Tres mujeres boricuas ponen sabor y sazón en Disney Por Raisa Rivas Español el

Tienen en común que todas perseguían sueños en grande, pero tenían que empezar en trabajos que tal vez no eran ideales, y hoy día sus logros demuestran que el esfuerzo vale la pena, y que llegaron al lugar correcto, “donde los sueños se hacen realidad”. Se trata de tres mujeres boricuas que ocupan una alta posición en el segmento más sabroso de Walt Disney World, en Orlando, Florida.

Fortaleza y determinación para alcanzar el éxito

Cuando se enteró que iba a ser madre de su primera hija, Anna Otero-Knox, se dijo a sí misma, que su vida tenía que cambiar. “Sabía que tenía que hacer algo con mi vida y empecé a trabajar en esta empresa, que sabía que era buena. Me inicié humildemente como cajera, pero con el compromiso de que lo que sea que iba a hacer, tendría que hacerlo bien”, dijo en entrevista exclusiva Otero-Knox.

Nacida en el Bronx, pero de madre cubana y padre de Río Piedras, solo necesitó esa punta de lanza hace 25 años para empezar a desarrollarse como madre y profesional. Ahora, que tiene dos hijos adultos y su esposo (todos trabajan en Disney), mira hacia atrás y resume la clave de su éxito en tener las metas claras, no echarse nunca para atrás y en como mujer declarar como una realidad lo que quiere lograr en la vida y trabajar para ello, “además de rodearse de gente buena que crea en ti”.

Sus padres fueron claves no solo durante su crecimiento, sino ahora. “Mi madre murió hace dos años pero la tengo fuertemente en el corazón y mi padre, que tiene 85 años y dice que va a vivir hasta los 120, es mi héroe, está muy fuerte”, dice complacida quien se define como boricua-cubana.

Irradiando fortaleza para cumplir con todas las tareas sobre sus hombros, de dirigir las operaciones de un restaurante como Satu’li Canteen, que está dentro de Pandora-The World of Avatar, en Animal Kingdom, (siempre lleno), Anna también demuestra que le pone energía y sabor latino a todo lo que hace. “Puedo tener un día difícil, pero pongo mi música latina y todo empieza de nuevo”, dice en español, un idioma que no ha perdido y que se hablaba siempre en su casa y que pudo mejorar cuando se mudaron a Florida, donde estudió su escuela superior.

Sus logros son múltiples, pero uno de los pasos más grandes a nivel profesional fue cuando hizo su maestría en Negocios de la Universidad Saint Leo, además de estar certificada como Master Sommelier.

Desde sus inicios en Walt Disney World en 1991, ha desempeñado varias funciones, desde anfitriona de Food & Beverage en servicio rápido hasta ahora ser la gerente de Food & Beverage de todo Pandora – The World of Avatar, abierto en 2017.

“Superviso las operaciones cotidianas de Satu’li Canteen, Pongu Pongu y el carrito de helados en Pandora y trabajo con mis compañeros para asegurar que cumplamos con nuestros objetivos de seguridad, sanidad y finanzas mientras impulsamos continuamente nuevas oportunidades comerciales” dijo destacando que es primordial también asegurarse que los visitantes al parque queden completamente satisfechos con la experiencia.

Para ella saber al final del día que ha impactado positivamente la experiencia del visitante es muy gratificante, aunque reconoce que dirigir un restaurante es un caos organizado, y porque no es estático sino cambiante con el flujo de visitantes y sus necesidades individuales.

Cuando contesta cuál es su bebida favorita, dice, “Rum Runner, es que soy mitad puertorriqueña y mitad cubana. El ron lo es todo”; sin embargo el café es que le trae nostalgia. “Desde que tenía alrededor de ocho años comencé a hacer café espresso para mi padre y cada vez que huelo café recién hecho, me da un poco de nostalgia”, dice esta amante de bailar música latina, los trabajos en el jardín y la lectura.

Anna aprovechó la entrevista para presentar los nuevos ofrecimientos del menú de Satu’li Canteen, que está operando ahora para almuerzos y cenas, y no ofrece desayuno como cuando estrenó.

