Arrivals y come-backs from Spain Por Rosa María González Lamas el

Tenemos crisis, las ventas de vino siguen cayendo, nos suben el IVU pero, a pesar de ello, no cesan de llegarnos novedades vinícolas para enriquecer la oferta que nos permite a los consumidores seguir saciando nuestra curiosidad por lo bueno y ampliando nuestra paleta de referencias y sabores encerrados en una botella de vino.

A pesar de que sus ventas confrontan muchos retos en el mercado de Puerto Rico, los vinos de España siguen siendo los favoritos de los enófilos portorricensis, quienes estos meses han visto o verán llegar algunas interesantes novedades de las que aquí les planteamos un pequeño mapa de direcciones en tinto y blanco.

Los blancos vientos atlánticos soplan con fuerza desde Galicia, una región que cobra cada vez más importancia por el trabajo esmerado que muchos elaboradores están realizando con muchas de sus cepas autóctonas, y que es cada vez más valorado por la crítica.

La albariño de la DO Rías Baixas ya está catapultada como una de las favoritas del paladar boricua, pero además de esta cepa y esta zona productora, Galicia tiene otras cuatro denominaciones de origen   —Ribeiro, Valdeorras, Monterrei y Ribeira Sacra—   donde se cultivan otras variedades blancas de uva, entre ellas de manera destacada dos: la treixadura y la godello.

Son precisamente de estas últimas que nos llegan varias nuevas etiquetas y reintroducciones al mercado luego de un tiempo fuera de él. Entre este último grupo está Guitián, una de las bodegas bandera de la DO Valdeorras, una zona productora de interior donde la uva godello es estrella y se expresa con magnificencia en vinos frescos, complejos, con aromas a manzana y flores blancas, tonos minerales que van del grafito, al talco y la piedra mojada, con buen volumen en boca y gran vocación de perdurar. Poco a poco la godello ha ido ganando adeptos en Puerto Rico y yo me declaro una de sus acérrimas fans.

Guitián fue una de las bodegas pioneras en rescatar la godello cuando la uva estaba a punto de desaparecer y hoy produce vinos que son referentes de calidad y de esta cepa, de la que moldea su potencial con crianzas en lías y con fermentación en madera, además de con un blanco joven. Guitián es una bodega que nunca se ha caracterizado por hacer demasiado ruido, prefiriendo dejar que sus vinos hablen, que es lo que realmente da solidez a las marcas, especialmente si lo han hecho tan bien a lo largo de los años como Guitián, que regresa al mercado de la mano de Fine Wine Imports.

Otro come back de godello de Valdeorras es Joaquín Rebolledo, otra de las bodegas más emblemáticas de la denominación que produce blancos fáciles y amables en boca, a precios muy asequibles. Luego de un tiempo ausente en el mercado, esta bodega se reactiva de la mano de El Almacén del Vino de B. Fernández.

La godello también forma parte de la mezcla de otros dos vinos en los que domina otra blanca, la treixadura, una uva de la que ya hemos hablado extensamente en Divinísimo, al igual que la DO Ribeiro, desde donde llegan los vinos de Bodegas Ramón do Casar, Casal de Armán, Finca Viñoa y Viña Costeira, cuatro bodegas que, a lo largo de los últimos meses, han estado haciendo esfuerzos de la mano del Consejo Regulador de esta denominación de origen para entrar a nuestro mercado. No voy a repetir los datos o cualidades de estos blancos porque ya lo he hecho otros posts, salvo decir que los vinos de Ramón do Casar podrán conseguirse en El Almacén del Vino de B. Fernández, los de Viña Costeira en Cien Vinos, y los de Casal de Armán y Finca Viñoa a través de Toma PR! Y estén pendientes porque en ruta parece que vienen más godellos del noroeste atlántico.

Por supuesto que en esta hornada de blancos también hay albariño, representado con los de Bodegas Morgadío, que ahora llega de la mano de PR Supplies.  Los de Morgadío son vinos fáciles y ligeros, para disfrutar sin muchas complicaciones.

Sin complicaciones también el primer Ramón Bilbao Albariño, de la cosecha 2014, con el que esta bodega riojana estrena un Rías Baixas con su propio nombre. Éste es un vino elaborado para el mercado americano, con un mayor contenido de azúcar residual en la fermentación. Su nariz es exuberante en frutas tropicales, además de anís, notas a hierba fresca, jardín, pólen, pera, piña y un punto de humo con una boca persistente. Este blanco llega a Puerto Rico de la mano de El Hórreo de V. Suárez.

Pero no todos los arrivals son blancos. Llegan también dos buenos tintos de zonas y perfiles que gustan mucho aquí.

La Ribera del Duero es una de las zonas productoras mejor conocidas en la Isla. Pero la Ribera es una zona grande con diversos ejes productores de los que uno de los menos conocidos es la provincia de Soria, al extremo este de la denominación de origen. Soria es una tierra de clima duro y muchas cepas viejas de tempranillo con las que mi amiga Ana Carazo elabora La Loba.

Habiendo crecido en una familia dedicada al vino, finalmente seducida por éste Ana decidió estudiar enología y practicar con algunos de los grandes nombres del vino en España antes de lanzar su propio aullido de tempranillo en la Ribera del Duero con un tinto que designó La Loba, como aquella famosa canción de Valeria Lynch. De loba el vino tiene el carácter, la fuerza, la decisión, la firmeza y la astucia, que ensambla a la perfección la elegancia, la sencillez, la ternura, la delicadeza y el equilibrio que plasma, no sólo en el contenido de la botella, sino en la imagen de su etiqueta, el plácido y dulce dibujo de una abuelita, como las que abundan por la Castilla más adusta que se explaya por los caminos de Soria.

Los de La Loba son tintos potentes, concentrados y con carácter, como los lobos fieros, marcados por su aroma afrutado y ligeras notas especiadas que desembocan en una boca intensa pero a la par elegantemente estructurada, envuelta en una agradable y fresca untuosidad, como los lobos domesticados. Otro producto famoso de Soria son sus torreznos, una adictiva fritura de cerdo, que a mí me fascina y que con La Loba, el vino, convive muy bien.

Por último, aunque algunos críticos digan que no, en la zona de La Mancha se producen algunos vinos muy buenos, tanto de tempranillo como de otras cepas menos asociadas a ese territorio. Una de ellas es la bobal, una variedad tinta resistente y productiva, muy en boga, y una de las más plantadas en España aunque en Puerto Rico no tengamos muchos vinos de ella. La bobal, muy importante en el Levante español, la hay también en la Ribera del Duero (donde se conoce como valenciana) y en la Ribera del Júcar manchega, y es la uva protagonista de Mikaela Bobal, el proyecto personal de dos muy queridos amigos manchegos, Aurelio García y Micaela Rubio, quienes con este tinto hacen una apuesta por las cepas viejas de bobal que tanto les apasionan. Esta etiqueta es para quienes buscan abundante fruta en el vino, ya que es una verdadera bomba de fruta. Pero bomba bomba. Frambuesa jugosa y masticable. Un vino cálido que en nariz es un desfile de caramelos, tostados, regaliz, tabaco, chocolate, ahumados y abundante canela. Muy pulido y sedoso, el vino pasa 18 meses en barrica de roble francés de 500 litros de los que surgen sólo dos mil botellas. Tanto La Loba como Mikaela Bobal son importadas por Bodegas Compostela.

Como diría un amigo cocinero, sed curiosos. Atrévanse a salir del confort zone de Cabernets Sauvignon, Chardonnays y Syrah para aventurarse en estas uvas y estas zonas que les acabo de indicar.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.