36 horas en Amán, Jordania Por Francisco Díaz el

Para ser una ciudad situada directamente en medio de una región antigua, Amán puede ser encantadoramente moderna. Sus colinas onduladas y su actitud tolerante han sido desde hace tiempo refugio para vecinos palestinos, iraquíes y sirios desplazados, y sede de organizaciones no gubernamentales. También alberga a una clase mundana creativa que cada vez asimila más tendencias occidentales, como un bar parecido a los de la época de la Ley Seca estilo Manhattan. Conocida como Filadelfia en tiempos helénicos y reducida a una aldea olvidad hasta que se convirtió en la capital de Jordania en 1921, las siete colinas originales de Amán se ampliaron a aproximadamente 20, progresando de forma constante hacia el oeste desde la década de 1950 y de paso desarrollando una personalidad dividida. Al este, una vieja ciudad deteriorada más tradicional se concentra en el centro, donde las laderas están cubiertas por casas blancas cuadradas. Al oeste predominan majestuosas casas de recreo, centros comerciales y torres de cristal y acero. Los turistas a menudo usan a Amán como escala de camino a Petra, el Mar Muerto y reservas naturales en el desierto, pero en este lugar hay sabores viejos y nuevos que resultan más que suficientes para mantener satisfecho al visitante durante un fin de semana.

Viernes, 3:00 p.m. En ascenso

Todas las colinas llevan al centro de la ciudad, dicen los residentes locales, y la más colorida de las empinadas escaleras de piedra que cortan las pendientes es Príncipe Mohamed, que rebosa de macetas atornilladas en las paredes. Zigzagueé entre mujeres ataviadas con pañoletas en la cabeza y visite Zajal en la primera plataforma de descanso, uno de los varios restaurantes que están creando un ambiente de cafeterías elevada con balcones que dan a la calle. Anímese con un café de buen cuerpo, un hummus cremoso y una ensalada fattoush (11 dinares, aproximadamente $15.50) antes de escalar al siguiente nivel: el antiguo Teatro Romano, construido con capacidad para 6,000 personas con aproximadamente 100 escalones hasta la cima, donde la gente común alguna vez presenciaba espectáculos. No se pierda la vista de las elevadas columnas desde la Ciudadela de la cima. (La admisión está incluida en el Pase Jordania, el boleto que se compra por internet por entre $98 y $112 y que permite entrar a más de 40 lugares.)

4:00 p.m. Ocaso romano

El viernes es un día sagrado en este país musulmán, y se siente una calma en el trajín al pasear por el centro, frente a escaparates que brillan con joyas y tiendas engalanadas con vestidos bordados. Métase en una de las muchas escaleras que eventualmente llevan a orillas del antiguo complejo de la Ciudadela, una laberíntica colección de remanentes de los periodos romano, bizantino y omeya, con una vista de 360 grados a las cordilleras vecinas. En el Templo de Hércules, dos columnas enormes coronadas con un arco enmarcan dramáticamente la puesta del sol. Vaya al mirador aproximadamente a las 6 de la tarde, cuando los hipnotizadores llamados a orar caen en cascada desde las decenas de minaretes que salpican el ondulado panorama, formando una sinfonía.

7:00 p.m. Cervezas y narguile

Súbase a un taxi (la mayoría de los viajes cuesta entre $2.80 y $5.65) y vaya a [email protected]é, promovido como la primera cafetería con internet de Oriente Medio cuando abrió en 1997. Ocupa dos casas de la era colonial del distrito Jabal Amman. Los encantadoramente retro salones comedores y librería en el piso superior desde hace tiempo han sido un oasis para rebeldes, artistas, músicos y activistas. La calcomanía rosa de la puerta ⎯ Zona Libre de Odio ⎯ fija el tono. Ocupe una mesa en la terraza, inhale una pipa de agua que se llama narguile, y pruebe el syrah jordano Saint George y la ale rubia elaborada por Carakale, la primera cervecería artesanal de Jordania ($30).

9:00 p.m. Cuestión formal

Para una cena clásica del Levante, las opciones incluyen a Sufra y a Diwan Al Sultan Ibrahim. Pero si quiere probar kibbeh nayeh (carne cruda macerada) en una majestuosa residencia de un ex primer ministro, vaya a Fakhr El-Din. Ábrase paso al jardín de la terraza de la parte posterior para experimentar un ambiente libanés formal, desde los lechosos vasos de arak, una bebida espirituosa con sabor a anís, y las hojas de mostaza y vid hasta el cordero crudo para esparcir sobre pan pita con pasta de ajo, con un poco de sal y una lluvia de aceite de oliva. (La cena para dos, con tragos, cuesta aproximadamente $98.)

11:00 p.m. La del estribo

Los puestos de jugos y las cafeterías que dan a la calle son mucho más comunes que los bares, pero hay algunas tabernas estilo occidental. Dos difíciles de encontrar son OTR (el primer antro hipster de Jordania) y el diminuto Petro. Apretujado entre callejones del centro, Petro es un bar oscuro lleno de humo con un salón en la parte de atrás tan ancho como una camioneta de entregas a domicilio donde hay pintas para llevar de Arak Haddad etiqueta dorada. Pida dos vasos ($5.65 dinares), servidos con almendras y queso blanco, acomódese en la barra de atrás y vea entrar y salir a los coloridos personajes. OTR (sigla de “Off the Record”) es una escapada para la clase alta con reglamento de vestimenta, temática de jazz de la década de 1920 y cocteles como el Street Swing (arak, jugo de granada, triple sec y jugo de limón; $11).

