Así se puede comer saludablemente carne de cerdo Por Rosa M. García Flores el

¡Llegó la época navideña y con ella el sabor a pernil que tanto nos gusta! Ese es un manjar boricua que afortunadamente, a pesar del paso del huracán María, no nos faltará en estas fiestas. La mayoría de nosotros mencionamos pernil y rápido pensamos en ¡el cuerito! Ahora bien, mucha gente se pregunta: ¿es la carne de cerdo saludable o solo es un mito?

Siempre nos han dicho que la carne de cerdo es dañina, pesada para digerir y que nos engorda. Esto es cierto si lo que tenemos en mente es pernil y cuerito. De entrada, comencemos aclarando que el cuerito no es saludable por su alto contenido de grasa. Si usted tiene un régimen de nutrición por alguna condición de salud o realiza ejercicios existen porciones que pueden ser de beneficio para su plan nutricional.

¿De dónde viene el mito? En los años 70’ el consumo del cerdo cayó dramáticamente porque se asociaba al desarrollo de condiciones crónicas de salud. A medida que pasó el tiempo se descubrió que la manera en que los cerdos eran criados y alimentados contribuía a la pobre calidad de la carne. La United States Drug and Food Administration (FDA) ha regulado los métodos y tecnología en los procesos para proteger al consumidor. La calidad comenzó a mejorar añadiendo en su alimentación el grano y requiere que los cerdos sean criados sin hormonas. La inspección incluso asegura que la carne que recibes en el supermercado esté libre de enfermedades.

Cuando busques tu carne de cerdo para celebrar en estas próximas Navidades, sigue las recomendaciones de la FDA, selecciona cortes con poca grasa en sus orillas, su color es un tono rosado y hasta que tenga un poco de brillo o caramelizado. Hoy en día la carne de cerdo ha incrementado su consumo en Estados Unidos y Puerto Rico, se considera una de las más limpias dado los grandes cambios realizados en los métodos de crianza.

¿Cuál considero que es el mejor corte? El lomo. El lomo en la porción correcta es una excelente fuente de proteína para tu desarrollo muscular, es fácil de digerir, contiene hierro y grasas monoinsaturadas (grasa buena) que nos ayudan a mejorar la absorción de nutrientes. Si vas a comprar tu carne de cerdo cocinada, opta por solicitar cortes magros como el lomo. Si por el contrario, te gusta cocinar en casa, hay cortes pequeños accesibles en el mercado, pero como todas las carnes debes tener en consideración su manejo.

A continuación, te comparto algunas sugerencias de la FDA sobre cómo trabajar efectivamente la carne de cerdo:

Crudo: selecciona la carne de cerdo justo antes de pagar tu compra. Llévala del supermercado a tu casa inmediatamente y refrigera a una temperatura de no menos de 40° F. Verifica siempre su fecha de caducidad. Si no la cocinas durante los próximos tres días, la puedes cortar en porciones y congelar a temperatura de 0° F.

Marinado: marina el cerdo y guarda en el refrigerador en un envase de cristal tapado. Con lo inestable de la energía eléctrica te recomiendo cocines no más tarde de dos días. Descarta cualquier sobra de marinado sin cocinar.

Cocción parcial: ¡Nunca! No se cocina parcialmente para luego terminar de cocinar.

Cocción segura: cocina tu carne de cerdo a una temperatura interna mínima de 145° F. Mídelo con un termómetro de alimentos antes de remover la carne del calor. Para mayor calidad y seguridad, permite que la carne descanse por al menos tres minutos antes de comenzar a cortarla o consumirla.

¡Dejemos atrás el pensamiento de que la carne de cerdo es mala para nosotros! Disfrutemos este delicioso manjar durante la temporada.

Sobre la autora:  

Rosa M. García Flores, chef y propietaria de Criolite, posee estudios en Administración de Empresas y Artes Culinarias. Ganadora del premio Idea de Negocio, EnterPrize 2010 y Empresaria Exitosa 2016 de COFECC (Corporación para el Financiamiento Empresarial del Comercio y las Comunidades). Para más información, puede llamar al 787-486-8649.