Tintos de mar Por Rosa María González Lamas el

A pesar de que a la DO Rías Baixas se le ha pintado de blanco albariño, hay otro conjunto de cepas que aportan color a esta zona productora que no deja de buscar un abanico de posibilidades a sus vinos, de las cuales los menos conocidos son sus tintos de mar.

Hubo una época que no era así. Del mismo modo que en Rioja antes abundaban los blancos, hace medio milenio lo que predominaba en Galicia eran los tintos. Hasta mediados del siglo XIX la subzona del Salnés era una zona de tintos, pero con la llegada de enfermedades, alrededor de 1870, en poco más de 25 años se destruyó en la zona más del 90% de la superficie del viñedo.

Pero con el inicio de la DO Rías Baixas en la década de, 1980, la albariño se convirtió en cepa emblemática de la denominación, haciendo que los viticultores dejaran de lado el cultivo de las variedades tintas autóctonas, uvas de ciclo muy largo que habitualmente se vendimian a mediados de octubre, contrario a las blancas que lo hacen durante el mes de septiembre.

Aunque la producción de tintos en Rías Baixas es muy minoritaria, hace aproximadamente una década algunas bodegas de la denominación comenzaron a manifestar una inquietud por elaborar una nueva suerte de tinto de la zona a partir de las escasas variedades autóctonas autorizadas, lo que dio pie a que el potencial de las elaboraciones tintas en la DO Rías Baixas se vislumbrara como un elemento diferenciador que apuesta por las variedades autóctonas con calidad y originalidad, y que que poco a poco comenzó a interesar a más bodegas en la producción de botellas coloreadas. Hoy unas nueve bodegas tienen tintos amparados por el Consejo Regulador de la DO Rías Baixas.

Entre estas variedades tintas de uva están la espadeiro, la tinta castañal, la brancellao, la sousón, la loureiro tinta, la pedral, la mencía y la caíño tinto.

A pesar que dentro del conjunto hay tanto jóvenes como tocados por la barrica, los tintos de Rías Baixas como conjunto son más bien vinos que tienen poco o ningún contacto con la madera y que en boca tienen un cuerpo más ligero, siendo muy afrutados y con un perfil muy atlántico de frescura, con un umbral de acidez quizás algo más evidente que la de otros tintos de similar estructura.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.com, www.foodsfromspain.com y Magacín.