Los vinos de Cabo Verde Por Rosa María González Lamas el

Más conocido quizás por ser el punto atlántico donde se originan los disturbios ciclónicos que por estos meses nos azotan en el Caribe, el árido archipiélago africano de Cabo Verde tiene un curioso secreto por descubrir, los vinos que nacen a los pies de un volcán.

El Pico de Fogo es un volcán en la isla de Fogo, una de las que forman el archipiélago. A sus pies se halla Chã das Caldeiras, una pequeña comunidad y el único lugar de las islas que produce uvas en suficientes cantidades y exporta vinos de calidad.

Chã se halla a una altitud de 1730 metros, lo que en otros países haría la producción de vino dificilísima. Pero además de altitud, Chã tiene un microclima con amplitud térmica, buena pluviometría y ricos suelos volcánicos que favorecen la viticultura.

La tradición vitivinícola en Fogo tiene ya más de cien años e incluso para 1917 se habla de exportación a Brasil y a Guinea Bissau. La producción se volvió a intensificar en 1984, a través de esfuerzos de cooperación entre alemanes y caboverdianos. En 1995 el Pico de Fogo hizo erupción, destruyendo la mayor parte de la poca tierra arable. Tiempo luego de la erupción, los agricultores de la localidad se dieron a la tarea de recuperar las viñas.

Con la ayuda de una organización no gubernamental italiana y la Comunidad Europea, alemanes e italianos introdujeron tecnología para vinificación. Lo interesante es que Chã no disponía ni de agua potable ni electricidad, con lo que todo se movilizaba con plantas eléctricas y agua de lluvia.

En Fogo se elaboran tintos y blancos, y estos últimos son muy apreciados por residentes y visitantes. Los vinos de Chã se caracterizan por su elevado grado alcohólico que promedia un 14%.

Los tintos se elaboran de la uva  preta tradicional y casi todos son para pronto consumo. Los blancos, a base de moscateles nativos y producen vinos más refrescantes y con agradables notas dulces, minerales y un alto nivel alcohólico que ni se percibe ni desagrada. Hay, además, una producción rosada y de vinos pasificados a base de moscatel. Para estos últimos las uvas se pasifican antes de fermentarse.

El vino más conocido de Chã se denomina Manecon, y es un vino casero tradicional, seco o semi dulce. Se elaboran blancos y tintos, siendo los tintos dulces los más populares. Aunque de elaboración casera, los vinos se usan tanto para consumo personal como para ser comercializados.

En Chã también se hacen destilados de uva, denominados Espírito da Caldeira.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.