Las empanadillas del Goldo Por Tatiana Hernández el

Luis Rodriguez Maldonado es conocido como “El gordo mal hablao” y no es para menos, porque el que lo ajore cae en la página de Cheo y puede ganarse una mandá’ pa’ buen sitio.

El show es que Luis habla malo, bien malo. Pero en realidad a mí Plín y a la Madama… le mandamos una empanadilla de pizza.

El chinchorro, kiosco o como le quieras llamar, queda en un cuchillo frente a la Escuela Superior Francisco Oller en Cataño y con vista al castillo San Felipe del Morro en el Viejo San Juan.

En bolsas de papel, escriben la orden y en minutos están listas tus bellezas fritas, claro está que todo depende de cuán lleno esté.

Digo que son bellezas porque empanadillas así no son fáciles de conseguir. “El Gordo” o ‘Goldo’ -como le han escrito en varias páginas de Facebook- prepara los rellenos de cada empanadilla y las fríe al momento.

Estas hermosuras bañadas en manteca o aceite están disponibles en las variedades de pizza, pollo, carne molida y bistec.

Ordené una de cada una de las primeras tres en la lista, pues la de bistec se había terminado a eso de las 10:30 a.m., un sábado cualquiera.

La de pizza estaba bien rica, la de carne molida estaba sabrosa y la de pollo estaba espectacular. Pero déjame decirte que lo importante y curioso de estas empanadillas es que son rellenas.

Pues, sí… RELLENAS.

El ‘Goldo’ les echa, a tu petición, una lasca de jamón, una de queso americano, lechuga y tomate.

Podrás pensar que esto es un overkill, pero mi querido amigo, te digo que esta fabulosa combinación ha mantenido el negocio abierto por más de 35 años.

Te advierto que aquí no hay mesas ni sillas. Tu gloriosa empanadilla sale en una bolsa de papel que rápidamente se tornará traslúcida y las servilletas finitas no serán suficientes. También te recomiendo que llegues temprano, pues es pura suerte conseguir empanadillas después de las 11 a.m.

Ya sabes, llega temprano, pide la de bisté y cuéntame cómo estaba.

***Aquí no se cuentan calorías. En Ñom Ñom, solo cuenta el sabor que encontramos en esos espacios pequeños, en ocasiones desconocidos, pero que enamoran por su atmósfera e inconfundible sabor. Llámenle fonda, chinchorro, kiosko, guagüita, cafetería o como quieran, la autora -amante de las carnes rojas y el pan- los encontrará para compartir su fascinación por estos tesoros culinarios, donde a veces no hay ni dónde sentarse. Comunícate en Twitter: @aboutaplate o en Instagram (@aboutaplate). Recuerda usar el hashtag #ÑomÑomPR.

Hasta que hora abren

Las empanadillas del Goldo
2016-09-02T18:04