Comprando vinos: Econo Rial Por Rosa María González Lamas el

Hace algunos años, cuando tenía más tiempo y un presupuesto para vinos más holgado que el de ahora, una de mis grandes aficiones era dedicar días enteros a tours vinícolas urbanos, recorriendo las diversas tiendas de vino de la zona metropolitana, para ir recopilando las botellas que iría consumiendo poco a poco, o guardando para la posteridad.

Hoy día, dispongo de menos tiempo de ocio para hacer esos periplos y, por supuesto, también de menos dinero para gastar en vino, con lo cual por obligación me he ido teniendo que poner más selectiva con mis compras, y aquellas tournées visitando varias vinotecas en un día son más bien la excepción que la regla, por no hablar que el alto costo de la gasolina también lo impide.

Como consecuencia, mis hábitos de compra de vinos han cambiado. ¿Cómo? Pues además de que la mayoría de los vinos que compro son para consumo más inmediato, busco hacer más eficientes mis rutas de compras, así que las compras en determinadas vinotecas las combino con otros viajes que tenga que hacer por el área, matando dos pájaros de un tiro e intentando ahorrar un poco de gasolina, peajes y tiempo. En adición a esto, y considerando que la oferta de vinos es tan enorme, el precio de venta y el trato que recibo en los establecimientos y empresas se han vuelto determinantes a la hora de escoger un lugar de compra por sobre otro. Por último, habiendo hoy más tiendas de vino desparramadas por todo lo largo y ancho de la zona metro, un aliciente importantísimo es que en el lugar que compro pueda hallar variedad de vinos de distintos importadores, que a lo mejor me cuestan un poquito más caros que si los comprara en cada vinoteca individual, pero tenerlos en un mismo sitio me ahorran el tiempo y gasolina de recorrerme la zona metro en medio del tapón para ir a buscar determinadas botellas.

En resumen, que en tiempos de exceso de oferta y economías limitadas, quienes venden vino deben de aproximar sus productos lo más posible al consumidor, y cuánto más fácil nos pongan comprar sus botellas, mejor.

Así que uno de los locales que se han vuelto imprescindibles para mí como compradora de vinos es Econo Rial en Altamira. Este supermercado, bastante céntrico al final de la Avenida Central, tiene una extraordinaria cava de vinos, con una amplísima oferta de etiquetas, desde los vinos más sencillos hasta los de más nivel, representados por la mayoría de los distribuidores de Puerto Rico. Estos vinos recorren una diversidad importante de estilos, en blanco, rosado, espumoso, tinto, de numerosos países productores del mundo, como España, Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia, Australia o Nueva Zelanda, a precios para mí muy razonables en un supermercado.

Quienes se inician en el mundo del vino y quieren tener un universo de botellas para explorar, o quienes ya tienen un poco más de experiencia como consumidores, y como yo, quieren simplificarse la vida en sus compras de vino, éste en un local que les recomiendo. ¡Salud!

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.