Me sabe a malvaviscos Por Paul E. González Mangual el

Todos tenemos ese momento en nuestras vidas donde nos encontramos rodeando una fogata entre amigos y familiares, compartiendo historias y anécdotas que recordaremos por siempre. Además de la felicidad que inunda el momento, hay ciertos productos que son tradición hacerlos parte. Este es el caso de los malvaviscos.

Un dulce de los dioses

El malvavisco se deriva de una flor que utilizaban los egipcios miles de años atrás con propósitos medicinales y exclusivamente para el consumo de sus dioses y la alta sociedad. Cuando la planta llega a Francia, a mediados del siglo XIII, los productores de dulces se enamoran de su textura, olor y sabor, y comienzan a experimentar con técnica e ingredientes típicos de dulceros y nace el dulce de malvavisco en su versión moderna.

En la actualidad, los malvaviscos como los conocemos no utilizan la flor de nuestros antepasados, pero sí utilizan las bases técnicas de cómo se elaboraban en esos tiempos. Típicamente, estos se producen utilizando cuatro componentes principales: azúcar, agua, aire y gelatina. Dependiendo del manufacturero, algunos usan saborizantes y otros ingredientes para darle su toque único y especial.

Confeccionando un sueño

Desde pequeño, el joven Juan José Serrano Penchi tenía ese espíritu empresarial de crear algo que llenara de alegría el corazón de grandes y chicos. La vida lo llevó a completar un bachillerato en sistemas de información, una maestría en negocios internacionales y a tener experiencias de trabajo en la Cámara de Comercio de Puerto Rico y en una compañía de digitalización de documentos. Sin embargo, su afán por emprender su propio destino lo llevó –en el 2008- a certificarse como chocolatero profesional, y la confitería se convierte en su nueva misión de vida. Dos años más tarde, y luego de muchas horas en la cocina, nace Midaw Chocolatier.

Juan José dividía sus días entre su trabajo como gerente de operaciones y por las noches confeccionaba dulces y chocolates. Así estuvo durante tres años cuando recibió la noticia de que la compañía para la cual trabajaba cerraría operaciones y quedó desempleado. Esta situación lo propulsó a dedicarse a tiempo completo a Midaw Chocolatier.

El amor por el azúcar

Su amor por la cocina, el azúcar y la innovación lleva a Juan José a revivir un dulce de su niñez que no se producía artesanalmente en la isla: los malvaviscos. Como buen emprendedor, trabaja arduamente buscando distinguir su nuevo producto del resto del mercado y le da vida a Flofys Gourmet Mallows. Estos malvaviscos contienen todos los ingredientes y texturas que amamos de ellos, pero este joven emprendedor logró incorporar ese toque tropical que nos define como caribeños. Actualmente, podemos conseguir los Flofys Gourmet Mallows en los siguientes sabores: piña, coco, dulce de leche, mangó, sangría, chocolate, coquito y café, entre otros.

Estos malvaviscos tropicales son suaves, deliciosos y altamente adictivos. Son ideales para acompañar una taza de café, combinar con un postre, sumergirlos en un chocolate caliente o simplemente disfrutarlos solos.

Puedes ser parte de este sueño de azúcar de Juan José y degustar sus creaciones a través de su página web www.midaw.com y los fines de semana en los diferentes mercados artesanales alrededor de la isla.

¡Te aseguro que no te podrás comer solo uno!