Islas Galápagos: más cerca de la naturaleza Por Sal! el

Por Carla Méndez Martí

Especial para De Viaje

Existe un verdadero paraíso terrenal, un lugar remoto y virgen donde la naturaleza y la fauna verdaderamente conviven con el ser humano. Me atrevo a decir que, en ningún otro lugar del planeta, el ser humano y sus compañeros animales coexisten en paz como en las llamadas Islas de Fuego. Este escenario idílico es el archipiélago de las Islas Galápagos. Un grupo de islas de origen volcánico a 605 millas al oeste del Ecuador Continental, en el medio del Océano Pacifico.

La mayoría de las personas, como yo hasta hace unos meses, solo han escuchado de Las Galápagos principalmente por ser el lugar donde el naturista y geólogo Charles Darwin realizó las observaciones que lo llevaron a desarrollar su teoría de la evolución de las especies. Esa percepción de un lugar aislado y remoto tiene el efecto de no considerar este archipiélago como un posible destino turístico. Sin embargo, mi padre -el eterno aventurero- siempre había querido visitar las Galápagos con sus nietos y nos “convenció” a todos de que este sería un maravilloso viaje familiar. Y así mismo fue; una oportunidad única para explorar islas creadas literalmente por el fuego de volcanes y observar de primera mano fascinantes playas, acantilados, flora y vida animal tanto en su superficie como en sus prístinas aguas. Galápagos es uno de los lugares del mundo que todo amante de la naturaleza debería visitar por lo menos una vez y anotar en su “bucket list”. Sin embargo, visitar el Parque Nacional de las Islas Galápagos no es tan sencillo como comprar un pasaje y reservar un hotel. Visitarlo requiere permisos, guías certificados del Parque Nacional para visitar ciertas islas, y sobre todo sensibilidad, respeto y amor por la naturaleza.

Luego de mucha investigación decidimos hacer el viaje a Galápagos con Tauck, compañía estadounidense de viajes especializados. La geografía de las Galápagos obliga que la visita idílica al Parque Nacional se realice en barco y la expedición de Tauck era perfecta. Además de ofrecer las comodidades que buscábamos, Tauck ofrece un enfoque en la adquisición de conocimientos durante el viaje y en el cual los niños son una prioridad. Nuestro viaje se llamaba “Wildlife Wonderland” y es un programa diseñado por Tauck Bridges y la BBC Earth. A pesar de que este viaje no ofrece la oportunidad de visitar todas las islas del archipiélago, ya que sería un viaje más largo, la oferta cuenta con la mayoría de los destinos favoritos y una buena muestra de la variedad del ecosistema de las Galápagos. Siempre hemos sido fanáticos de recorrer el mundo, en vacaciones diferentes, con la naturaleza como norte, pero a nuestro propio ritmo. Sin embargo, este destino pintaba otro panorama. Mientras más información encontrábamos, era mas obvio que ir con una compañía era la manera de maximizar el tiempo y sobre todo de conocer recovecos y aprender de guías expertos -la mayoría nacidos en las Islas Galápagos- en un ambiente seguro.

Día 1:

Quito Volamos de San Juan rumbo a Quito, Ecuador con escala en Colombia, por Avianca (también se puede llegar a Quito con la línea Copa Airlines). En Quito nos hospedamos en el Swissotel Quito, como parte de nuestro viaje con Tauck. El hotel se encuentra en un área con restaurantes y barritas a su alrededor muy variadas. Luego de acomodarnos en el hotel, decidimos tomar un taxi privado que nos llevó a visitar la fabulosa Capilla del Hombre, un museo del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Su hogar abarca una colección casi completa de sus obras y de sus artefactos de colección, un homenaje a la cultura ecuatoriana. De allí, dimos una caminata por el centro histórico, cuyo bagaje cultural está plasmado en su arquitectura y su gente. Nos mezclamos con los ecuatorianos para disfrutar de un clásico pasadía sabatino -caminar las calles de la ciudad- disfrutamos de la música local que se tocaba en la Plaza de la Independencia, comimos en un pequeño restaurante en una de las vías principales y visitamos varias de las tiendas costumbristas de Quito. En la tarde, nos adentramos a la espectacular Iglesia de la Compañía de Jesús y a la Iglesia de Santo Domingo.

Día 2: Quito- Línea del Ecuador

El domingo temprano comenzó la excursión oficial con Tauck. Discurrimos en autobuses por el tramo de menos de una hora a la aventura mayor de pisar el punto exacto donde la línea ecuatorial del mundo está situada. La Ciudad Mitad del Mundo cuenta con el monumento a la mitad del mundo y dentro del monumento piramidal hay un museo que muestra elementos de la cultura indígena de Ecuador y exhibiciones sobre la importancia científica de la línea ecuatorial. Seguido fuimos al Museo Solar Intiñán donde guías locales muestran de modo ameno y con experimentos los cambios que ocurren en las fuerzas de la naturaleza y sus efectos en nosotros con solo cruzar la línea ecuatorial. Además, abundaron en temas de geografía, astronomía y ciencias naturales de la zona.

