Albariño in Blue Por Rosa María González Lamas el

Uno de los albariños de la DO Rías Baixas que más gusta en nuestro mercado, y me incluyo en la lista de los que le siguen, tiñe su botella del color cobalto como un mar azul. Es Mar de Frades, y yo tengo la suerte de contar entre mis amigas del vino a la “diva” que lo hace.

Digo “diva” en sentido metafórico porque en Rías Baixas hay muchas reinas del vino sin pajaritos preñados o egos en la cabeza, y una de ellas es Paula Fandiño. Esta joven gallega, desde hace algunos años, tiene a los de Mar de Frades como protagonistas enológicos de su agenda de autor, con la responsabilidad de mantener la consistencia y mejorar un vino muy valorado por los consumidores; a la par de asegurarse de mantener a su bodega siempre en el proscenio de la vanguardia, buscando a sus albariños nuevas posibilidades.

De lo tranquilo, a lo tocado por la madera y a lo espumoso, Mar de Frades ofrece una interesante gama de opciones a la dorada uva albariño, siempre con el común denominador del inconfundible tono azul de sus botellas.

Anualmente Paula y yo intentamos coincidir para catar las creaciones más jóvenes de la bodega; y nuestro último encuentro nos sirvió para catar nuevas añadas, explorar maridajes para sus vinos y también conocer las novedades de esta bodega en el valle del Salnés, con unas magníficas vistas a las rías bajas.

Porque si por algo es afortunada Paula es por tener desde su oficina unas terríficas vistas que miran a su viña, a la ría y al corazón elaborador de su bodega. En pocos sitios he hallado yo mejores y más inspiradoras imágenes para laborar, sin contar con el minucioso control que esta proximidad brinda, ya que puede tener puesto el ojo en muchos sitios a la vez.

Luego de varios días de lluvia verdaderamente diluviana en Galicia, tuvimos la suerte de que el sol quiso ponerse guapo el día de nuestro encuentro, acompañándonos en una cata para evaluar parcelas y ensamblajes de la cosecha 2015, que aún no han sido embotellados. Un ejercicio que consistió en evaluar en copa una mezcla de depósitos y otras dos versiones algo diversas de lo que vislumbraban sería el ensamblaje final de Mar de Frades, y que sirvió para constatar el buen instinto de la bodega en la búsqueda de una mezcla expresiva, tanto en boca como en nariz, y fácil al trago. Vinos que en mi opinión revelan cada vez de forma más diáfana el terruño granítico de la bodega, en cuya viña con frecuencia aparecen piedras, desde pequeñas a verdaderas moles.

Esa cosecha se elaboró en unas instalaciones ampliadas de la bodega que han servido para facilitar los trabajos de vendimia, añadiendo muchísimas más cajas de recogida a su inventario azul (¡12 mil cajas!). Más espacio, más mesas de selección, más depósitos para macerar, ya que la bodega hace maceraciones cada vez más dilatadas, y más precisión en aras de potenciar un dínamo importante del trabajo de la bodega, la primera en Rías Baixas que elabora sus vinos a partir de uvas puntuadas.

Puntos de uva

En este mundo de puntos y rankings, en el que se habla hasta la saciedad de que el vino se hace en la viña, se nos había escapado puntuar las uvas con el fin de asegurarse de emplear únicamente las mejores para obtener un producto de calidad.

En Mar de Frades las uvas se puntúan a base de una combinación de grado alcohólico y acidez, un criterio, este último, por el que no siempre los viticultores rinden cuentas en otros lugares. Un máximo de 60 puntos se asigna a grado alcohólico y 40 a la acidez, siendo 12.8% el grado ideal, y 8 grados la acidez idónea. De este total de 100 puntos, a bodega no entra ninguna uva que tenga menos de 50 “puntos Mar de Frades”, un trabajo minucioso al que se dedica en exclusiva una persona. Las uvas que tengan 80 o más puntos se consideran “mosto azul” y las que estén entre 60 y 80 “mosto rojo”, lo que determinará a qué tipo de elaboración se destinará cada uno. La puntuación de la uva incide también en el pago al viticultor.

Otra novedad importante es que gracias al éxito que han tenido sus vinos espumosos de albariño, que tristemente todavía no terminan de llegarnos a Puerto Rico, la bodega ha incrementado su producción y para ello también ha tenido que mecanizar muchas de las tareas de su elaboración, con lo cual ahora hay jaulones que pueden girarse mecánicamente, en lugar de ir girando las botellas de forma manual; sin contar con que la bodega está también bastante avanzada en la elaboración de un espumoso más en onda rosada, para lo cual ya reposan muchas botellas de burbujeante caíño.

Después de conocer estas novedades nos enfocamos en la esencia del vino, catando varios depósitos de la cosecha 2015 aún sin embotellar, a través de los que destacó la salinidad, tonos cítricos, tonos balsámicos que recordaban el bosque de eucalipto anejo a la bodega, así como anisados, bastante en sincronía con el perfil de vinos que persigue la bodega, más golosos, con fruta más madura tipo recuerdo de manzana asada, conviviendo con tonos cítricos. Algo que fue evidente en el vino espumoso actualmente en el mercado, donde aparecieron esos tonos de compota, limón y panadería, con abundantes matices de brioche.

Para redondear el ejercicio, otra cata, con inmejorable vista de otros vinos terminados, como el Mar de Frades 2015, fresco, salino, largo y persistente en boca, cuya delicada nariz esconde en boca un vino potente y con estructura que ataca el paladar como la potencia del mar bravo y envolvente, por el que se deslizan recuerdos balsámicos a eucalipto. Además de éste, probamos el Finca Valiñas 2014, un vino que antes tocaba la madera pero ahora se elabora a medias entre barrica y depósito, y por cuyos tonos salinos y boca delicada se deslizaron algunas notas de bollería y avellana. Además de estas dos etiquetas de Mar de Frades, en la bodega se elabora el Ramón Bilbao albariño, un vino concebido para el mercado de los Estados Unidos y que es más exuberante, con recuerdos más tropicales a piña y parcha, y tonos anisados.

Entre muchos lugares, los vinos de Mar de Frades se consiguen en Econo Rial, en Altamira; The House, en el Condado; y en La Cava de Sam’s, en el área oeste.