Me sabe a café de Yauco Por Paul E. González Mangual el

Para el año 1736, fue traído a Puerto Rico el primer árbol de café, y para finales de ese mismo siglo, ya era uno de los principales productos de la economía de nuestra isla. A finales de 1800 y comienzos del siglo XX se exportaban millones de libras de este grano aromático de la zona montañosa del país, principalmente de los pueblos de Ciales, Adjuntas, Maricao y Yauco. Nuestro café fue tan codiciado que se convirtió en la bebida predilecta de presidentes, reyes, intelectuales y hasta del Papa.

Interesantemente, el pueblo de Yauco -con el impulso de los corsos que lo habitaban- sentó las bases de la aristocracia del café local y al día de hoy, ostenta el título del pueblo del café. Esa tradición fue y es practicada por la Familia Ruiz Vargas, quienes para principios del siglo XX comenzaron con el cultivo del café, y otros frutos, en su hacienda ubicada en el Barrio Rubia de Yauco.

La visión de Don Eugenio Ruiz convirtió esta humilde hacienda en una majestuosa productora de un café que muy orgullosamente representa la auténtica cultura puertorriqueña. Don Eugenio y su familia cultivaban, recogían y procesaban en su propio beneficiado todos los frutos y los vendían a los grandes torrefactores de su tiempo para ser tostado, empacado y exportado a todos los rincones del mundo.

La esposa e hijos de Don Eugenio continuaron con la herencia del recogido artesanal de su café tipo arábico por las próximas décadas pero no fue hasta el año 2010 que la nueva generación Ruiz tomó el batón de la hacienda y comercializó un café especial bajo la marca Café Don Ruiz; en memoria de su padre y fundador, Don Eugenio Ruiz.

Café Don Ruiz es cosechado a más de 3,000 pies de altura, seleccionado a mano y procesado bajo los altos estándares de calidad que han estado en la familia por décadas. Su sabor denota dedicación, su cuerpo es balanceado y su inigualable aroma resalta destellos de almendras, cidra, cacao y manzanas verdes; combinación que nos transporta a la tierra e historia de todos las manos que hicieron posible este elixir de los dioses.

Hoy día, continúan con la herencia de cultivar, beneficiar y tostar café, y cuentan con su propia barra de café en el Cuartel de Ballajá en la ciudad amurallada de Viejo San Juan. Allí se puede disfrutar de una rica taza de café colado proveniente de su hacienda en Yauco. En cada sorbo se puede revivir la visión Don Eugenio y de todos aquellos momentos históricos cuando los presidentes, reyes y devotos del Vaticano discutían los temas de actualidad con una tacita de nuestro café puertorriqueño en la mano.

***Nota: El autor es un joven aguadillano de 28 años, adicto al café y socio de PR Gourmet Products (distribuidores de productos gourmet hechos en Puerto Rico). Consíguelo en Facebook o en Twitter @paulegonzalez.