Austria estrena pirámide de calidad espumosa Por Rosa María González Lamas el

Algo análoga a la pirámide de calidad que propugna Raventós i Blanc para los espumosos catalanes, Austria ha definido este mismo formato también con tres niveles de calidad fundamentados en el origen de las vides y la crianza del vino sobre sus lías.

La pirámide de calidad espumosa austríaca se inspira en los altos estándares sostenidos por algunas zonas productoras señeras como Champagne y Franciacorta, superándolos en algunos casos, con el objetivo de aproximar al consumidor al origen, diversidad y excelente calidad del vino espumoso austríaco, despertando el mismo orgullo generado por los vinos tranquilos que produce el país centroeuropeo.

El primer nivel, el más básico, hace más estrictos los requisitos mínimos para la elaboración de espumosos, garantizando el origen de las uvas y los vinos base, así como un período de maduración mínimo de nueve meses sobre lías.

Los espumosos que aspiren a formar parte del segundo nivel, deberán de elaborarse mediante segunda fermentación en botella, cifrando el origen de sus uvas y vinos base a un estado federal, es decir, un área de producción más genérica, y sometiéndolos a una crianza en lías de al menos 18 meses.

En la cima de la pirámide se ubicarán los espumosos cuyas uvas procedan de áreas específicas de viña, vino de villa, con lo que se permite escribir su origen en la etiqueta. Completada la segunda fermentación en botella, los espumosos de esta categoría deben de pasar al menos 30 meses envejeciendo con sus lías, antes de salir al mercado.

Además de los anteriores, los niveles hacen hincapié en un sinnúmero de otras exigencias acerca del trabajo en el viñedo y la vendimia de las uvas que se incorporarán a la ley del vino a partir de 2015.

***La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente, así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.