Día 3: Mañana

Nos levantamos temprano para volar de Quito a la Isla de Baltra en las Galápagos. El vuelo fue más largo de lo anticipado, pero las ansias de comenzar la aventura iluminaron la travesía. Desde el avión se percibía una magia natural. Los colores del mar, entremezclados con la topografía desigual y oscura de las islas anticipaba la peculiaridad de este entorno único. Aterrizamos en el aeropuerto Seymour en la Isla de Baltra, y luego de presentar la documentación requerida por las autoridades de las Islas Galápagos nos montamos en autobuses para un corto trayecto al muelle. Allí fuimos trasladados en unos “dingys” -que ellos llaman pangas- a nuestra casa por cuatro días: el crucero Santa Cruz II. Nuestras maletas y demás pertenencias fueron trasladadas por la tripulación de la embarcación. El Santa Cruz II presentaba todas las características perfectas para esta aventura en alta mar. Se trata de un navío con todas las comodidades posibles, pero con exclusiva capacidad para sólo 90 personas, excluyendo la tripulación. Tiene cuatro niveles, con biblioteca, salón de juegos para niños, comedor, barra, gimnasio y cubiertas abiertas que brindan amplitud a la vez que se siente hogareño y familiar. Nada de multitudes ni extravagancia, por el contrario, buen gusto de la mano de la sosegada naturaleza a nuestro alrededor. Llegamos a nuestras habitaciones con camas individuales y baños cómodos. En nuestro nivel teníamos a solo pasos el salón para los chicos, donde podían ir a compartir juegos de mesa o ver películas con los otros niños de la embarcación. Nada de electrónicos privados en este tour, puesto que el aislamiento de las Galápagos impide la conexión al internet- ni data celular. Un valor añadido al viaje, ya que uno logra esa verdadera conexión con la naturaleza y con uno mismo.

Día 4: Tarde – Las Bachas, Isla de Santa Cruz

Luego de una corta introducción ecoturística y de conocer al capitán del navío estábamos listos para mojar los pies en las aguas frías del Pacífico. Agrupados en diversas pangas salimos del crucero a la primera parada de una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida como viajera de aventura. En la costa norte de la Isla Santa Cruz, se encuentra una playa de arenas blancas y finas bordeabas de lagunas repletas de flamencos y varias especies de aves: Las Bachas. Absorbiendo lo que nos rodeaba y con ojos grandes y el sentido auditivo afinado realizamos una caminata por la costa con los guías certificados de las Galápagos- los mismos que estarían con nosotros durante la trayectoria. La caminata sirvió de introducción a lo que veríamos en los próximos cuatro días. Nos informaron sobre el comportamiento humano hacia el reino animal y la importancia de las Galápagos como ejemplo de biodiversidad. En esta parte del mundo los animales no temen a los seres humanos, porque no son atacados ni amenazados por estos y teníamos que respetar ese balance maravilloso manteniendo distancia y no tocándolos, aunque ellos se acercaran a nosotros.

Día 5: Bucaneer Cove y Puerto Egas, Isla Santiago

A las 7:00 a.m. estábamos con traje de baño puesto y listos para bajar a desayunar. A las 8:30 a.m. teníamos que estar en la cubierta para abordar las pangas con nuestro equipo de “snorkel” en mano y nuestro traje de neopreno. Al desembarcar pisamos la arena negra volcánica; la misma se nos pegaba a los pies. Esta arena negra es parte de los elementos volcánicos que conforman Isla Santiago. La primera parte de la expedición fue una asombrosa caminata sobre el tufo volcánico- roca volcánica y porosa- y la lava fría que compone Bucaneer Cove. Múltiples piscinas naturales y cuevas albergan iguanas marinas e iguanas de tierra, cangrejos rojos, lobos marinos y tortugas. Nos fascinamos al ver a solo pasos de nosotros varias lobos de mar con sus crías. Nos podíamos acercar a estas especies sin que se asustasen. Esta es la maravilla de las Galápagos, poder ver animales de cerca, siempre mostrando respeto y sin tocarlos.

Otra de las especies que pudimos ver de cerca fue al lobo pelotero de los Galápagos- es un tipo de foca, pero con pelaje, endémica de Galápagos, y más pequeñas que los lobos de mar. Tras la caminata regresamos a las pangas para un paseo guiado a lo largo de la costa rocosa. Además de ver múltiples aves, divisamos la famosa Roca Elefante y El Obispo- dos impresionantes formaciones volcánicas que presentan la forma de sus nombres. La parte más fascinante del día fue el “snorkeling”. La arena negra presentaba un fondo oscuro, pero la claridad de la vida marina era maravillosa. He tenido el privilegio de bucear en muchas partes del mundo- Islas Vírgenes, Guánica, Bonaire- pero nunca había visto tantos peces, de múltiples colores y tamaños. Justo debajo de nosotros divisamos un tiburón y dos tortugas que comían tranquilamente a pocos pies de nosotros. Sin lugar a duda la conversación esa noche fue el regalo que nos dieron los dos lobos marinos que parecía jugaban con nosotros ya que nadaban en espiral a nuestro alrededor.

