Me sabe a brazo gitano Por Paul E. González Mangual el

Ya han pasado más de 520 años desde la llegada de los conquistadores españoles a nuestro pedacito de tierra en el Caribe, pero sus costumbres y tradiciones, al día de hoy, permanecen impregnadas en nuestro diario vivir. La gastronomía es un vivo ejemplo de su legado en nuestra genética y el famoso brazo gitano es su representación concreta.

Según los libros de historia, un monje berciano que anduvo el mundo descubrió este postre en un monasterio egipcio y lo trajo a España. Rápidamente, se popularizó y se convirtió en el favorito de los madrileños.

El postre de la Sultana del Oeste

Para el 1850, con la llegada a la Sultana del Oeste -Mayagüez- del comerciante andaluz Don Enrique Franco Rey, Brazo Gitano Franco da comienzo a su historia. Cincuenta años después de su arribo a la isla, Franco fundó la empresa E. Franco & Co. en un edificio de ladrillos que sobrevivió al sacudida del terremoto de 1918 y que se convirtió en el hogar de manufactura de los sabrosos postres oriundos de España. Entre los dulces que vendían se encontraban las barras de chocolate, el mazapán, las yemitas y el brazo gitano, entre otros.

Por su peculiar estilo y exquisito sabor, el brazo gitano se convirtió en el producto insignia de esta compañía mayagüezana. Este es un pastel que se elabora utilizando una masa de harina que se cubre con una diversidad de mermeladas y cremas (guayaba, chocolate, queso, piña) y luego se enrolla varias veces hasta tener la semblanza de un brazo largo y con varios niveles de masa y relleno. Luego es decorado con una cobertura de azúcar, chocolate o glaseado y se corta en rebanadas para ser consumido.

Un postre relleno de historia

Cuando Mayagüez se convierte en el centro económico más importante de la región oeste, los productos de E. Franco & Co. quedaron plasmados en el corazón y el paladar de los puertorriqueños. La segunda generación, liderada por los hermanos López Álvarez -padre y tío respectivamente de la actual propietaria, Elena López- fueron los responsables de expandir la repostería, añadiendo una cafetería, colmado, almacén y otros estilos y sabores.

En 1979, Doña Elena López de Vélez, tomó las riendas del negocio y ha mantenido, hasta el día de hoy el legado de esta empresa que lleva en la calle Méndez Vigo sobre 100 años. Actualmente, el Brazo Gitano Franco se produce en 22 variedades distintas y se consigue en la gran mayoría de los supermercados y panaderías alrededor de la isla.

Sin duda alguna, cada vez que nos comemos un bocado del Brazo Gitano Franco resucitamos las raíces españolas que viven en cada uno de nosotros. Así que en honor a la Madre Patria, ¡que vivan los brazos gitanos con un vaso de leche fría o un cafecito acabado de colar!

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.