Estrella Galicia Por Rosa María González Lamas el

Estuve conociendo la planta elaboradora de Estrella Galicia, una cerveza que hace un par de años se reintrodujo en el mercado de Puerto Rico de la mano de Ballester Hermanos y ha ido ganando adeptos entre nuestros consumidores, especialmente los que gustan de refrescar su afición al fútbol español de la mano de una espumita efervescente de la Madre Patria, bien fresquita.

Porque lo cierto es que junto con esa pasión por el fútbol nos han ido llegando más cervezas españolas, lo que considero un desarrollo muy interesante para el sector y beneficioso para el consumidor, que tiene un universo cervecero más amplio y diverso del que escoger.

Estrella Galicia es toda una institución fundada en 1906 en La Coruña, gracias a la visión de José María Rivera Corral, primer peldaño de lo que se convertiría en la dinastía Hijos de Rivera, empresa pionera y muy hábil en el sector de bebidas en el más amplio sentido de la palabra, tanto en España como en mercados de exportación.

La empresa se mudó de sus facilidades originales a otras más amplias en la década del 1970 que, con el acelerado crecimiento que su producción ha tenido en los últimos años, ha requerido de una ampliación, con un nuevo edificio de cocimiento “state-of-the-art”, de impecable limpieza y sencillez, donde se cocina en enormes calderas la cebada y se guisa el lúpulo que aporta ese toque de amargor y encandila a tantos. Un proceso que se asemeja a la elaboración de otras cervezas, pero que tiene signos de distinción como la gran calidad del agua de La Coruña, el tueste o el uso de maíz para aportar azúcares.

Después de conocer esta área de la planta visité la antigua factoría que se rehabilitará en parte como museo y donde aún se realizan muchas operaciones importantes como el reciclado de botellas para su reutilización o el lavado de cajas.

Estrella Galicia tiene diversos formatos como las latas, que se venden menos, y botellas tanto para un uso, que son las que llegan a Puerto Rico, como para devolver a la fábrica a fin de reciclarlas. Son estas últimas las que constituyen el mayor volumen de producción. Después están las de grifo, con carbónico añadido, y las que se venden directamente del depósito, sin pasteurizar, concebidas para restauración.

Además de formatos tiene etiquetas. Varias. Como su Estrella Galicia, la 1906 Reserva Especial, súper buena y todo un ícono cervecero, y otras como la 1906 Red Vintage-La Colorada, la 1906 Black Coupage, la EG Pilsen, la sin alcohol y la Shandy, con limón, otra de mis favoritas. No conocía la 1906 Red y me encantó. Incluso le han creado una copa especial para disfrutarla. Tiene mucha estructura en boca, es muy untuosa y con muchos matices que la hacen buenísima para comer.

Precisamente eso fue lo que hicimos luego de la visita, pasar a la parte práctica de la cata, que disfrutamos junto con empanada gallega, carpaccio de buey, unas deliciosas puntillas de calamar y una suculenta tortilla en La Cervecería, el local que tiene Estrella Galicia en La Coruña, donde en fines de semana la cerveza corre a raudales y en el que ésta también se dispensa de depósito. Para los cerveceros que no pueden llegar a La Coruña, pero sí a Madrid, está también La Tita, otra cervecería con producción de Estrella Galicia, aunque sin la misma oferta gastronómica de ese templo de la cerveza gallega en su ciudad de origen.

Aunque no hay que ir tan lejos. Los productos de Estrella Galicia se consiguen en La Enoteca de Ballester en Cataño, en numerosos supermercados y puntos de venta y, por supuesto, los locales donde puede uno refrescarse con ellas mientras se disfruta del fútbol español. ¡Qué bien vendrá en estos calurosos meses que se avecinan!

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.