Los magníficos cuentos de Canterbury Por The New York Times el

En tiempos pasados no había nada de rápido en ir a Canterbury, ya sea a pie o al ritmo cómodo a caballo que nos dio el verbo en inglés “canter” (ir a medio galope). Algunos optan por hacer que su viaje sea más largo, o más difícil, de manera más famosa Enrique II, quien en 1174 entró a la ciudad descalzo, con los pies ensangrentados, luego de realizar una caminata de vergüenza y expiación calibre Game of Thrones luego del asesinato de Thomas Becket. Actualmente, los peregrinos más devotos todavía siguen yendo a pie a Canterbury. Pero la mayoría de los visitantes llega aquí desde Londres en poco menos de una hora en el Javelin, el tren nacional más rápido de Gran Bretaña. Por eso, enfócate en la ondulada campiña de Kent y en los muchos que han atravesado estos campos antes que tú, con dirección a esta pequeña ciudad de oración, piedras e historias que todavía llama a los viajeros como una Roma en miniatura.

Viernes, 3:30 p.m. Ve a la cárcel

Entra a Canterbury a través de la monumental Westgate del siglo XIV, la puerta de ciudad más grande todavía en pie de Inglaterra. Los destacados estructurales incluyen aberturas diseñadas para apuntar armas (en lugar de flechas) y “agujeros asesinos” (para dejar caer sobre los intrusos arena caliente, líquidos en ebullición y cosas por el estilo). Arriba de todo está la mejor vista de Canterbury. Luego de sacarte autorretratos, baja las escaleras hacia Pound, un sitio con ambientación de cárcel donde el barman, Adam MacLean, te dará su Life Sentence (cadena perpetua), preparada con Tanqueray, Kamm & Sons, jugo de manzana y limón, planta de romero y clara de juevo (7.5 libras esterlinas, o aproximadamente $9.75). Hazte para atrás; el trago es rematado con un fragante brote de romero sellado con fuego frente a ti.

7:00 p.m. Drama entonces y ahora

La corta vida de Christopher Marlowe, el poeta y dramaturgo nativo de Canterbury que influenció tan profundamente a Shakespeare, fue tan escandalosa (en 1593, un espía informó que Marlowe creía tener el mismo derecho que la reina Elizabeth para acuñar monedas, y que el propósito original de la religión era “solo para mantener a los hombres con miedo”) como su muerte en una pelea en una taberna, a los 29 años, con una daga en el ojo. Su espíritu vive en el Teatro Marlowe, uno de los mejores escenarios regionales de Gran Bretaña. Busca a Orlando Bloom, quien hizo su debut en el Marlowe a los 4 años. Actualmente es el mecenas de su teatro de jóvenes.

8:45 p.m. Dejado afuera

Una noche oscura y lluviosa, en The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, Frodo y sus compañeros golpean la puerta cerrada del pueblo de Bree. Una vez Canterbury también tuvo motivos para cerrar sus puertas durante la noche, por lo que los pubs, que ofrecían cama y comida a los que llegaban tarde, se acumularon afuera de Westgate. Unicorn Inn, del siglo XVII, es uno de los sitios más amigables para probar comida de pub tradicional británica, como salchichas y papas majadas ($12.50).

Sábado, 9:00 a.m. El jardín de Inglaterra

Es difícil imaginarse un emporio de comida más placentero que Goods Shed, un ex depósito de ferrocarril de la era de la década de 1830 que actualmente alberga a un restaurante, un mercado de productores y una sala de comida llena hasta el tope con encantos locales a precios razonables. Llena tu bolso de compras reutilizable con deliciosos placeres de Kent en Murray’s General Store. Después, siéntate cerca de las ventanas arqueadas y disfruta de un desayuno inglés mientras pasan los trenes.

10:00 a.m. Patrimonio de la Humanidad

Además de la Catedral de Canterbury, la designación de Canterbury por la Unesco cubre otros dos sitios notables (y menos visitados). La Abadía de San Agustín fue fundada a finales del siglo VI por San Agustín, a quien el Papa había enviado para volver a cristianizar el sur de Inglaterra. Camina lentamente entre las atmosféricas ruinas, y luego marcha cuesta arriba hacia la diminuta Iglesia de San Martín. Mientras tomas aire en el tranquilo patio de la iglesia, pondera lo siguiente: la iglesia de San Martín es ampliamente considerada como la más antigua de habla inglesa que todavía está en operaciones en el mundo.

12:00 p.m. Si vas a Canterbury

Aprende todo sobre Durovernum Cantiacorum (la Canterbury de la era romana) y – ¡sí! – pruébate una toga en el diminuto Museo Romano de Canterbury. Después, ve a la popular cadena británica Pret a Manger para comerte un sándwich recién hecho y disfrutar de un encanto mucho más viejo. Este lugar tiene una bodega escondida, y las paredes de mampostería, según Marion Green, una oficial de educación del Fondo Arqueológico de Canterbury, evidencian un “substancial edificio romano que podría ser una casa de alto estatus”. Los miembros del personal to llevarán a un recorrido si no están muy ocupados. Enciende la función de lámpara de tu teléfono celular y ten cuidado con la cabeza.

