Enófilos Por Rosa María González Lamas el

Aunque muchos nuevos consumidores lo desconozcan, porque no lo vivieron, hay una era del vino pre-Facebook. Yo que tengo algunos añitos en el mundo del vino puedo contar el tránsito enófilo de la generación francesa, a la generación tempranillo, a la malbec, la Millenial y a la actual, de Facebook.

Los nuevos “grupos” de vino en Facebook son bastante distintos a otros de la “vieja era”, algunos de los cuales siguen muy vigentes, como es el caso de la Sociedad de Enófilos de Puerto Rico.

Los “Enófilos” se fundaron hace ya muchos años con un objetivo de promover el conocimiento y aprecio de vinos del mundo entre sus socios y el público en general, descubriendo nuevas etiquetas a través de catas educativas, cenas, actividades y su tradicional reunión navideña, uno de los happenings de la agenda vinícola portorricensis.

Contrario a otros grupos especializados en vino de regiones vitivinícolas como Borgoña, Burdeos o España, la curiosidad de los Enófilos abarca vinos de las principales regiones del mundo y lo hace de forma bastante democrática, es decir, que aquí se intentan beber buenos vinos, pero no necesariamente ostentosos ni crueles al bolsillo, tan lastimado en estos tiempos.

Además de fortalecer la amistad entre amigos, compartiendo en armonía y disfrutando del vino, uno de los muy positivos objetivos de la actual presidenta de la organización, mi buena amiga Crucita Suárez, es propiciar la union de los jóvenes con sus familias en cenas, compartiendo con su vino favorito.

A lo largo de muchos años he asistido a diversas actividades del grupo donde tengo muchos amigos de hace tiempo, con quienes comparto muchas vivencias, además de la vínica. Por eso me disfruté de rabo a cabo la invitación que su presidenta me hizo para que acompañara al grupo en una de las cenas que organizaron con el fin de dotar a la cava colectiva del grupo de nuevas botellas. Porque uno de los orgullos es esta agrupación es, precisamente, su cava, de la que luego van surtiéndose para organizar catas y eventos.

La dinámica de esta cena fue la de una fiesta del sorullo a medias. Porque si bien el menú está pre-establecido, cada invitado es responsable de aportar a la cena colectiva con una o más botellas que fueron recorriendo las copas de cada mesa, dando opotunidad de probar una amplia variedad de estilos, regiones, uvas y añadas, pero, sobre todo, de intercambiar opiniones sobre los vinos.

Así que unos 24 afortunados nos sentamos a la mesa a disfrutar de otra suerte de arte del copeo para disfrutar de las creaciones culinarias de Crucita y, en el caso de mi mesa, de unas  ocho a nueve botellas, tintas, además de algunos sorbos de algunas botellas blancas que obsequiaran algunas de las bodegas que días antes habían participado en el Showroom de la DO Ribeiro en San Juan, para beneficio y disfrute de los Enófilos que no pudieron acudir a esas jornadas de cata de las que ya dimos cuenta en Divinísimo.

Los vinos de España predominaron en mi mesa, lo cual permitió auscultar a mi querida uva tempranillo en solitario y en compañía con otras variedades, en vinos de Rioja y del Duero castellano. También tuvimos un pinot noir francés de Louis Jadot y, curiosamente, ningún argentino.

De la mesa vecina nos enviaron un vino que no conocía y me gustó mucho, el Paloma, un Merlot con algo de Cabernet Sauvignon elaborado en Napa Valley.

Mi favorito, sin duda, un vino hecho por un amigo para otro amigo, el Ramiro’s 2001, que a 13 años de su cosecha era ejemplar del potencial de larga guarda de este gran tinto que lleva tempranillos de Toro y la Ribera del Duero, y que en añadas más recientes ha cambiado su etiqueta.

Otros dos vinos que me gustaron mucho fueron un Torresilo 2009, de Ribera del Duero, estructurado, redondo y elegante, y un Ontañón Reserva 2004, que me impresionó por su intenso y diáfano aroma a regaliz.

Todo esto lo fuimos degustando a través de un menú que se estrenó con bacalaítos y unas galletitas coronadas con queso crema y camarón, y prosiguió con una rica cremita de calabaza, un filete de bacalao sobre un sustancioso guiso de lentejas, unas chuletas de cordero al estilo de la chef sobre vegetales salteados y un bizcocho de chocolate, que dio también paso a la prueba colectiva de un Tostado da Costeira, un vino dulce natural elaborado en el Ribeiro a partir de la pasificación de la uva treixadura y que es una ancestral elaboración retomada recientemente. La velada concluyó con un Ron Barceló añejo, macerado por 24 meses más con un sinnúmero de cositas dulces, como dátiles, pasta de guayaba, ciruelas, pasas y otras especias y sazones.

Hacerse socio de Enófilos no es cuestión de que usted dé like, como en Facebook, sino de que le dén like a usted.

Para afiliarse, los interesados deben:

  1. Haber tomado por lo menos un curso de apreciación de vinos, o ser reconocido por un miembro de la Junta como conocedor del vino;
  2. Demostrar conocimientos básicos de vino durante las actividades y tener un interés genuino en éste;
  3. Demostrar su afinidad con los propósitos de la Sociedad;.
  4. Asistir como mínimo a dos actividades auspiciadas por la Sociedad incluyendo, al menos, una cata.

Una vez entrega la solicitud de afiliación, el comité de membresía presentará las solicitudes a la Junta Directiva para su evaluación preliminar y una vez la Junta evalúe al candidato, se notificará a la matrícula la presentación de su candidatura a socio. Los miembros de la Sociedad tendrán, entonces, un máximo de 15 días para presentar y explicar cualquier objeción a dicha admisión. De no haberlas, el candidato se aceptará como socio, debiendo pagar su cuota de iniciación y un año de cuota antes de ser investido como nuevo miembro de la Sociedad.

Espero que alguno de los lectores de Divinísimo incluya entre sus resoluciones de 2015 convertirse en miembro de la Sociedad de Enófilos de Puerto Rico.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.