Cata de Copas Por Rosa María González Lamas el

Aunque la copa ha existido por centurias, evolucionando en su estética, es tan sólo en la segunda mitad del siglo XX y de la mano de Riedel, que comienza a dejarse de ver su diseño como algo primordialmente decorativo. Riedel descubrió que el tamaño y la forma de la copa influyen en la percepción de aromas y sabores de su contenido, transformando así el concepto de cristalería puramente decorativa a funcional. Así comienzan a fabricarse copas diseñadas específicamente para destacar estilos, uvas, zonas productoras y características del vino, aunque manteniendo una armonía estética.

Parte integral del ejercicio de cata, las copas pueden tener un propósito profesional, valorar parámetros técnicos, o uno puramente hedonístico, guiarse por el disfrute y el placer que proporciona el vino. Esto influye en los estilos de copa y también en sus costos, que pueden ser desde razonables a elevados. No obstante, el principal objetivo de su diseño es crear un equilibrio entre la personalidad del vino, su olor, su sabor, su aspecto, y la estética del utensilio.

Aspectos como el grosor del cristal, el tamaño de la copa, la anchura de su boca, la altura de su tallo, o la posición en que obligue al catador a colocar su cabeza para ingerir el vino son relevantes en el diseño de copas, ya que inciden en asuntos que afectan la apreciación del vino, como su oxigenación, la evaporación del alcohol, la temperatura del vino en copa, el realce de calidad, intensidad y balance de los aromas, y la conducción del líquido hacia las zonas gustativas en la lengua donde mejor se equilibren los sabores. Esto último, porque en la anatomía de la lengua hay un punto específico donde cada tipo de sabor se percibe con mayor sensibilidad: dulce (punta), ácido, salado, amargo (base de la lengua, parte más ancha y posterior).

Tradicionalmente, las catas con las que estamos familiarizados son las que valoran diferentes vinos y los comparan entre sí. A diferencia de este tipo de cata de vinos, que usualmente usa copas similares, la cata de copas permite valorar el comportamiento de un mismo vino en circunstancias diferentes, expresadas a través de diferentes tipos de copa. El objetivo de este ejercicio es identificar la copa que mejor expresa las cualidades de un vino concreto y más intensifica el placer que éste produce en el catador. Sirve también para, a nivel introductorio, marcar mejor las diferencias entre vinos que las propias variedades de uva, al permitir constatar de forma más evidente un arcoiris de matices en nariz y en boca, que va a resultar muy útil como fundamento al siguiente paso de apreciar vinos más complejos.

Les invito a probar el mismo vino en diferentes copas y lanzarse a una nueva y divertida experiencia sensorial.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor enwww.viajesyvinos.com, www.foodsfromspain.com y Magacín.