Me sabe a postres Por Paul E. González Mangual el

Por mucho tiempo, Puerto Rico fue una gran potencia en la industria de los textiles, que fue el sustento para muchas familias puertorriqueñas. Para principios de la década de los 1980, la audaz emprendedora Madeleine Muñoz fundó una empresa dedica al diseño de moda para la mujer latina. 27 años más tarde, la economía dio un giro inesperado para su industria -y a pesar contar con unas nuevas instalaciones- se vio obligada a cesar operaciones.

Para Madeleine este no fue el final de su carrera empresarial. Este fue un nuevo comienzo en su leyenda personal. En 2007, buscando alternativas de reinvención, unió su habilidad de costura con una receta de galletas de limón y comenzó a vender recordatorios para bodas. La aceptación fue muy buena, así que expandió su gama de productos y comenzó a elaborar otros postres, antojitos y bizcochos, dando inicio oficial a su nueva aventura llamada Cookie Couture. El nombre es un tributo a su pasión por la moda y su evolución al mercado de repostería.

En 2008, Cookie Couture ya producía a todo vapor y le suplía a sus primeros clientes, que fueron restaurantes y tiendas especializadas. Al igual que su exclusiva clientela de ropa para mujer, el enfoque de sus postres va dirigido a un mercado de alta gama. Es por esto que ella está muy pendiente de la calidad de los ingredientes que utiliza en sus recetas, así como la presentación de toda su colección de dulces.

De la tela al horno

Maneja su fábrica de postres como la de ropa, la diferencia es que en vez de tejer telas, mezcla harina. Típico de la industria de moda, cada tres meses se reinventa con nuevos proyectos e ideas, lo que le ha dado el espacio para confeccionar una amplia línea de confitería que incluye postres fríos (pistacho, nutella, tiramisú, tres leches y key lime pie), bizcochos de calabaza y todo tipo de evento especial y galletas miniaturas (limón, jengibre, mocha, café y guayaba). Un dato interesante: diariamente hacen sobre 12,000 galletitas a mano en su modesta fábrica con solo cuatro empleados.

Sin duda, la tenacidad, el sacrificio y la pasión de Madeleine ha llevado a Cookie Couture a ser un espacio entre telas y hornos, donde se elaboraran sobre 50 productos para más de 20 puntos de ventas y su tienda localizada en la fábrica que le sirve sus delicias a todo el que llega por referencia o por el olor.

A pesar de que el futuro está lleno de sorpresas y muchos planes a corto y largo plazo, lo que Madeleine tiene por sentado es que continuará deleitando al público puertorriqueño con sus recetas azucaradas llenas de sabor y mucho amor.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.