Más burbujas de Rías Baixas Por Rosa María González Lamas el

De ocho hace un año, hoy son doce las etiquetas de espumoso de albariño amparadas por el CRDO Rías Baixas. Es, sin duda, indicio de la deliciosa efervescencia que sopla desde ese recodo de tierra gallega, del potencial de molduras de la cepa albariño y de la vocación de los elaboradores por añadirle valor mostrando que aún tiene mucho por dar.

La categoría de los Rías Baixas Espumosos se aprobó a fines de 2012, y aunque no fueron los suyos los primeros vinos espumosos que se elaboran en Galicia, sí han sido los primeros vinos de este tipo que se embotellaron en la región al amparo de una denominación de origen, con garantía de calidad y procedencia.

Los espumosos de Rías Baixas se elaboran predominantemente a partir de la albariño, elaborando el vino base a usanza de los cautivadores blancos de la denominación. Éstos luego se someten a una segunda fermentación en botella, de manera idéntica a la que se elabora el champán. Estas burbujas atlánticas pretenden ser frescas y representativas de las cualidades a las que esa variedad tiene acostumbrados a los consumidores en sus vinos tranquilos.

El que hoy haya más etiquetas espumosas prueba el interés de algunos elaboradores por enriquecer la categoría, y también en una consolidación que se refleja en la consistencia de producción que muestran algunas etiquetas existentes, en el avance importante en la calidad de otras, y en el buen pie con que han hecho su incursión en el mercado algunas de las etiquetas más nuevas.

Recientemente estuve catando nuevamente espumosos de albariño en el CRDO Rías Baixas. A lo largo del pasado año se estrenaron en el mercado etiquetas como Valtea, un brut nature de Bodegas Vilarvin; Danza, un espumoso brut de Adegas Galegas; Alba Martín, un espumoso extra seco de Bodegas Martín Códax; una nueva etiqueta de Feitizo con mayor tiempo de crianza; y Eidosela tinto brut, un espumoso tinto elaborado por la bodega homónima. Una evolución acelerada para una categoría joven y aún de limitada producción, que tiene aún mucho por mejorar y evolucionar, pero que en su breve vida ha ido haciendo importantes avances.

La producción de espumosos amparados por el CRDO casi alcanza los 75 mil litros, siendo las categorías Brut y Brut Nature las de mayor volumen, acaparando el 70.6% de toda la producción espumosa.

Cabe destacar que a pesar de la aún limitada producción, a través de la categoría se destaca una abarcadora expresión de niveles de dulzor, lo que refuerza la aptitud gastronómica de los albariños espumosos para complementar con amplio abanico de propuestas de sabor.

En esta nueva hornada de cata espumosa aparece por primera vez un espumoso tinto y también un espumoso de añada, un concepto que hace un año se planteaba como una posibilidad que no se descartaba, pero que quizás no se anticipaba se pudiera incorporar con tanta celeridad.

En resumen, una evolución favorable en cantidad y calidad, y un escalón en los progresos de esta categoría que representa un valor añadido para los vinos de la DO Rías Baixas.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.