Ribeiro, allá y aquí Por Rosa María González Lamas el

A fines de este mes de mayo una delegación de cinco bodegas gallegas y el CRDO Ribeiro regresarán a Puerto Rico para completar la tercera fase de su plan estratégico, que ha colocado a Puerto Rico como eje de sus esfuerzos de internacionalización.

Para los boricuas creo que es halagüeño que, a pesar del clima económico tan adverso que reina en la Isla, donde la contracción del mercado es evidente, la reducción demográfica sigue a paso acelerado, se anticipa un cierre del Gobierno y las ventas de vino confrontan muchos retos, y no de poco peso, un grupo de representantes de una denominación de origen vitivinícola tenga una convicción tan firme de que las turquesas aguas de Atlántico y Caribe se pueden tornar doradas como el sol gracias a los vinos blancos de treixadura y otras cepas que dominan la producción de esta histórica comarca productora de España.

La primera fase de su plan se realizó el pasado noviembre cuando nos visitó una delegación de bodegas que presentaron sus vinos a importadores prospecto, y, la segunda, el pasado enero, cuando casi todas las bodegas que participaron en aquel pequeño, pero concurrido salón, regresaron para el Festival de Vino y Gastronomía de la Cámara Oficial Española de Comercio, eventos ambos de los que dimos cuenta en Divinísimo, explicando, además, las cualidades de la treixadura, uva emblema del Ribeiro, y un poco de historia sobre esta denominación de origen.

Coincidiendo con la coyuntura de ese próximo regreso a la Isla, aproveché una estancia en Galicia para visitar algunos de los proyectos que se espera pronto incursionen en Puerto Rico, una bodega cuyos vinos ya conocía y que también tiene ya presencia en la Isla, y un quinto proyecto que tiene otros vinos en Puerto Rico, aunque no los que elabora en el Ribeiro.

Y es que a pesar de su gran trayectoria y de que el Ribeiro es una denominación de origen en la que he estado muchas veces y de la que conozco numerosas bodegas, el movimiento no cesa y en los últimos años se han desarrollado algunos proyectos que no había visitado y que, de la mano del proactivo equipo del Consejo Regulador, fui a conocer entre lluvia y sol.

El primero de éstos fue el de Ramón do Casar, una bodega jovencísima a orillas del Río Miño, cuyos vinos pronto deberían llegar a nuestra Isla de la mano de El Almacén del Vino de B. Fernández.

Casar es la zona en que están viñas y bodega y Ramón es el padre de la familia, quien emigró a Venezuela en los años 1950, regresó a Galicia para casarse y tornó nuevamente a territorio venezolano posteriormente para manejar sus empresas de elaboración de pan, que hoy siguen en pie, lo que es una verdadera proeza considerando la terrible situación que vive ese país latinoamericano. Entre viajes compró viña hasta que hace un par de años edificó una bodega, minimalista pero muy funcional, y con unas vistas maravillosas, donde hace dos cosechas se elaboran las dos etiquetas de la bodega, el primero un blanco 100% treixadura y otro blanco a la usanza del Ribeiro, con una mezcla de variedades de uva.

Pablo Estévez, el enólogo de la bodega, y Javier González, su director-propietario, me recibieron para mostrarme las facilidades de elaboración y darme a degustar los vinos terminados de la cosecha 2013 y los de la 2014 que aún están en depósito y no se han embotellado.

De los vinos puedo resaltar su honestidad, y con esto me refiero a que son vinos muy bien construidos en viña y bodega, muy redondos, directos, sabrosos, pero sin excesivas complejidades que amedrenten a quien les bebe. Son vinos fáciles de beber, con buen volumen en boca, mucha frescura, como mandan los buenos vinos del noroeste Atlántico español, y con una excelente aptitud gastronómica, con un amplio abanico de posibilidades para los platillos preferidos en nuestra dieta boricua y también esos sabores del mundo que tienen cada vez más adeptos. Le van tan bien a un arroz con habichuelas y un lechoncito que a un ceviche o a un sushi.

