Me sabe a pan soba’o Por Paul E. González Mangual el

Diariamente, cientos de miles de puertorriqueños se levantan tempranito en la mañana, van a la panadería de la comunidad y compran dos productos esenciales para comenzar el día con el pie derecho: el periódico y el pan soba’o. Luego regresan a sus casas a disfrutar de una buena lectura acompañada de una taza de café y un pedazo de ese pan dulce, suave y calientito.

Esta tradición es encarnada desde 1978, cuando dos hermanos -Manuel y Guillermo Cidre- establecieron en el pueblo de Arecibo su primera tienda especializada en pan, repostería y sándwiches. Al comienzo de la década de los 80, abrieron su segunda tienda en el área metropolitana y dieron comienzo a una rápida expansión con la que llegaron a tener 16 tiendas-franquicias alrededor de toda la isla.

Dulces, suaves y sobaos

El inconfundible aroma de su mezcla de harina, levadura, manteca y azúcar ha alimentado por años el alma y el corazón de todos los que tienen la dicha de probar un bocado. Pero para Los Cidrines, su éxito no solo estriba en este producto -que en su forma más pura tiene sobre 30,000 años de historia- si no que reside en la constante búsqueda de oportunidades e innovación.

Existen muchos tipo de formas de hornear pan, pero para esta empresa familiar, su distintiva receta y forma de elaborar el típico pan soba’o la ha convertido en la favorita de los puertorriqueños, dentro y fuera de la isla. Además de su pan, también son famosos por sus exquisitamente deliciosos quesitos, que están llenos de sabor y sazón caribeño.

Levadura empresarial en acción

Como parte de su estrategia para llevar sus productos a la mesa de todos los puertorriqueños en la isla, a principios de la década de los 90 comenzaron a distribuir sus dos productos insignias en puntos de venta no tradicionales como los garajes de gasolina, almacenes de descuento, farmacias y tiendas por departamentos. Su rápido crecimiento dio paso a establecer una operación de manufactura centralizada y ubicada en la zona industrial Zeno Gandía en el pueblo del Capitán Correa. En sus comienzos contaban con 4,000 pies cuadrados, pero para finales de la década ya sobrepasaba los 20,000 pies cuadrados con el equipo más avanzado en su industria.

Para esta empresa puertorriqueña, el siglo XXI trajo consigo un sinnúmero de innovaciones y un cambio radical en su modelo de negocios, mediante el cual se convirtió en la primera empresa -fuera del territorio norteamericano- en poseer un sistema de congelación inmediata (“blast freezer”), lo que les permitió posicionarse a la vanguardia internacional como una de las compañías más sobresalientes en la fabricación de productos de hojaldre y masas dulces.

A compartir en familia

Hoy día, Pastelería Los Cidrines, administrada en conjunto por la primera y segunda generación de la familia, cuenta con más de 1,500 puntos de venta en la isla y exporta productos a toda la costa este de Estados Unidos, Texas, Islas Vírgenes Británicas y Norteamericanas y muy pronto contarán con presencia en Latinoamérica.

A sus 37 años de historia, Pastelería Los Cidrines se ha cimentado como la marca líder de pan y hojaldres, dejando a su paso una huella inquebrantable en la cultura culinaria de todos los puertorriqueños alrededor del mundo. Sin duda, nuestra cocina criolla nunca está completa si no hay un pancito soba’o de Los Cidrines.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo enFacebook o en Twitter @paulegonzalez.