Me sabe a agua de Jamaica Por Paul E. González Mangual el

Imagina que es pleno verano en nuestra isla caribeña, el sol nos arropa por todos lados y nuestros cuerpos solo piden un trago frío, dulce y que nos refresque el alma. En días así, muchos optan por sodas o jugos artificiales que son fáciles de adquirir. Pero ,otros preferimos bebidas naturales, de esas que nacen en la tierra y hacen que nuestros corazones brinquen de la alegría. Si el cuerpo pide algo con esas características, la respuesta es simple: el té.

Tradicionalmente, el té en nuestro país se consume en su forma caliente -y en la mayoría de los casos- como una alternativa medicinal para una centena de condiciones a las que padecemos. Sin embargo, una hoja de la Flor de Jamaica puede ser ese toque fresco y dulce en un día amargo. Esta planta -originaria del sureste de Asia- se ha vuelto muy popular debido a sus diversos usos medicinales y culinarios, pero muy difícil de hallar en nuestro Borinquén.

Para una familia del pueblo de Guaynabo, era inconcebible que esta planta tan beneficiosa y deliciosa no se consiguiera en nuestra islita, y liderados por la curiosidad de la joven Yasiris Álvarez, comenzaron a instigar y averiguar como podían importarla, extraer de sus hojas los nutritivos sabores y convertirla en parte de nuestra cultura gastronómica, como suele suceder con nuestros hermanos mexicanos.

Es por esta magnífica combinación de emprendimiento y curiosidad que en 2013, nace en nuestro patio la empresa Take a Sip, con una misión novel de que sus compatriotas pudieran preparar el Agua de Jamaica en sus casas, pero al poco tiempo, la aceptación que tuvo la hoja fue tanta que decidieron lanzarse a elaborar su propia receta, embotellarla y vender al detal el primer té listo para beber.

Dicen que puede ser por su color rojizo, su aroma intoxicante o su sabor agridulce que estimula los sentidos, pero todo el que prueba esta bebida libre de cafeína, queda instantáneamente enamorado de ella. Y por si eso fuera poco, entre las propiedades que se le atribuyen se encuentran las siguientes: ayudar al proceso digestivo y renal, a bajar de peso, controlar los niveles de colesterol y como antioxidante. Además de todas estas propiedades medicinales, sus cálices, son utilizadas para la elaboración de gelatinas, helados, jaleas, productos cosméticos, para condimentar las comidas y hasta para mezclar con bebidas alcohólicas.

Al día de hoy, Take a Sip y su té de Flor de Jamaica -el primero de muchas variedades por venir- cuenta con sobre 75 puntos de ventas en toda la isla entre ellos ‘health foods’, ‘coffee shops’ y tiendas especializadas en productos naturales y gourmet. Sin duda, este es solo el comienzo de una travesía empresarial que esta familia puertorriqueña comenzó hace dos años, con el sueño de ver a su tierra natal brillar en la competitiva industria de bebidas a nivel mundial.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo enFacebook o en Twitter @paulegonzalez.