Torremilanos Por Rosa María González Lamas el

Ha estado por Puerto Rico Vicente Peñalba, heredero de una de las bodegas de mayor tradición en Ribera del Duero distribuida por La Bodega de Méndez: Torremilanos.

Fundada en 1903, una fecha bastante anterior a las de otras bodegas que se precian de pioneras en la Ribera del Duero, a Torremilanos le dio vida la convicción de su propietario original, Calixto Seijos, de que la finca con ese nombre reunía unas condiciones especiales para producir una uva única para elaborar vinos.

Fue en la década del 1970s que la familia de Vicente, los Peñalba López, una familia con tradición elaboradora, adquirirían finca y bodega para estrenarle una nueva etapa en el mundo del vino. Con ellos llegaron nuevos planes de atravesar los mares, y así, a mediados de los ochenta las botellas empezaron a viajar a las Américas.

Torremilanos cuenta con 16 etiquetas que ofrecen un panorama de uvas, tintes y tiempo que anclan a la bodega con firmeza en una panorámica de las diversas etapas de la denominación, posicionando a sus vinos entre los que responden a los criterios de tiempos más clásicos, los que buscan responder a perfiles más actuales y los que ya rozan la capacidad de innovar hacia el futuro.

Para ello se precian de su pilar de viñas que es su bien más preciado, unas 200 hectáreas cuya mayoría ubica en su Finca Torremilanos, y un restante viñedo que se halla hacia Burgos y en la colindancia entre esta provincia y la de Segovia, a un promedio de 800-900 metros de altitud. Suelos con reminiscencias de un pasado aluvial y muchos cantos rodados que junto con el microclima confieren cualidades excepcionales para que de ellos nazcan muy buenas uvas.

Desde 2003 el cuidado de viña empezó a hacerse de forma orgánica, y un año después comenzaron a hacerse algunos preparados biodinámicos, lo que ha redundado en mucha mejor calidad de vid. Sus cepas van desde cepas jóvenes hasta otras de hasta 130 años y un universo de variedades adicionales a la tempranillo, como la malbec, la merlot, la cabernet sauvignon o incluso la pinot noir, de la que elaboran un vino, aunque sin estar amparado en la denominación.

Aunque la bodega incluso produce un cava espumoso, son los tintos el eje de esta bodega  donde la prisa en el vino no es buena consejera y en la que las decisiones se comparten entre la madre de Vicente, su hermano Ricardo, enólogo, y su primo, encargado de viña. Una continuidad que aspiran a conservar.

De éstos presentó Vicente un quinteto en una reciente visita a Puerto Rico, que en conjunto destacaron por su intensidad de color, incluso en los vinos más añejos, sus bien pulidos tonos torrefactos y una evolución a lo largo del tiempo hacia vinos más frescos en las añadas más recientes, donde se han comenzando a emplear barricas usadas. De su etapa más moderna y en línea con los nuevos tintos de la Ribera del Duero, me gustó mucho su Cyclo, un vino delicioso de cepas centenarias de tempranillo. De la etapa más clásica su Crianza y su Gran Reserva, con una base importante de tempranillo.

Vinos

Los Cantos 2008: un 100% tempranillo que se envejece durante 12 meses en barricas con un uso y es excelente ejemplo de la nueva Ribera del Duero de vinos. Florece su fruta de cereza con intensidad, salpimentada con notas a anís, canela, tonos balsámicos y minerales a tierra y evocadores del suelo de canto rodado donde surgen sus vides, en un vino fácil de tomar, pero con estructura y jugosidad.

Cyclo 2009: un tinto de cepas centenarias que ensambla 85% tempranillo, 10% garnacha y 10% blanca albillo y que comenzó a elaborarse con la cosecha 2003. Un vino más potente, con excelente estructura, fruta, balsámicos, recuerdos a regaliz, especias, tonos a café en polvo, y taninos aún algo firmes pero que no desagradan.

Torremilanos Crianza 2010: tempranillo con algo de cabernet sauvignon para apoyar su posteridad, que se forja desde una crianza en barrica a lo largo de 20 meses y entrega un tinto bastante pulido donde vuelven a destacar los sutiles torrefactos su evocación a mermelada de fruta, y sus tonos a anís cristalizado.

Torremilanos Reserva 2007: una añada difícil que resistieron mejor las cepas más viejas que integran este vino, mucho más suave, pulido y evolucionado donde persisten los tonos torrefactos, afrutados, y por donde aparecen recuerdos a regaliz y maní e incluso alguna pizca de pimiento verde. 100% tempranillo creado íntegramente en roble francés nuevo.

Torremilanos Gran Reserva 1999: monovarietal de tempranillo de cepas de entre 90 y cien años que envejecieron durante 36 meses en barrica, muy pulido, aún con buena acidez y algún tanino dulce, con más fruta que el Reserva. Jalea de fruta envuelta en tonos torrefactos.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.