Una “barquita” con cuento Por Nilmaris Díaz Ramos el

En la orilla de la playa de Salinas, se pasean montones de restaurantes. Cada uno debe apostar a algo distintivo para poder atraer a su público.

Al lado izquierdo de la carretera PR-701, hay un local de madera, con colores llamativos verde y anaranjado, que simula prácticamente una cabaña en la playa. El atractivo lugar lleva el nombre de La Barkita. En su interior, en el techo de la barra, se observa la evidencia del nombre: una pequeña barca de color azul y blanco, con sus remos, que sujeta las copas en las que se preparan algunas de las bebidas.

En marzo de 2006 fue que esta ‘barkita’ llegó a tierra. “Nosotros empezamos como un pequeño local, aquí al lado, que vendía empanadillas, hasta que nos hicimos bastante popular y decidimos agrandar”, narra Rosa Santiago, dueña del establecimiento. Santiago y su esposo Larry García, también dueño, se han encargado de hacer crecer su negocio. “A mí me gusta estar en la cocina, a mi esposo lo que le gusta es hablar y atender al cliente”, comenta la dueña.

A pesar de la extensión, La Barkita se mantiene preparando los platos que le dieron su popularidad: las empanadillas. Santiago y su equipo de ocho cocineros preparan una variedad de esta fritura: empanadillas de pollo, cartucho, pulpo, camarones y langosta.

“También tenemos la empanadilla La Barkita, que se prepara con la plantilla más grande y lleva todos los mariscos, y además está acompañada de un caldo de pescado”, explica Santiago.

Experiencias diversas

En el restaurante, el cliente tiene la oportunidad de disfrutar de dos experiencias diferentes. En la terraza en el exterior, el comensal puede disfrutar de “chinchorreo”. La comida se prepara al estilo de Piñones, y las personas pueden ver el momento en que se confecciona su comida. Aquí se sirven mayormente las frituras.

García indica que la parte con aire acondicionado, más acoplada al concepto del restaurante, fue una estrategia más agresiva para atraer su público. “La gente viene y conoce el restaurante y puede ver que ofrecemos platos a la carta”, amplía.

Dentro de ese variado menú a la carta, hay varios platos que destacan. Uno de ellos es la paella de mariscos, preparada con arroz, gandules, pimientos rojos, camarones, ostras y langosta. La paella se sirve en una auténtica paellera.

“Otro plato que vendemos mucho son los filetes de mero o dorado, que preparamos rellenos de mariscos. Este se puede cocinar a la criolla, a la mantequilla o al ajillo”, comenta Santiago. De igual forma, su menú incluye mofongos rellenos, ensaladas, pescados enteros y deliciosos postres. Entre las delicias dulces se encuentran una variedad de flanes que incluye flan de coco, de vainilla, queso y calabaza.

Tanto Santiago como García fueron enfáticos en el hecho de que en La Barkita se dedican a preparar los platos como el cliente decida. “También nos enfocamos en crear un ambiente familiar y de buena cocina”, asegura la propietaria. El personal de este restaurante también trabaja preparando caterings y participan en el Culinary Fest que se celebra en Salinas.