“Estamos en la luna del Pandora, por eso tenemos un ofrecimiento único. Ahora tenemos un dúo donde puedes escoger dos proteínas, con carne y pollo, arroz integral con habichuelas negras y ensalada. Por otro lado el pescado empanado se ofrece con tomates asados, quinoa y ensalada fresca. Esto además de nuestra versión de hamburgers, con “Bao Buns”, en vez de pan tradicional y papas frescas hechas diariamente aquí, nuestras bebidas y los postres que ya son famosos, como el Blueberry Cream Cheese Mousse”,

El dulce sabor de Yabucoa

Por su parte, Yoly Colón, quien nació en Yabucoa, pasó de estudiar tecnología electrónica a tener uno de los trabajos más dulces en Disney. Todo comenzó cuando visitó a Orlando de vacaciones, pero nunca regresó a Puerto Rico. Empezó a trabajar con Disney en 1994, lavando platos en el Disney’s Yatch & Beach Club, uno de los hoteles de lujo del resort hasta que un día uno de los chefs le preguntó si quería hacer pizza, lo que fue la puerta que se abrió para “aprender de todo” y el resto es historia.

Ya Colón tiene nueve años como chef, una profesión que ama. “Me encanta estar al día con las nuevas tendencias y estilos de postres. Disfruto el desarrollo de un nuevo postre desde un único ingrediente hasta estar en el plato para el consumo de los visitantes”. Se convirtió en una líder creativa y ha logrado ascender a posiciones como chef de repostería de Epcot, donde reimaginó todo los postres y desarrolló otros para los festivales.

Actualmente, es chef de repostería en Amorette’s Patisserie en Disney Springs, una que es parada obligada de miles de visitantes, ya sea para probar los postres que venden o para admirarlos, porque son todos una dulce obra de arte. Allí administra todas las fases de las operaciones, desde los presupuestos de desarrollo, compra, inventarios y hasta las finanzas mensuales. Pero también crea y desarrolla nuevos postres, exhibiciones y amenidades VIP a lo largo de las temporadas. “Trabajo codo con codo con miembros del elenco como mentora y desarrollándolos para que sean los pasteleros del futuro”, dijo a través de los portavoces de Disney.

Hoy sus certificaciones y premios profesionales incluyen el  Walt Disney World Legacy Award 2017 otorgado a los miembros del elenco (o “Cast Members”, como Disney los llama), que encarnan los valores de “soñar, crear e inspirar” de la compañía y el Premio 2004 a los Walt Disney Partners in Excellence.

Desde “Guaynabo City” a Orlando

Estar en el restaurante más famoso y premiado de Walt Disney World no es fácil, pero Aimée Rivera, lo logró. Nacida en Guaynabo, y con un bachillerato en mercadeo y un grado en Artes Culinarias, tiene 23 años trabajando como chef. ¿Su razón? Es muy simple, “me encanta la comida, punto”.

Rivera empezó a trabajar con Walt Disney Parks and Resorts en el 2002 y actualmente es Chef de Cocina en Victoria & Albert’s en Disney’s Grand Floridian Resort & Spa. Ese restaurante, considerado por muchos años como uno de los mejores de Orlando, es también uno de los más exclusivos de Disney. “Allí superviso todos los aspectos de la parte posterior de la casa desde el desarrollo del menú, los costos de alimentos y mano de obra, la contratación, la programación, los puntajes de seguridad y el control de calidad general”, dijo, aunque destacó que lo que más disfruta de ser chef es la alegría de los visitantes, porque se siente durante y después de una excelente comida.

Entre las certificaciones y premios de esta chef se destacan las de Johnson & Wales University, Rhode Island, el Premio AAA Five Diamond (de Victoria & Albert’s) y el Premio Cinco Estrellas de la Guía de Viajes 2018 Forbes, también para Victoria & Albert’s. Sin embargo su mayor inspiración ha sido su madre, de quien dice fue una excelente cocinera, que podía cocinar sin recetas u orientación, solo tenía el paladar. “Ningún plato era demasiado complicado y ninguna tarea culinaria demasiada complicada, se podría decir que realmente le encantaba cocinar”, dijo Rivera. Precisamente fue su madre y una de sus hermanas quienes la ayudaron a entrar en la industria.

Por eso cuando habló de la comida o bebida que le trae recuerdos de tu infancia, también destacó a su madre, “los buñuelos, porque ella nos enseñó a hacer los mejores!