Me sabe a pitorro Por Paul E. González Mangual el

En Francia, brindan con champagne; en Finlandia, con vodka; en Escocia, con whisky y en la isla caribeña de Puerto Rico, brindamos con pitorro. La gran diferencia entre todos esos espíritus destilados y el nuestro, es que el ron caña -como también se le conoce- se ha elaborado por muchos años clandestinamente.

Su proceso es muy similar al de los rones comerciales que comúnmente degustamos. Se utiliza una mezcla de caña, alcohol etílico y agua, la cual se destila -proceso mediante el que se calienta el alcohol para separarlo del agua y luego el vapor se enfría para lograr un estado líquido concentrado- hasta conseguir la base que se combina con frutas y endulzantes para luego fermentar o curar (como le dicen en el campo).

Aunque su proceso es muy común en el mundo de los destilados, el detalle que lo hace ilegal es el simple hecho que no paga los impuestos estatales y federales que deberían. Para estar fuera del ojo público y de la ley, sus productores los tienden a producir monte adentro y hasta los almacenan debajo de la tierra.

La nueva etapa

Para finales de la década pasada, este producto tomó un giro interesante cuando emergieron dos nuevas destilerías -una ubicada en el pueblo de Mayagüez y otra en Jayuya- y elaboraron sus recetas, montaron maquinarias de primera clase, pasaron por todo el proceso de permisos y le dieron vida a las primeras marcas legales de este tradicional destilado puertorriqueño, llamadas Pitorro y Pito Rico. Ambas tienen sus estilos y sabores peculiares pero preservan la esencia y la tradición de generaciones pasadas.

Existen un sinfín de combinaciones con frutas, nueces y endulzantes utilizados en el proceso de fermentación, donde se destacan la miel, coco, almendras, café, piña, china, uva, parcha y tamarindo. El ‘moonshine’ criollo (como se le dice en Estados Unidos), puede llegar a tener una concentración de alcohol de entre 0 y 40 grados. Los clandestinos pueden rondar los 70 grados, lo que hace de este ron uno de los más embriagantes en el mercado.

Este ron aromático -sin duda alguna- es tan puertorriqueño como la bomba y plena, el mofongo y el coquí. Es una tradición que ha transcendido varias generaciones y se revive año tras años en las fiestas familiares, en los compartir entre amigos y, muy especialmente, en el época navideña.

Así que, salud por ser de aquí como el… pitorro.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo enFacebook o en Twitter @paulegonzalez.