Me sabe a leche fresca Por Paul E. González Mangual el

Hace algunas generaciones atrás, una de las tareas más cotidianas era dejar botellas de cristal vacías en la entrada de la casa para que el lechero pasara y pudiera rellenarlas con leche fresca. Luego de la entrega, lo primero que se hacía era hervirla, retirar la nata y finalmente mezclarla con azúcar para llegar al sabor predilecto.

De la vaca a la taza

Todo era como un rito, en donde la lecha iba de la vaca directo a la taza. Así fue como en 1890, Don Jaime Fonalledas inició su pequeño negocio de ordeño y venta de leche en la finca Santa Elena en Toa Baja. 28 años más tarde (1918), en compañía de sus hermanos -Jerónimo, Gerardo y Rosa- adquirieron un terreno de 527 cuerdas en la finca Las Monjas, en el barrio Hato Rey de Río Piedras (actualmente San Juan) para expandir el negocio que había comenzado Don Jaime. Así nació Vaquería Tres Monjitas.

Dos décadas más tarde, dieron comienzo al servicio a domicilio en gran escala, distribuyendo ellos mismos la leche fresca en carretas tiradas por caballos que se conocían las rutas de memoria y sabían en que casas se debían detener.

En sus inicios, la leche se mercadeaba bajo el nombre de la finca, Las Monjas. Eventualmente, el consumidor -que no sabía leer ni escribir- comenzó a reconocer la leche que producía la familia Fonalledas por su logotipo, que contenía tres monjitas sosteniendo una bandeja con botellas de cristal. De ahí el nombre actual.

La Vaquería Tres Monjitas se caracteriza por la excelente calidad de la leche fresca ‘Grado A’ y el continuo uso de la innovación como mecanismo de crecimiento y fortalecimiento del negocio. Evidencia de esto lo fue la inauguración de su moderna planta de pasteurización en el 1941 y, posteriormente, la sustitución de los envases de leche de cristal por los de cartón.

Leche fresca para todos

Esta empresa familiar se ha convertido en una de las líderes de la industria láctea puertorriqueña. Diariamente recoge leche de 133 vaquerías, las que atiende con unas 20 rutas diarias de camiones termo que recogen unos 6,000 galones cada uno. La compañía además  posee más de 450 empleados y una flota de sobre 130 camiones que distribuyen  sus lácteos y jugos alrededor de la isla para obtener ventas de sobre $100 millones anuales.

A sus 97 años de fundación, Vaquería Tres Monjitas, capitaneada por los descendientes de Don Jaime Fonalledas, ha sentado las bases de una industria lechera sólida, robusta, moderna y enfocada en el exigente paladar criollo. Si hay un producto local que nos une a los puertorriqueños de todas las edades y clases, sin duda alguna es la leche fresca de Tres Monjitas.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.