero esos contratiempos, como la falta de agua y electricidad, no tener un chef y un negocio cerrado por tres meses, no amedrentaron a la energética empresaria, quien acepta que inicialmente no tenía mucha experiencia en restaurantes, aunque sí en administración.

“Si yo hubiera tenido miedo no hubiese tomado las decisiones que tomé. Puerto Rico estaba destruido, el negocio estaba cerrado. Pero compré una planta de 50 kilos para que moviera todo local”, rememora Ani, quien reabrió Candela el 5 de diciembre con un nuevo equipo culinario al mando del chef Daniel Medina.

Reapertura y reenfoque

El esfuerzo económico para la reapertura fue “enorme”, pero la empresaria afirma que junto al chef Medina organizó al equipo para reenfocarse en un nuevo menú.

“No ha sido fácil, pero tengo una clientela que me sigue y siempre estamos pendientes de sus gustos para hacer cambios si es necesario”, afirma Ani, tras explicar que diseñaron un menú amplio en el que predominan las carnes y mariscos, con sabores de España, Italia y el Caribe.

“El chef estudió en España y le hemos dado ese toque mediterráneo con platos que van desde pastas y paellas, hasta mariscos y diferentes cortes de carnes”, explica Ani.
Para el experimentado chef Daniel Medina se trata de un concepto que le da una gran oportunidad de poner en práctica todo lo que aprendió durante los tres años que estuvo radicado en España. “Aunque mis comienzos como chef fueron con la comida italiana, luego de ir a España me gusta que el menú tengami toque caribeño”, afirma Medina, quien para la ocasión preparó varios de los platos que más se venden en el local.

Uno de ellos es una versión del ossobuco de ternera a la milanesa, típico de Italia. Pero en este caso es de cerdo de Korobuta (la raza de cerdo Berkshire, muy apreciada por su jugosa carne). Un corte de carne que se saca de la parte alta y carnosa de las patas traseras y delanteras de la ternera, pero que también puede ser de cerdo, vaca, buey y cordero.

“El cerdo Korobuta tiene una alimentación muy selectiva, como la bellota y frutos secos, es una alimentación que no tiene grasa”, explica el chef, tras destacar que tiene un sabor delicioso y se sirve sobre risotto de gandules.

De Italia también tiene en el menú diversos tipos de pasta, como Penne pasta con vegetales frescos, Fetuccine con camarones en salsa Alfredo y risotto de camarones, de calamares en su tinta y de res con setas portobello.

De España no podía faltar la paella de mariscos y la paella valenciana, con conejo, pollo y judía verde o el cochinillo confitado, además de otros típicos platos de la Madre Patria.
El toque criollo se nota en la pechuga jíbara, rellena con yuca y tocineta deshidratada que se sirve con una salsa de cilantro por encima. “Es el plato que más se vende”, sostiene el chef Medina.

Las bebidas también son parte importante del menú de Candela. De ese departamento se encarga Frenlis de la Cruz, quien menciona que además de una amplia cava de vinos, tienen tragos de la casa. Uno de ellos es Candela, de licor de café, tequila y vodka.

“Se le pone fuego a la coctelera y se va moviendo suavemente para que todos los sabores se integren. Luego se vierte suavemente en una copa de Martini y se le pone una pizca de canela para que suba el fuego”, explica el bartender.

“Mis clientes han aceptado muy bien los cambios que se le han hecho al menú”, afirma Ani de la Rosa, mientras menciona que el salón principal sienta a 80 personas. Pero tiene otro con cabida para 70 invitados y uno más pequeño para 10. “A la gente también les gusta mucho el concepto de que si tienen un cumpleaños y quieren un salón aparte se les facilita”, agrega.

Es, además, un espacio donde se destaca la madera de color natural, tanto en el piso como en el techo y la barra, mientras las paredes blancas se adornan con obras de arte de Rogelio Maldonado.
“Es un ambiente que le da tranquilidad y paz a las personas. La idea de la decoración con madera y dejar algunos acentos coloniales es para que la gente se sienta como si estuvieran en una casa colonial o la típica de los abuelos”, explica de la Rosa. También se destaca una lámpara ubicada en la ventana de la barra que da hacia la calle, que da la ilusión de un candil de antaño.

“Mucha gente que pasa por la calle entra intrigado porque llama la atención”, añade la empresaria, mientras se enorgullece de la clientela tan fiel que tiene. “Si no les gusta nada del menú, les pregunto qué les puedo preparar, lo que sea yo se lo preparo”.