Me sabe a sangría Por Paul E. González Mangual el

Por las venas de nuestros ancestros españoles corre un líquido de color rojo intenso que ha hecho salivar a multitudes por cientos de años. Esta bebida -mundialmente reconocida- es una mezcla de historias donde las frutas, el vino y otros elementos crean un manjar de sabores que alegran cualquier fiesta.

Convirtiendo el agua en vino

Hubo un tiempo en la historia moderna de Europa donde el agua no era muy segura ingerirla. Así que gran parte de los adultos -ya que los niños tomaban leche- consumían bebidas con algún tipo de alcohol porque entendían que eliminaban las bacterias dañinas para la salud. Gracias a la invasión romana, España se encontraba rodeada por viñedos y sus ciudadanos comenzaron a experimentar con diferentes bebidas mezclando, frutas, licores y especias. Al poco tiempo, el país entero estaba preparando el néctar que hoy conocemos como sangría.

La receta original de la sangría no cruzó el Océano Atlántico hasta el 1964 en donde hizo su debut oficial en la Feria Mundial en Nueva York. Durante el evento los americanos pudieron probar por primera vez esta refrescante bebida y quedar perdidamente enamorados de ella.

Nace una leyenda urbana

Cuenta la leyenda que por las aguas caribeñas navegaba un misterioso capitán conocido simplemente como Buí. Día tras día, zarpaba a las profundidades del mar, que conocía como la palma de su mano, en busca de aventura y nuevas experiencias. Un día como cualquier otro, su embarcación se topó con un cayo el cual no figuraba en el mapa. Así que el capitán y su tripulación deciden ir a explorar  este cayo tropical y en su superficie consiguen una botella de cristal con una nota en su interior. Asombrados con el hallazgo, rompen de una vez la botella y comienzan a leer la nota. En el papel describían una fórmula casi secreta en donde resaltaban el ron, el vino y las frutas. Enseguida zarpó en busca de los ingredientes que una vez mezclados producirían una bebida como ninguna otra. Su sabor reflejaba la vida tropical de nuestra cultura caribeña y por eso la bautizó como, Sangría Cayo Buí.

Más allá de la leyenda

Para la pareja de ingenieros civiles Noremil Pimentel y Víctor Castro, la leyenda del Capitán Buí hace eco en sus vidas reales. La industria de la construcción en la que ambos trabajaban se encontraba encallada en un limbo sin rumbo. Fue así como descubrieron sus habilidades culinarias y comenzaron a elaborar para amigos y familiares su receta única de sangría. Dado al éxito en su círculo cercano deciden comercializarla y al poco tiempo ya estaba en el mercado.

Sangría Cayo Buí no contiene colorantes, está confeccionada con los mejores productos del país, jugos naturales y ron local, entre otros ingredientes. La misma está empacada en una elegante botella de cristal, contiene un 7.76% de alcohol por volumen y está disponible en muchos comercios alrededor de la isla.

Sin duda alguna, esta emprendedora pareja seguirá el legado de nuestros ancestros españoles y del gran Capitán Buí para continuar elaborando una sangría caribeña de alta calidad.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.