Los de Ramón de Casar tienen, además, un atractivo muy importante en estos tiempos: su imagen, muy visual, e inspirada en esos viajes de la emigración gallega con los que se identifica la familia fundadora, para la cual han empleado fotos antiguas presentadas de modo atractivo, moderno, singular y con muy buen gusto, que hacen a los vinos, inconfundibles. Ojo, que no es sólo pintura y capota como tanta botella que hay por ahí. Dentro de su magnífico empaque para la botella hay vinos muy buenos que recomendamos sin contemplación a todos los lectores.

Otra de las bodegas que entiendo llegan pronto a Puerto Rico es Casal de Armán, una que ya conocía y en la que había estado varias veces, pero cuyos vinos han hecho notables avances en los últimos tiempos. Si Ramón do Casar está en la zona del Miño, Casal de Armán está en la del Avia, otro de los tres ríos importantes del Ribeiro. Por eso sus vinos tienen un perfil diverso a los de Ramón do Casar, mostrando una estructura con un poco menos de volumen en boca y manifestando tonos más minerales, florales y salinos.

Casal de Armán elabora un vino introductorio blanco que es Eira dos Mouros, el Casal de Armán y luego otros dos vinos de parcela, el Finca Os Loureiros y el Finca Mi Senhora, mucho más afilados, elegantes y complejos. Esto es en blanco, porque tienen dos tintos, el Eira dos Mouros y el Casal de Armán tinto, vinos con ese fondo de frescura, mucha fruta y cuerpo más ligero, en la línea de sus blancos. Todos los vinos, tintos y blancos, son muy aptos para nuestra gastronomía, que no en balde la bodega tiene un hotel rural con una espléndida vista de la Rectoral de Santo Andrés, y un restaurante donde se come estupendamente bien. Los vinos de Casal de Armán vendrán a Puerto Rico, si no hay cambios, de la mano de Toma PR!

Con ellos se espera también llegarán los de Finca Viñoa, también en la zona del Avia y otro de los proyectos más jóvenes del Ribeiro. Las viñas de este proyecto, que se estrenó con la cosecha 2011, se encuentran a notable altitud, con suelos de esquistos y pizarras y unas vistas impresionantes que ponen en contexto las copas de este blanco de treixadura, albariño, godello y loureiro, que probamos admirando el silencio y el paisaje cuando ya había logrado salir el sol en nuestra jornada de visitas.

Además de estos tres proyectos, con los amigos del Ribeiro visitamos Bodegas Campante, también en la zona del Miño y la de Luis Anxo Rodríguez, en la zona del Río Arnoia, el tercero de los ríos importantes en el Ribeiro.

Campante, que hace años tuvo presencia en Puerto Rico, es un proyecto que produce mayores volúmenes, pero con consistencia y calidad. Lo interesante de la visita fue probar su 3Uras, un blanco que no les conocía, y otras etiquetas, como A Telleira, un godello monovarietal por estrenarse que está muy rico y es amable en boca, y tiene un bouquet de tonos anisados, eucalipto, hinojo y flores blancas. Estas etiquetas son fruto de la fuerte apuesta de la bodega por incrementar aún más la calidad de sus vinos, para lo cual ejecutan un plan estratégico a cinco años, con especial atención al trabajo en viña y bodega. La bodega también elabora un rico tostado de treixadura (un vino dulce del que hablamos ya en Divinísimo), y está experimentando con la elaboración de un tostado de un tostado de loureiro, que aún no sabe se comercializará.

Los vinos de Campante-Ribeiro aún no tienen planes en Puerto Rico, aunque el grupo sí ha re-introducido al mercado boricua su Morgadío (DO Rías Baixas), con lo que no es de descartar que también tengamos pronto los blancos del Ribeiro de Reboreda.