1:00 p.m. Historia de compradores

En una ciudad antigua, tres de las mejores tiendas llaman al pasado. Sir Robert Sherston Baker, dueño de Chaucer Bookshop, tiene sentimientos encontrados con respecto al casi inevitable nombre de su tienda de libros de segunda mano. “Es más bien aburrido”, dice, y de cualquier forma “nunca parecemos tener suficiente de Chaucer”. Mejor pregunta por sus biblias del siglo XVI (que cuestan miles de libras esterlinas) y por sus viejos mapas de Canterbury. Lo que sigue es Vinylstore Jr, una tienda de discos de vinilo inaugurada el año pasado por Nick Pygott, un devoto fan del grupo Dinosaur Jr. cuyo trabajo previo era de administrador comercial de un castillo. Después, ve a la tienda de ropa clásica Revivals, inaugurada en 1988 por Debbie Barwick, una ex comentarista de carreras de caballos que actualmente tiene ojo de águila para adquirir propiedades, colecciones y departamentos de guardarropa de teatros. Gracias a Downton Abbey, a las peregrinaciones regulares de londinenses conocedores y a una población estudiantil en Canterbury hambrienta por lo último en cosas viejas, el encantador negocio de Barwick nunca ha estado más socorrido, incluso cuando todo lo que vende viene con una advertencia educada: “La gente en ese entonces era mucho más chica que ahora. Incluso los hombres”.

3:00 p.m. Edades de Piedra

La primera vez que vi la Catedral de Canterbury fue desde el aire, como estudiante de piloto en un vuelo sobre las alturas de Kent, en 2002. La majestuosidad arquitectónica de la iglesia madre de la Comunión Anglicana mundial sigue siendo un hito tan placentero como cualquiera de los que he visto, un hito conservado por 24 canteros, algunos de los cuales nunca trabajarán en otro lado (no sorprende que Canterbury tenga un museo de francmasonería). Podrías pasar un día explorando los pacíficos precintos (o jardines) de la catedral, como de los colegios; mientras estés adentro de la tranquila enormidad de la catedral, toma un recorrido guiado para aprovechar al máximo tu visita. Deja tiempo para presenciar la Choral Evensong (Liturgia Coral), que David Flood, el organista y maestro de los coristas, describe como el evento central del día tanto para la “comunidad de la catedral” como para “todos sus muchos invitados”.

7:00 p.m. Ya llegó

Hacer una reserva en Sportsman, un sitio con estrellas Michelin ubicado en Seasalter, un pueblo costero aptamente nombrado aproximadamente a 16 kilómetros de Canterbury, requiere niveles de dedicación de French Laundry. Las mesas de fin de semana pueden estar reservadas con hasta ocho meses de anticipación. No obstante, cuando llegué tarde el invierno pasado, el sitio era tan sencillo y sin pretensiones que le pedí al chofer del taxi que esperara mientras confirmaba la dirección. Por dentro, también, es un punto de encuentro inglés ordinario de la costa (con pinturas náuticas, un tablero para lanzar dados), mientras que el menú siempre cambiante es simplemente glorioso. Empezamos con ostiones Whitstable ($4.10) y lenguado común en mantequilla con sal ahumada ($15.25; la sal viene de la playa cercana), y después viramos hacia tierra adentro con la panza de cerdo con chicharrones ($27.75). En lugar de vino, el tipo conversador detrás de la barra (Philip Harris, codueño del lugar, me enteré después) sugirió una Master Brew ($5) de Shepherd Neame, una cervecería de Kent que según se dice es la más antigua de Gran Bretaña. “Con esto crecimos todos”, dijo con una carcajada fuerte. “Y vean lo que nos hizo”, afirmó.

Domingo, 9:00 a.m. Tragos locales

En mañanas frías y grises, desayuna en el acogedor Refectory Kitchen, donde el chocolate caliente es tan reconfortante como la estufa de leña con frente de vidrio. En días más soleados ve a Kitch. Con frescos revestimientos blancos, salmón ahumado en la localidad y batidos locamente sabrosos, esta cafetería no estaría fuera de lugar en los Hamptons.

10:00 a.m. Bájelo bailando

Minal Koria, nacida en Nairobi y orgullosa residente de Kent desde 1989, fue formada en danza clásica india tanto del norte como del sur. Pero desde que tuvo un amor de infancia con la película Pakeezah, lo que más la han encantado han sido los sonidos (y pasos) de Bollywood. Sus clases de baile Bollywood Blast ($7; no se necesita llamar antes) están abiertas para todas las edades (a veces, tres generaciones llegan juntas) y, afortunadamente, para todos los niveles. En una ciudad repleta de turistas, ve al gran y alegre estudio de Koria para conocer gente local amigable y para ver la catedral como lo hicieron por primera vez tantos peregrinos; en compañía festiva, y desde lejos.

12:00 p.m. De claustros a ostras

Entre las transformaciones de rieles a senderos, un destacado es el Crab & Wine Way de once kilómetros, que va desde Canterbury hasta la costa: el tren a vapor que alguna vez funcionó aquí fue uno de los primeros en el mundo. Mientras caminas o viajas en bicicleta de regreso a Canterbury, desvíate a Blean Woods, una reserva de la Real Sociedad para la Protección de Aves que forma parte de uno de los antiguos bosques más amados de Inglaterra. Deambula por el enmalezado bosque sobre los bien demarcados senderos, recordando el famoso grito de Chaucer a Blean (“Under the Blee, in Caunterbury weye”). O, simplemente escucha a los ruiseñores.

Para información sobre este destino, consulta a tu agente de viajes.