Chinchorreo Chic Por Rosa María González Lamas el

El pasado año, luego de meses a una estricta dieta, cuando por fin me extrajeron la vesícula mi fijación comestible se posó sobre una alcapurria. Bien me habría gustado entonces tener el menú de “Chinchorreo Chic” a mano, porque además de la alcapurria, me lo habría comido de principio a fin, sin dejar nada, porque las frituras, y más si son tan glamorosas, eran precisamente lo que pedía al cuerpo luego de meses de abstinencia grasosa.

Fíjense que digo grasosa y no grasienta. Por no hay manera que lo grasiento tenga el glamour que puede alcanzar la grasa, especialmente si es administrada con técnica, creatividad y estética como lo harán Wilo Benet, Mario Pagán, Ariel Rodríguez, José Enrique y Alberto Montalvo en la gala “Chinchorreo Chic” que se celebrará el próximo sábado 8 de noviembre en Downtown de Hato Rey, a beneficio de St. Jude Children’s Research Hospital.

Me comí dos. Pequé a riesgo de saber que no debía. Pero es que desde que entré con Mario a la cocina ya le había puesto el ojo a aquellos sliders de pork belly con escabeche de cebollas y kétchup de malta, tan buenos, que el segundo se me hizo irresistible. La grasita se deslizaba en boca como mantequilla, en contraste con un pedazo de crujiente chicharrón, servido ambos dentro de un delicioso pedazo de pan brioche. Me lo imaginé con un tinto Beaujolais Nouveau (de los que ya hemos hablado en Divinísimo) fresco y afrutado que le iría genial.

Este bocado será uno de muchos que irán sirviendo los cocineros en sus kiosquitos, como si se tratara de traer las rutas de sabor de la montaña o las de frituras de la costa a la ciudad, una especie de senda del tapeo solidario, inspirada por algunas de nuestras recetas criollas más emblemáticas que, como dicta la alta cocina que ejecutan estos cocineros, se reinterpretan, bien sea con técnica o sazonándolas con un twist que les aporta toques internacionales.

Es el caso de las alcapurrias de salmón ahumado con crema tártara y mi adorado cardamomo de Mario, quien se inspira en los bagels con salmón que uno acostumbra a desayunar en Nueva York. ¿Frituras? Pues es que nada le va mejor que un burbujeante espumoso, bien frío. Un champán, un cava, un prosecco, los manjares líquidos para este pintoresco bocado que estoy segura arrasaría en Times Square. Como las empanadillas de morcilla, bien repletas de morcilla, que hizo Montalvo, chef anfitrión en Downtown. Idóneas con champán o con alguna cerveza artesanal más ligerita. Cautivarían lo mismo en Londres que en Nueva York.

Wilo, por su parte, apuesta por el vapor como técnica para sus creaciones. Como los chinos con sus canastitas de dim sum. En lugar de éstos, mete en este “hornito” una pequeña colección de longanizas y salchichas variadas, para hacer un Oktoberfest diferente con inspiración hasta de sauerkraut. Más cervecita o un Pinot Gris alsaciano, buenísimo para los embutidos. Vapor también para hilachitas de jugoso pernil que sirve con mermelada de sofrito y crumble de arroz pegao, que cautiva por su contraste de texturas y el sabor de sus hierbas. También tinto ligero para esta tapa. Y para los amantes de los pasteles, un ultra mini pastelito de yautía con corned beef. Yo que nunca me había comido un pastel sólo de yautía lo encontré distinto y sensacional.

Habrá más manjares, como una crema de yautía y malanga que como preludio al evento nos sirvió Montalvo, o el carrucho al vacío con yuca, y el cuajito guisado y frito que propondrá José Enrique. Y para el criollismo más sofisticado en miniatura, digno de París, la ensalada de almejas con ñoqui de bacalao y el aire de pique del país, o el fricasé de conejo con hallacas y crema de longaniza de Ariel Rodríguez. Todos los sabores se acompañarán de sangría y yo espero también que de algunas burbujitas, porque la efervescencia es lo idóneo para la fritura que se luce.

Aunque la Real Academia de la Lengua Española dice que “chinchorreo” tiene dos acepciones, una, molestar, y la otra, traer y llevar cuentos y chismes, en el glosario portorricensis, chichorrear es otra cosa. Es salir de picoteo a pasárselo bien, con amigos mejor, pero siempre con algún punto de grasa de por medio. Ninguno pudimos en esa degustación anticipada establecer el origen del “chinchorreo”, lo que sí es que tiene que tener algo de colesterol atravesado. Porque conversando con Wilo no pudimos establecer ningún chinchorreo veggie o light. Más que food for thought, food for opportunity.

Todo eso me lo habría comido el día # 1 que pude comer normal luego de perder mi vesícula. Imagínense todo lo que querrían comerse los niños que sufren cáncer y sus familias, que probablemente tienen que alterar dramáticamente su alimentación durante sus tratamientos. Quienes gracias a Dios tenemos salud, debemos promover la solidaridad.

El objetivo de esta gala, en onda casual y relax, es recaudar fondos para celebrar la vida y precisamente apoyar a esos niños y sus familias. St. Jude, cuyos anuncios probablemente usted ha visto en televisión, es un centro de investigación dedicado a buscar nuevos tratamientos, así como la cura del cáncer pediátrico y otras enfermedades potenciales mortales en los niños. El hospital ofrece tratamiento, transportación, alojamiento y comidas libre de costo tanto a los niños, como a sus familias. Pero como el dinero aún no nace del árbol, por eso necesitan recaudar fondos.

Ubicado en Memphis, gracias a sus servicios y programas de investigación que repercuten en el mundo entero, St. Jude ha logrado elevar notablemente la tasa de supervivencia de pacientes de cáncer, una que esperan pueda llevarse a un 90% en la próxima década. Allí hay profesionales puertorriqueños brindando servicios médicos, realizando investigación, aprendiendo cosas nuevas, pero, sobre todo, pacientes recibiendo tratamiento que a lo mejor no está disponible en nuestra Isla, y que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Muchos beneficiarios hoy pueden contar historias felices, y el propósito de “Chinchoreo Chic” es que haya aún más que puedan hacerlo.

Gastronomía y solidaridad, buena armonía. Para boletos, llame al 787-999-0700 o visite www.stjude.org/chinchorreochic.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.