El Bar Bero de Gargamel Por Tatiana Hernández el

Sin saber que tenía razones para celebrar, me fui de jangueo con los panas y llegué hasta El Bar Bero. Tengo que admitir que este local que abrió sus puertas hace cinco años en la calle Loíza, en Santurce, se ha convertido en uno de mis nuevos lugares favoritos para compartir.

Aunque el ambiente es de “barbería”, aquí las chicas somos muy bien recibidas y tratadas. De hecho, es como si fuera un concepto masculino, diseñado para el disfrute de las damas.

Toda la noche, vacilamos con los espejos en las paredes que tienen bigotes de hipsters para que estés de moda por un rato -tal vez, fui yo la única que tripeó con ellos.

“Anyways”, el dueño es Carlos Raoul, quien preparó tragos de una manera tan entretenida que terminamos llamándolo “Gargamel”, como el mago malvado de los Pitufos. De manera artística, hacía los cocteles de todos en mi grupo. Fusiones e infusiones modernas con las “vintage” y hasta maravillas del menú Tiki, aquí todos los “drinks” son fabulosos. ¡Había hasta fuego!

Esa noche, me fui con el trago “vintage” llamado “The Bee’s Knees”. Es uno de los tragos “old school” que tiene ginebra, miel de lavanda y limón. Es dulce y aromático, sin empalagar. Por la lavanda, hay quienes dicen que sabe a producto de limpieza con aroma floral, pero a mí, plín; y al que no le guste, que no se lo beba. ¡Más para mí! 😉

Mi paladar disfruta, desde lo mundano como las papitas fritas “dipiás” en “frosty”, hasta lo ridículo como el amor que le tengo al foie gras. Sí, como de todo, y aunque no bebo de todo, en El Bar Bero, me hacen “my style”. Y déjame decirte que no es un “girly drink”… porque aunque esté en una copita chic, estos cocteles “do their job”.

Los muchachos entonces disfrutaron de cocteles más masculinos. “El Barbero Viejo” es la versión de Carlos Raoul del “Old Fashioned”, y este es el que despierta todos los “Uuuuuhhh”s y “Aaaaahhhh”s de la barra.

Hay sillas de barbero, una pica de fiestas patronales y unas butacas para brillar botas que construyeron Carlos y su papá. En cualquier “spot”, estarás muy cómodo, pero yo me quedo en la barra apreciando el arte de los mixólogos que la atienden. “Queremos que cuando estés aquí, lo veas y digas ‘Wow’. ‘It’s a show’”, asegura el joven propietario, que también recomienda “El Bigote de Luigi”.

Cuando volví, probé “El Goatee”. Uff. La combinación del “Horny Goat Tea” y el vodka es bien rica y refrescante. Los muchachos volvieron a llamar “Gargamel” a Carlos Raoul, y esta vez se fueron por el “Gentelmen’s Cut”, con ron Barrilito, Oakheart y otras madres que están de madre.

Lo importante es que cuando vayas, dejes las ideas que tienes de coctelería en la puerta y entres con ansias de probar las creaciones de Gargamel. ¡”Cheers, mate”!

***Aquí no se cuentan calorías. En Ñom Ñom, solo cuenta el sabor que encontramos en esos espacios pequeños, en ocasiones desconocidos, pero que enamoran por su atmósfera e inconfundible sabor. Llámenle fonda, chinchorro, kiosko, guagüita, cafetería o como quieran, la autora -amante de las carnes rojas y el pan- los encontrará para compartir su fascinación por estos tesoros culinarios, donde a veces no hay ni dónde sentarse. Comunícate en Twitter:@aboutaplate o en Instagram (@aboutaplate). Recuerda usar el hashtag #ÑomÑomPR.