Para culminar la jornada, a fin de tarde visitamos la bodega de Luis Anxo Rodríguez, donde se elaboran probablemente algunos de los vinos más sobresalientes de la DO Ribeiro y también de Galicia, los A Torna dos Pasás y Viña de Martín.

Ésta es una bodega pequeña y familiar —de colleiteiro—  que Luis Anxo, pasado presidente del CRDO Ribeiro, maneja con una visión tan artesanal como de sentido común. Los vinos de esta bodega son vinos con “raza”, sentido de origen, de su terruño y sus cepas, predominantemente treixadura en blancos y brancellao, en tintos. Yo soy ultra fan de esta última cepa, que da muchos tonos balsámicos y deja mucha untuosidad en boca. En la bodega se ensambla con otras cepas autóctonas tintas y más minoritarias. Tanto tintos como blancos destacan por su armonía, complejidad y, sobre todo, cautivadora gran elegancia.

Catando con Luis Anxo les comprobé otra valiosa cualidad, el buen potencial de longevidad de sus tintos, pues catamos algunos vinos con 15 años que estaban espléndidos, tan redondos y refinados como cualquier gran vino viejo de Rioja o Burdeos, y los blancos, tan distinguidos como algunos de Borgoña, lo que demuestra cuánto pueden enaltecerse la treixadura y la brancellao en el Ribeiro. Los vinos de esta bodega ya están en Puerto Rico y se consiguen en Bodegas Compostela, aunque yo personalmente lamento el muy elevado precio al que se consiguen en nuestro mercado en comparación con su precio de venta en Galicia.

Aunque no la visité en esa jornada enológica, otra bodega del Ribeiro en la que estuve fue Coto de Gomariz, otra de las grandes del Ribeiro  —que no en balde estuvo recientemente postulada a mejor bodega de Galicia—  y de cuyos vinos afortunadamente podemos disfrutar en Puerto Rico hace aproximadamente un año a través de Cien Vinos, como informamos en un pasado post de Divinísimo.

Además de estas visitas, estuve en la sede del CRDO Ribeiro en Ribadavia, donde su Director Técnico, Pablo Vidal, me consintió, permitiéndome catar algunas de las muestras de vino que las bodegas habían enviado para calificar, a fin de obtener la contraetiqueta Ribeiro.

Estas visitas han servido un poco de preámbulo a los “arrivals” de este mes cuando, como tercera etapa de su plan de trabajo, la Denominación de Origen y las bodegas Ramón do Casar, Finca Viñoa, Casal de Armán, Viña Costeira y Alanís-Bodegas Gallegas, regresarán a la Isla del 25 al 29 de mayo para participar en una serie de actividades dirigidas tanto a consumidores como al trade, además de intentar concretar acuerdos de distribución en nuestro mercado en los casos de las bodegas que aún no los hayan cerrado.

Además de varias catas que contempan hacer algunos importadores, los vinos de estas bodegas tendrán presencia en el “Junte de la Buena Música”, un evento artístico a beneficio de pacientes del Hospital Auxlio Mutuo con necesidades especiales, que se realizará el jueves 28 de mayo en el Teatro Ambassador de Santurce, y en el que los vinos del Ribeiro se “maridarán” con los sones de Andy Montañez y las canciones de Chucho Avellanet, Dagmar y Melina León, artistas que participarán en el evento.

El viernes 29 de mayo, el CRDO Ribeiro y las bodegas que viajarán a Puerto Rico auspiciarán un evento didáctico-lúdico en Café La Plage en The Beach House, Isla Verde, en el que se realizarán breves catas, maridajes y habrá música para disfrutar de los vinos de la denominación, en buena compañía.

Así que si usted no ha probado aún los vinos del Ribeiro, o los ha probado y quiere repetir, tome nota y apunte en su agenda para que aproveche estos eventos dirigidos especialmente para usted, consumidor.

¡A brindar!

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.