Me sabe a mermeladas Por Paul E. González Mangual el

A través de la historia, cada siglo se puede identificar y recordar por los acontecimientos que transformaron a su gente. El siglo XXI se ha caracterizado, primordialmente, por ser uno de reinvención. Como dijo uno de los grandes maestros del mundo, “la necesidad es la madre de la invención”.

Reinventando el sabor criollo

Por muchos años la artesana certificada Annie Luciano se dedicó a diseñar, confeccionar y vender trajes para niñas, pero como ocurre muy frecuente, la moda evolucionó hacia otros estilos y su mercado fue desapareciendo. Buscando alternativas para mantenerse a flote económicamente, su esposo Leslie le sugirió tratar su suerte en otra de sus pasiones, la cocina. Así que Annie desempolvó unos viejos libros de recetas familiares, le dio un toque moderno y comenzó a confeccionar dulces típicos.

De esa reinvención y primer producto, nace la empresa local Joyas Tropicales. Esta fue fundada para el comienzo del siglo y, desde entonces, la emprendedora pareja se ha dedicado a elaborar productos artesanales hechos con frutos tropicales para el exigente paladar del puertorriqueño.

Endulzando el corazón

La empresa comenzó con dulces típicos y ha evolucionado creando otros productos como el tradicional coquito Kalíchi (significa “cascada de agua dulce” en indígena), las vinagretas Chalí y su producto insignia, las mermeladas del mismo nombre.

Las mermeladas son conservas de frutas cocinadas a altas temperaturas con azúcar, acido cítrico, y otros ingredientes para crear una pasta brillante, exquisita y del color de la fruta utilizada. Se diferencia de la jalea por su proceso de cocción de la pulpa de la fruta antes de mezclar con el azúcar. Una vez listas, son ideales para acompañar con galletas, untar en tostadas, crear salsas y complementar cualquier experiencia culinaria.

Un sabor para cada paladar

Desde los comienzos de su empresa -Annie y Leslie- son participantes habituales de ferias artesanales y mercados urbanos en los cuales se puede degustar su línea de mermeladas, que incluyen los sabores de guayaba, tamarindo, parcha, mangó, pimiento morrón y acerola. Además, las puedes conseguir alrededor de la isla en tiendas gourmet, “coffee shops”, supermercados saludables y en mega tiendas.

En tiempos de crisis, nada nos puede detener. Esta pareja de artesanos es un vivo ejemplo de que los tiempos difíciles pueden ser una bendición escondida y que la reinvención se puede transformar en una nueva misión de vida.