Me sabe a galletas de soda Por Paul E. González Mangual el

Nuestros abuelos nos enseñaron que un gran día comenzaba con un buen desayuno antes de salir el sol. Entre el periódico y la serenidad del día, se colaba un cafecito acompañado de unas galletitas voladitas, crujientes y frescas que maridaban perfectamente con ese momento mañanero.

Una crujiente historia

En 1801, un innovador panadero de Newburyport, Massachusetts ingenió -luego de experimentar con diferentes recetas- unas galletas de mejor sabor que las de sus competidores, que se podían transportar en barcos hacia distintos puertos. El empresario creó unas galletas que tenían un sabor más suave, pero mucho más crujientes. Estas se conocieron como galletas de soda.

Conocidas también como ‘export sodas’, estas galletas son de textura fina, seca y de forma cuadrada. Sus ingredientes son harina blanca, grasa, sal y levadura. Son fáciles de reconocer, ya que tienen perforaciones en la superficie que permiten que el vapor escape y suba de forma uniforme cuando se están horneando. ¿Lo mejor de todo? Mezclan con todo: margarina, jalea, mermeladas, mantequilla de maní, quesos y hasta pasta de guayaba.

De Barcelona a Ponce

El catalán José María Rovira Viza emigró de la Madre España a la Isla del Encanto, donde se destacó como importador de harinas. A a raíz de una deuda, adquirió en 1929 una panadería en la calle Villa del pueblo de Ponce. Dando comienzo a un nuevo capítulo en la historia culinaria de Puerto Rico.

Años más tarde, el hijo del fundador, José Miguel, se integra a la compañía para capitanear el crecimiento y la expansión de Rovira Biscuit Corporation. Con ahorros familiares y ayudas gubernamentales, en la década de los 50, construye una nueva fábrica para apoyar la demanda y expandir hacia la costa este de los Estados Unidos.

La tercera y cuarta generación de la familia Rovira trajo consigo nuevas ideas en tecnología y una robusta expansión en su cartera de productos, logrando convertir a Rovira en la favorita de todos los consumidores puertorriqueños.

Galletas para todos

En la actualidad, Rovira cuenta con una planta de manufactura de 100,000 pies cuadrados con maquinaria y la tecnología más avanzada en el Caribe. El arduo trabajo de su plantilla de más de 250 empleados maneja 150,000 libras de harina diaria para la manufactura de sus galletas y otros productos. Hoy en día, Rovira es líder en su categoría con un 43% del mercado local.

Don José decía que la fórmula del negocio era sencilla: trabajar con sacrificio y compromiso. Sin duda alguna esas palabras hacen eco diariamente en la vida de sus descendientes, empleados y consumidores, dándole un distintivo único a Rovira Biscuits. En cada galleta de soda vive latentemente el legado histórico de aquella pequeña fábrica ponceña que se convirtió en el propósito de una familia y en el motor económico de la región sur de nuestra isla caribeña.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.