Rocío coctelero con Clase Mundial Por Rosa María González Lamas el

Primero se sintieron unas gotas ligeras y pronto llegó el chaparrón. Justo cuando unos iban por el tercer cóctel, y otros por el cuarto o el quinto, la tan anhelada lluvia contra una dramática sequía refrescó la conversación amena y relajada en un magnífico atardecer al aire libre en los predios de La Bodega de Méndez, en el que ese rocío de verano fue una agradecida pausa en el desfile de tragos creativos confeccionados por la élite de los mixólogos del programa World Class.

World Class, una plataforma de Diageo que combina conocimiento y competición en coctelería premium, ha desempeñado un papel muy influyente en elevar la calidad de la coctelería de Puerto Rico, que se desarrolla en un contexto global cada vez más cosmopolita y competitivo.

A la del verano se añadieron otras cuatro estaciones, en las que otoño, invierno y primavera se transformaron en estaciones de Tequila Don Julio, Vodka Ketel One y Ginebra Tanqueray 10, donde varios mixólogos invitados prepararon tríos de tragos, originales y refrescantes para el verano, pero igualmente a tono con el espíritu que evoca cada uno de estos destilados.

Complicado y peligroso probar la selección en toda su amplitud, así que una pequeña cooperativa de opiniones permitió compartir comentarios sobre lo que se iba degustando para tener una idea de las sensaciones que provocaba lo que no todos podrían llegar a probar.

Tanqueray 10 se inclinó por la línea de la exótica elegancia, con Ten Rose, elaborado con sirope, agua y pétalos de rosas; Clove Purpure Club, con blueberries y cerezas; y London Mule, una suerte de muy sofisticada limonada con cerveza de jengibre, un licor de especias, y hasta tonos de romero, muy refrescante e idóneo para el verano. Mi favorito.

Tequila Don Julio sirvió un espíritu más casual y tropical, con propuestas como Blackberry Margarita, con crema de cassis, licor de naranja y un sour; un Tequiloni, con raspadura de naranja, vermut dulce y Campari; y un tropicalísimo Buscando Guayaba, con jugo de piña, sirope de guayaba y una paleta de sorbete de piña para agitar y probar.

Ketel One ofreció constrastes, de los cuales el más destacado fue Olive, un concepto inédito en el mercado, pero bien logrado, que empleó como ingrediente al aceite de oliva, un elemento en general poco usado en la coctelería, pero en este caso infusionado acertadamente con limón para hacerse evidente, pero como una pincelada, que se acompañó de clara de huevo y romero, tonos de cardamomo, un poco de prosecco y un scrub de vinagre que le impartió más equilibrio y un toque ácido. Otro trago fue el Tamatini, con una pizca de juego de limón verde y jugo de tamarindo que le confirió un sabroso punto dulce. Ketel One también ofreció la oportunidad a los asistentes de diseñar sus propias recetas, a partir de vodka y una variedad de hierbas, frutas y vegetales.

Los tragos se acompañaron de las creaciones culinarias de la chef Lorraine Colón, sabor sustancioso y también con toque veraniego.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.