La Boutique Wine Bar Por Rosa María González Lamas el

“At long last” y luego de esperar un par de meses, habemus Boutique du Vin en el Viejo San Juan. Estando ubicada en la Plaza de Armas puerta con puerta con la alcaldía, no puedo dejar de preguntarme si alguna vez Carmen Yulín se sentirá tentada a ir por allí a relajarse o reflexionar con alguna copita, viendo ese magnífico mural con vista toscana donde las fortalezas de Banfi casi se enlazan con las de nuestro Morro. Se me ocurre que si nuestros políticos se sentaran en la cava de La Boutique y armonizaran cada uno de nuestros problemas con alguna copa de vino probablemente les irían hallando soluciones poco a poco.

Pueden escoger entre las 110 etiquetas de vino que hay disponibles en la tienda bar, porque una de las novedades del espacio es que, contrario a la de Hato Rey, tal vez es más bar que tienda. Un sitio para beber.

De cualquier modo que se mire es precioso. Enmarcado en paredes de piedra que recuerdan tantos antiguos pueblos europeos como esos de la Toscana italiana del mural, con un toque rústico, pero señorial. Hay dos áreas con mesas comunales para disfrutar de cualquiera de esos vinos, o de la selección de vinos por copa, seis de ellos, que se irán rotando cada dos semanas. Y una larga barra, “high-end”, contrastando con las paredes. El objetivo: conversar, relajarse y disfrutar.

Si su selección de vino es por botella, éstas tendrán los mismos precios de venta de La Boutique du Vin en Hato Rey, pero se cobrarán cinco dólares adicionales por cargos de descorche. Más que razonable. También habrá medias botellas disponibles y otra selección de destilados, con rones premium, vodka y otros aperitivos. Para acompañarlos: aceitunas, almendras y una selección de cortes fríos, quesos y picoteo, que se puede acompañar con un pan caliente, lo único caliente en el menú.

Con tan céntrica ubicación, La Boutique du Vin es un imán para residentes del Viejo San Juan, visitantes de la ciudad, pero también turistas, un nuevo elemento que se integra a la ecuación del local. Para ellos, y también para los de aquí, se ofrecerán cursos introductorios de vino en la parte inferior de La Boutique, un área a la que se adviene por una escalera que revela la antigüedad del edificio con ladrillos coloniales. Abajo hay varias mesas donde también se puede compartir, e incluso, si se juntan, hacer fantásticos cónclaves.

Entre Boutiques, la de Hato Rey y la nueva del Viejo San Juan, habrá un puente de comunicación y reciprocidad que convierte al local en lo mejor de dos mundos del vino. La Boutique du Vin en San Juan honrará los beneficios de descuento que disfrutan los socios de la tienda de Hato Rey. Los residentes del Viejo San Juan pueden gozar de una membresía de cortesía en La Boutique sanjuanera. Y gracias a las facilidades de entrega de la empresa, los turistas pueden adquirir sus vinos y recibirlos en sus hoteles. O incluso sus canastas, porque también las confeccionan en la tienda, como en Hato Rey.

La Boutique du Vin Viejo San Juan abre de martes a sábado de 10 de la mañana a 10 de la noche, y los domingos de 11 de la mañana a 8 de la noche.

Entre las pocas cosas que no tienen en la selección son vermuts, y es una pena porque no puedo pensar en un mejor plan de domingo en una ciudad con una herencia tan española como San Juan que ir a La Boutique a tomarse el aperitivo con vermut, esa bebida que ha hecho un sorprendente “comeback”, para luego perderse entre adoquines a degustar la historia de Puerto Rico.