Sábado, 9:00 a.m. Combustible fuul

Un popular básico para el desayuno en Oriente Medio es el fuul, un preparado de puré de habas que es sabroso y barato y servido rápidamente en Hashem, sobre la céntrica Calle Rey Faisal. Encuentre una mesa en el callejón, bajo las luces colgantes y sombrillas grandes, y pida fuul y falafel a uno de los meseros con delantal verde. Pronto llegarán tazones de fuul y delicioso hummus con aceite de oliva local, junto con pequeñas albóndigas falafel y papas fritas. Luego de acomodarse ($7.75) en el cubículo de enfrente pero antes de irse, eche un ojo a la foto del rey Abdalá II y su familia comiendo en el lugar.

11:00 a.m. Oasis de arte

Jabal Luwaibdeh es un vecindario bohemio con cafeterías peculiares, murales y Darat al Funun, un taller y espacio de exhibición para artistas árabes. El complejo de tres casas que datan de la década de 1920 cubre una ladera y organiza proyecciones de películas entre las ruinas con columnas de una iglesia bizantina del siglo VI. Explore los estudios del primer nivel antes de serpentear por los jardines y patios que llevan a las casas restauradas, a la biblioteca con techo abovedado y a salas que muestran obras de arte y videos contemporáneos.

1:00 p.m. Jordania salvaje

Durante el último medio siglo, la Real Sociedad para la Conservación de la Naturaleza estableció nueve áreas naturales protegidas por toda Jordania, y podrá acceder a detalles específicos sobre cada una de ellas durante una visita para almorzar en el Centro Jordania Salvaje. Este edificio de varios pisos ⎯ cuyo estilo es entre hostal ecológico e industrial chic ⎯ tiene vistas impactantes a la vieja ciudad desde sus cafeterías. El especial del día cuando lo visitamos era el mansaf, el platillo nacional de Jordania: cordero tierno hervido en yogur y servido con arroz y piñones. La cubierta del rico pastel de chocolate era tan gruesa como acaramelada, en el buen sentido (comida para dos, aproximadamente $48). Las ganancias de la cafetería y de la Tienda Natural (con productos hechos a mano como un collar de bronce de la reserva Dana; $204) mantienen a esta misión de ecoturismo.

4:00 p.m. Paseo arcoíris

De la misma forma en que la otra Filadelfia tiene su franja turística South Street, esta ex Filadelfia tiene su Calle Arcoíris, una vía de adoquines flanqueada por tiendas locales y lugares para comer sumamente elegantes. Visite la Galería Rihani para codiciar los muebles sirios de nácar; tome una bebida Arnold Palmer ($4.59) en el Turtle Green Tea Bar; pruebe falafel renovado en los puestos de Al Quds ($1) y vea la Ciudadela desde la azotea del Cantaloupe Gastro Pub.

8:00 p.m. Perfección sencilla

La presentación de la carne asada es en sí misma motivo para dirigirse a cenar al centro en Al-Kitkat, aunque los meseros que cargaron en una silla tres pisos a mi esposa, Susan, quien se había torcido el tobillo, fueron bastante impresionantes. Pero los platillos destacados de aquí son las cajas doradas calentadas con ascuas y llenas de alas y brochetas de res asadas a la perfección (comida para dos, con tragos, aproximadamente $49). El restaurante tiene una decoración sencilla, cerveza fría y un sabroso mezze. Pida a los meseros que vayan al famoso Habibah para encargar porciones agridulces de suave queso blanco coronado con hojaldre y pistaches, todo bañado en jarabe (el grande, $1.55).

Domingo, 8:00 a.m. Viaje por carretera

Uno de los mejores sitios del mundo para visitar ruinas romanas es la extendida ciudad de Gerasa, a 50 minutos en auto desde el centro (nosotros contratamos una van y un chofer en Tropicana Tours; 100 dólares). Gerasa tuvo su apogeo más o menos en el Siglo III, pero algunas partes están sorprendentemente intactas. Se siente la inmensidad al acercarse al arco del triunfo de Adriano, y al caminar frente al hipódromo donde alguna vez compitieron carrozas. Suba los muros del Templo de Zeus para acceder a una vista panorámica hacia capiteles florales sobre altas columnas y ascienda los escalones del Teatro Sur. Ahí, si lo sincroniza bien, podrá apreciar todo el efecto acústico de dos jordanos disfrazados que tocan el tambor y la cornamusa.

12:00 p.m. Brunch tradicional

La fusión culinaria de lo tradicional y lo que está de moda prospera en Shams El Balad. La decoración de este restaurante precursor “del campo a la mesa” ⎯ cocina a la vista, pisos de piedra con efecto envejecido ⎯ sugiere un laboratorio de lo novedoso. Pero los platillos son recetas tradicionales palestinas, libanesas y jordanas. El chef Mahmoud Shahrour lo llama “celebrar la cocina jordana”. Pruebe el dip de melaza y tahina y el pan de horno ($3), la empanada frita a la sartén de coliflor con huevo sobre hummus ($4.25) y una ensalada de temporada con un popurrí de manzana, semillas de granada, pomelo en tiras, rúcula y aderezo de uva y melaza ($5.65).

Hospedaje

En el InterContinental Jordan (intercontinental.com/amman) encontrará camas lujosas, ventanas a prueba de ruido y habitaciones con vista a la Mezquita del Rey Abdalá, que tiene un domo azul. Las habitaciones dobles cuestan $225; y las suites $367.

Art Hotel (arthoteljordan.com) es un hotel boutique austero del centro que resulta excelente para explorar a pie la vieja ciudad, si es que no le importa la conmoción de la calle afuera de su ventana. Tiene obras de artistas locales, camas cómodas en habitaciones limpias y un salón para desayunar en el piso superior. Las habitaciones dobles cuestan $64, con desayuno.

Para información sobre este destino, consulta a tu agente de viajes.