Día 6: Rábida A.M.

¡Arena roja! Nos levantamos a una vista rojiza con otro paisaje hermoso listo para ser explorado. Seis lobos de mar nos recibieron calentando sus inmensos cuerpos en la cálida arena roja (la misma tiene este color por el alto contenido de hierro en la topografía). Su particular cantar y su divertido caminar fascinó a todos. Nos pusimos nuestros trajes de neopreno- el agua es fría y sin los llamados “wet suits” no se puede hacer “snorkel” por mucho tiempo- y nos lanzamos a explorar la profundidad. Una vez más, la multitud de peces nos sorprendió. Era como estar en la película de “Finding Nemo” con la brillantez y diversidad de escuelas de peces y pudimos seguir respetuosamente a dos mantarrayas enormes, tres tipos de tiburones, un “trompet fish”, un pulpo, un “parrot fish” inmenso, y los maravillosos lobos marinos nadando en las cuevas profundas. A todo lado que mirábamos un regalo de la naturaleza asomaba su cabeza.

Isla Bartolomé: P.M.

Luego del almuerzo en el Santa Cruz II y de un corto descanso fuimos en las pangas a la Isla de Bartolomé. Este islote, que es un volcán extinguido, ofrece un magnifico paisaje rojo, naranja, verde y negro de rocas volcánicas que parece surreal. Aprovechamos la construcción de unas escalinatas de madera para ver un escenario único de las Galápagos. Las vistas que se divisan desde lo mas alto del volcán inactivo de la Isla de Bartolomé son estupendas. Luego de la caminata al tope del volcán, fuimos en paseo con las pangas a lo largo de la Isla para ver si encontrábamos al pingüino de las Galápagos. Con mucha dificultad, pues son bien pequeños, pudimos ver varios de ellos en diversas cuevas a lo largo de la costa. Este pingüino es una especie endémica de los Galápagos.

Es la única especie de pingüino que vive en libertad al norte del Ecuador y puede sobrevivir debido a temperaturas frías resultado de las grandes corrientes de aguas frías que llegan a la zona. Durante este paseo también pudimos ver pinzones, pelicanos y varias especies del pinzón de Darwin, además del fabuloso “Blue Footed Boobie” quien a toda velocidad y con máxima precisión se lanza al agua desde lo más alto de su vuelo en búsqueda de su alimento y llega a sumergirse unos 80 pies para lograr su objetivo. El “Blue Footed Boobie” es una de las aves endémicas de los Galápagos, particularmente de esta isla. El característico color azul intenso de sus patas proviene de su dieta.

Día 7 – Isla Genovesa

Amanecimos frente a una caldera volcánica, con una pared colapsada que da lugar a la maravillosa Bahía de Darwin en la Isla Genovesa. Rodeada de acantilados este es el paraje de las aves y una de las islas mas lejanas al norte del resto del archipiélago; por esto pocos navíos pueden llegar hasta ella. Tauck se asegura de que sus tripulantes a bordo del Santa Cruz II lleguen hasta aquí pues es donde único se pueden ver a cada paso especies tales como los “Nazca Boobies”, los “Red Footed Boobies” y las fragatas o “Frigatebirds”. Estas ultimas asombran por su tamaño y ligereza, planean sin esfuerzo sobre el mar, donde vigilan atentamente a otras aves: Los piqueros patirojos y los Nazca Boobies son particulares de la Isla Genovesa por lo que la isla esta repleta de esta especie. También pudimos ver a los pequeños búhos de la zona, garzas e iguanas de tierra. Por la tarde regresamos a un “snorkel” peculiar a lo largo de los acantilados de la Bahía de Darwin. Las aguas eran profundas, y aunque la vida marina no era tan abundante como en las islas anteriores, pudimos ver una tortuga y varias focas de pelo corto. La topografía particular del antiguo volcán le añadió diversidad a esta última aventura en las aguas del Pacífico.

Día 8: San Cristóbal

Luego del desayuno nos despedimos del Santa Cruz II. Nuestra última excursión consistía en una visita a las reconocidas gigantescas tortugas de la Isla de San Cristóbal. En la parte alta de la isla se encuentra la Estación Biológica de San Cristóbal manejada por la Fundación Jatun Sacha, una organización ecuatoriana sin fines de lucro que se dedica a la conservación de los bosques en todo el Ecuador y sobre todo a la reproducción de la tortuga de las Galápagos. Luego de este recorrido fuimos trasladados en autobús hasta el aeropuerto de San Cristóbal donde el avión nos llevaría a la ciudad de Guayaquil.