El pulpo del “Sato” Por Tatiana Hernández el

Cuando probé los chicharrones de pulpo con la ensaladilla de tomates decidí que el chef Javier Nassar era mi nuevo mejor amigo -sin olvidar al resto de mis mejores amigos chefs que han alcahueteado mi paladar con tanto esmero. Confieso que nunca había visitado su restaurante en Hato Rey, pero ahora los días pasan y no puedo esperar a regresar para comer en Tras-Patio: Bistro puertorriqueño.

Luego de escuchar la historia del chef, entré a la cocina y lo vi preparar los platos que hoy acompañan esta historia. Vi cómo plateaba, cómo unos cuantos ingredientes componían una cosa tan sencilla y aromática. Nassar mezcló todo en un envase y cuando lo sirvió al plato se me hizo la boca agua.

El aroma me tenía atontada y, una vez tomé las fotos, agarré el plato de chicharrones y no lo solté hasta terminarlo. No compartí y no me importó.

Mientras comía, el chef continuó preparando platos y sacó unas albóndigas de búfalo con salsa de cognac, bleu cheese y mostaza. Estas, acompañadas con una copita de vino tinto, son perfectas para compartir en el patio de atrás luego de un fuerte día de trabajo.

Entonces, me enseñó a sellar un filete de salmón debidamente para que adquiera un crust afuera, y mantenga su jugosidad por dentro. En un sartén salteaba aceite, mantequilla y otros secretos para que ese filete quedara perfecto. Y, luego, lo metió al horno. Ahí comencé a probar las albóndigas y me perdí la clase de cómo hacer el ratatouille casserole que acompaña el salmón.

Siendo honesta, cuando vayas, no estarás en la cocina para ver el proceso, pero te puedo contar que la meticulosidad del chef es admirable y que el salmón quedó como esperamos, perfecto.

Luego, trabajó con un miñón de cerdo. Una vez sale, este plato se convierte en uno de esos guilty pleasures que no quieres soltar. El miñón es de porción generosa, y la salsa de setas crimini es digna de catalogarla como food porn. Una vez comiences a comerlo, no querrás parar -por lo menos, eso me pasó a mí.

Creí estar “llena” hasta que se le ocurrió hacer un TarteTatin. Si no habías sentido las influencias de cocina francesa, aquí no tendrás duda de ellas. Nassar explica que utiliza Puff pastry, en vez de hojaldre, y al preguntarle la traducción al español, no se resiste y dice que es Púuf. Su método es fácil para el que sabe hacerlo; para mí, es un misterio y lo dejo en sus manos. Las manzanas caramelizadas aún mantienen un poco de textura, mientras que el mantecado de vainilla se derrite sobre la tarta caliente.

El chef de ascendencia italiana y árabe dice: “Yo soy más sato que ná’h, y tengo un mejunje de comidas con las que le cogí el gustito a la cocina”. Este “sato” también confiesa que nunca está aburrido, pues trae a la mesa sus mejores creaciones, cambiando los especiales cada dos semanas o “mientras duren”.

¡Visítalo!

***Aquí no se cuentan calorías. En Ñom Ñom, solo cuenta el sabor que encontramos en esos espacios pequeños, en ocasiones desconocidos, pero que enamoran por su atmósfera e inconfundible sabor. Llámenle fonda, chinchorro, kiosko, guagüita, cafetería o como quieran, la autora -amante de las carnes rojas y el pan- los encontrará para compartir su fascinación por estos tesoros culinarios, donde a veces no hay ni dónde sentarse. Comunícate en Twitter:@aboutaplate o en Instagram (@aboutaplate). Recuerda usar el hashtag #ÑomÑomPR.