Los vinos de Asturias Por Rosa María González Lamas el

Aunque sin duda es más conocida por sus manzanas y su producción de sidra, Asturias, como otras regiones de España, también produce vino.

De hecho, en Asturias se produce vino se dice que desde la época romana aunque despunta en tiempos medievales cuando las órdenes religiosas repartidas por la región introdujeron la vid. Su expansión se produce con la fundación, en el siglo XI, del Monasterio de San Juan Bautista de Corias por monjes benedictinos. A partir del siglo XII las necesidades litúrgicas de los monjes impulsan definitivamente el cultivo de viñedos para elaborar en la propia bodega del Monasterio.

La producción de vino nunca cesó y las tareas vitiviniculturales alimentaron a parte de la población hasta el siglo XIX. Para fines de ese siglo, los vinos asturianos triunfaban en certámenes nacionales e internacionales y la producción se extendía por casi dos mil hectáreas de viñedo.

No obstante, el vino pasó a un segundo plano y el cultivo de la vid comienza a decaer con la llegada de la filoxera en el siglo XIX, el desarrollo de la minería como motor económico regional, y el despoblamiento rural asturiano. Ha sido en la última década y media que Asturias revierte ese declive, relanzando su producción vitivinícola con resultados que no dejan de sorprender. No sólo hay vino. Hay vinos francamente buenos. Aunque aún no abundan, se producen al amparo de una indicación geográfica protegida, la de Vino de la Tierra de Cangas.

Ubicada en el suroeste asturiano, Cangas aparenta tener una trayectoria histórica como zona de influencia en la producción de vino, aunque éste también se produzca en otros zonas asturianas. La región se distingue por un microclima especial, con menos lluvia y más horas de sol que el resto de Asturias, lo que favorece el desarrollo del viñedo, generalmente ubicado en un paisaje abrupto y salvaje, con empinadas laderas, como muchos de su vecino Bierzo, y orientaciones hacia el sur. De ahí que muchas plantaciones se hagan en bancales. Muchas viñas están formadas por pequeñas parcelas, con suelos de pizarra y cepas viejas de más de 80 años.

La elaboración del vino sigue realizándose de manera tradicional, pero aplicando procesos tecnológicos y enológicos modernos, utilizando uvas autóctonas, como la tinta carrasquín, la verdejo y la albarín blanca y negra. Algunas uvas, como la mencía, tinta predominante, llegaron a la zona luego de la plaga filoxérica. De hecho, como consecuencia de este período arribaron a Asturias técnicos franceses con el objetivo de ayudar a los viticultores asturianos a recuperar las vides, y con ellos algunas variedades francesas y foráneas, como la cabernet sauvignon, que hoy es posible hallar de manera aislada en las viñas asturianas.

Además de éstas se recomiendan la alicante bouschet (garnacha tintorera) y la verdejo negra, y se autorizan la merlot, la pinot noir o la syrah, entre las tintas, y la godello, la gewurtztraminer y la moscatel de grano menudo, entre blancas.

El momento trascendente para el vino asturiano fue el reconocimiento, en 2001, de la denominación “Vino de la Tierra de Cangas”. Desde entonces la producción ha crecido, especialmente en blancos. Hoy, en las nuevas plantaciones se acondiciona el terreno para que pueda trabajarse con maquinaria, además de un esfuerzo por recuperar variedades de uva autóctonas.

En Cangas se elaboran tanto tintos como blancos, generalmente vinos jóvenes de baja graduación y cierta acidez. Sobresalen los producidos a partir de uvas albarín negrín y albarín blanco, que aparenta ser, esta última, la más prometedora para los bodegueros. Son pocas las bodegas adscritas a la indicación geográfica de calidad, que pronto se espera advenga al rango de denominación de origen.

En Puerto Rico podemos conseguir un tinto de Monasterio de Corias que a mí me gusta mucho. Es un vino afrutado y como buen vino de perfil atlántico, muy fresco, y con un leve pase por madera. Lo mejor, su precio ronda los $ 20. Está disponible en La Bodega de Méndez.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.