Me sabe a empanadillas Por Paul E. González Mangual el

La vida es vida cuando tenemos la oportunidad de pararnos al borde de la carretera y comprar unas típicas empanadillas hechas al fogón, rellenas de gloria y acabaditas de freír. Esa única sensación de salivación es posible gracias a la manufactura de una empresa nativa que lidera su producción en el mercado local.

La visión de un hombre

Para finales de la década de los 70, Don Enrique ‘Kike’ Mangual Flores y su esposa Olga Cardona convirtieron su visión en una realidad tangible cuando comenzaron a elaborar sorullitos y maví en la cocina de su casa, en el barrio Cedro en Carolina. De esta forma, le dieron vida a la empresa que se deriva del nombre de su presidente: Kikuet.

Empresas Kikuet se dedica a la manufactura de alimentos congelados que incluyen empanadillas, alcapurrias y pastelillos con distintos rellenos. Al día de hoy, manufacturan una extensa línea de más de 70 productos y variedades en 15 diferentes categorías.

Su carta del éxito: calidad

Para Don Kike Mangual, la consistencia y calidad de sus productos e ingredientes son los que le han abierto puertas alrededor del mundo. Interesantemente, en su planta de elaboración en el pueblo de Canóvanas, los empleados trabajan dentro de una nevera gigantesca para asegurar la frescura del producto que se produce artesanalmente. Una vez empacados, los mismos salen de su fábrica, se colocan en los almacenes que están a temperatura bajo cero, y de ahí pasan en camiones refrigerados hasta llegar a su destino final.

Como consecuencia de su éxito, Empresas Kikuet y su fundador han sido galardonados con un sinnúmero de premios por importantes organizaciones locales e internacionales y la empresa ha mantenido su solidez en el mercado con una facturación anual que ronda los $20 millones.

Un giro inesperado para bien

En 1999, la familia Mangual vendió las instalaciones y operaciones de Kikuet a la empresa multinacional Pillsbury, pero tres años más tarde la recompró cuando su entonces dueña -General Mills- cerró operaciones en la Isla. Tres meses luego de su readquisición, Don Kike se encontraba operando a todo vapor y manufacturando toda la línea de sus productos.

Fue esta la oportunidad que Don Kike utilizó para catapultar a Empresas Kikuet y a sus 350 empleados al próximo nivel. Para mediados de la década de los años 2000 ya la empresa distribuía sus productos a todos los supermercados de la isla y comenzaron a exportar a las principales ciudades -con concentración de latinos- en los Estados Unidos.

Guiados por una inquebrantable fe y su amor por la patria, Don Kike Mangual y su esposa han logrado mantener una alta calidad y su famoso sabor en los tiempos económicos más difíciles para nuestro país. A pesar de esas dificultades, Empresas Kikuet se mantiene produciendo lo mejor de nuestra isla guiados por un camino de positivismo y la visión de un hombre.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.